Las horas más oscuras (Anthony McCarten)

Reseña enviada por:

Mónica Vásquez Vetterlein

 

Las horas más oscuras (2017)

Anthony McCarten (1961)

Editorial Planeta

ISBN: 978-84-17067-47-2

273 páginas

Para los que quedamos conmovidos con la magnífica personificación de Sir Winston Churchill de Gary Oldman, en la película “Las Horas Más Oscuras”, es imprescindible leer la investigación escrita por el guionista de la misma —Anthony McCarten— basada en los estudios que realizó mientras preparaba la película y en forma simultánea escribía el libro. No cabe aquí (ni a mi entender nunca) la comparación de si el libro o la película son mejores, pues son obras distintas y en este caso complementarias, ya que el libro es un estudio serio y documentado que ayuda a contextualizar mejor la película, aunque ella se baste a sí misma, como toda buena obra. Es inevitable ver en cada página la admiración de McCarten por un hombre que con su impronta personal, su extraordinaria oratoria y su determinación, marcó la historia del siglo XX, evitando que la humanidad siguiera un curso que parecía ineludible, como quien logra con un esfuerzo titánico mover los rieles y cambiar el curso de un tren que va al despeñadero.

La tesis sobre la que discurre el libro y también la película es que en mayo de 1940 Winston Churchill, el hombre que jamás titubeó en su discurso público respecto a su férrea convicción de que Inglaterra jamás se rendiría —y en este sentido las palabras sangre, sudor y lágrimas, asociadas a la maciza y resuelta figura del primer ministro inglés, son capaces de erizarnos los pelos aún hoy, después de más de 70 años—. Ese hombre dudó.

Churchill por su experiencia militar y por haber tenido un fracaso previo de decisión que costó miles de vidas, no era el personaje que la historia ha construido, es decir, un ser netamente emocional y voluntarioso en que la razón jugaba un papel menor frente a su pasión. Pensar así no le hace justicia y eso es la línea argumental del libro. Era emoción, pasión, determinación, pero era más, mucho más.

Churchill tuvo que lidiar no solo con Hitler, con la desesperación de los franceses, la prepotencia de Mussolini, la apatía de EEUU, sino que también con delicados equilibrios políticos internos, pues el saliente primer ministro Neville Chamberlain y Lord Halifax —quien fue barajado también como una opción de gobernabilidad después de la dimisión del primero— representaban una mirada en las antípodas de la visión de Churchill y, sin embargo, nadie podría decir con perspectiva histórica que lo planteado por aquellos hombres razonables en ese momento fuera un error. Tampoco Churchill lo desestimó a priori, es lo que sostiene McCarten.

Ellos y en particular lord Halifax querían a toda costa evitar más muertes, al igual que Winston pero desde otra visión; les dolía en todo el cuerpo cada joven inglés muerto o mutilado, y para ello lord Halifax hizo todos los esfuerzos por que Inglaterra y su primer ministro —Winston Churchill— estuvieran abiertos a una negociación de paz con Alemania y crear instancias a través de Italia para lograr este objetivo. Churchill, por lo que analiza el libro, no estuvo totalmente cerrado a dicho escenario, sin embargo, finalmente tuvo el buen juicio y talento para advertir que no se negocia con el tigre cuando se tiene la cabeza dentro de sus fauces.

El libro sitúa el momento del cese de la duda en el discurso ante el Gabinete, frente a los 25 ministros no pertenecientes al Gabinete de Guerra cuyo corolario estremecedor es “seguiremos adelante y lucharemos hasta el final, aquí o donde sea, y si tiene que acabarse la larga historia de esta isla nuestra, que acabe solo cuando cada uno de nosotros haya caído por tierra y esté ahogándose en su propia sangre”, después de esas palabras casi es posible sentirse parte de la icónica viñeta de David Low publicada en esos días, en que aparece Winston con paso resuelto arremangando su camisa y todos los hombres tras de él en igual actitud y así entendemos cómo se acuñó la frase “All behind you, Winston”.

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