Tomboy (Liz Prince)

Tomboy Una chica ruda Liz Prince

Por: Denisse Valdenegro Durán (@oficinismo)

Tomboy: Una chica ruda (2017)

Liz Prince (1981)

Alfaguara

ISBN: 9786073148634

Desde que tuvo la oportunidad de tomar sus propias decisiones, incluso un poco antes, Liz Prince (31) decidió que no quería ser una “niña”. Esto significa que no usaría vestidos o ropa interior femenina; que no jugaría con muñecas o a la casita. Tampoco tendría actitudes que la identificaran con el “bando femenino”. Mientras todos los niños asumían que, por querer verse como niño, Liz era lesbiana, a Liz seguían gustándole los niños que la rechazaban por su apariencia marimacha.

“¿Qué es ser una niña?” es la pregunta que subyace en  el cómic Tomboy, y más que responderla, Prince busca cuestionar los estereotipos de género –el femenino en particular-, a través de un relato autobiográfico que narra desde los primeros años de vida hasta la adolescencia de su autora. Un viaje que va desde la negación hasta la aceptación. Un viaje que delata la crueldad y la intolerancia que demuestran los niños desde la infancia, repitiendo a ciegas la ideología de sus padres, la escuela y los medios (según teoriza su autora). En la novela son estos los personajes que exigen que se cumpla el estereotipo, no los adultos. A los adultos retratados parece no importarles, parecen entender la incomodidad que le produce a Liz parecer una niña. Los niños, en cambio, la apartan, la rechazan, la golpean, se burlan.

Tomboy Liz Prince

Para ser un libro publicado el año 2014 en Estados Unidos, no podría haber llegado en mejor momento a Latinoamérica, cuando los temas de género están entrando en discusión; cuando un libro como este puede ayudar a entender cómo la forma en que la sociedad exige que sean las mujeres, o el rechazo que existe hacia lo femenino —al ser considerado superficial y/o carente de contenido—, daña y genera violencia. Esos estereotipos son la razón de por qué Liz Prince no quiere ser vista como una más de las niñas: “Se espera que las niñas sean educadas y encantadoras y rosas y llenas de holanes y delicadas y discretas y… No es que estas cosas estén mal, para nada, sólo que no me describen“. Por esa razón se cuestiona su género a lo largo de la novela: “¿Por qué si soy mujer no soy como todas las mujeres? ¿Soy una mujer?”. Por suerte, el final es feliz y muy poco complaciente con la norma.

Liz Prince ha comentado en más de una oportunidad que otra de las razones de por qué le interesaba contar su experiencia en un cómic era porque veía que las historias similares a la suya siempre terminaban con la protagonista asumiendo su lesbianismo o convirtiéndose en trans, por lo que quiso aportar diciendo: “Bueno, también puedes ser marimacha y heterosexual, es una opción más”.

Tomboy Liz Prince

Tomboy significa marimacho, una palabra que tiende a usarse como insulto, pero la traducción optó por destacar el eufemismo “chica ruda”, el cual merma la franqueza y la precisión con que Prince asume su estilo de vida, y a la vez muestra discordancia con el mensaje de orgullo-por-ser-quien-eres que quiere entregar la novela. Sospecho que mucha de la crudeza del lenguaje adolescente que intentó consignar Prince también pudo perderse con la traducción, pero si eso logra que pueda entrar a una sala de clases y ser leída por jóvenes confundidos, pues bien.

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