El libro devorado (Pablo Apellidos)

el libro devoradoEl libro devorado (2015)

Pablo Apellidos (1988)

Ediciones Caronte

ISBN: 978-956-9227-24-0

60 páginas

 

“El día 28 de agosto de 2013, en el obispado de la ciudad de Chillán, Pablo Apellidos entrega los 46 poemas que conforman este libro a modo de apostasía”, se nos señala en las primeras páginas de El libro devorado (Caronte, 2015), segunda entrega de Pablo Apellidos en donde, cercano al registro delirante del Cristo del Elqui parriano, se juega a subvertir el lenguaje bíblico, sus códigos, para construir esta suerte de imprecación hacia la Iglesia y sus signos: “¿Cómo no creer? /Gabriel, el arcángel de las buenas noticias /se me apareció en un sueño /y me dijo que Jesús le dijo que me dijera que debía hacer la apostasía./ ¿Y cómo no creerle?” (pág. 8).

A través de los cuarenta y seis poemas, el autor va desgranando diversos pasajes de la biblia para desde allí tomar la palabra, formular el poema. El procedimiento, por supuesto, no tiene nada de nuevo y el antecedente más cercano es Nicanor Parra, pero también ciertas re-lecturas como las que han hecho Ernesto Cardenal -véase poemas como “Apocalipsis” o su reversión de algunos salmos- u Óscar Hahn, que toman el registro para construir una voz poética que parodia el tono religioso. Lo interesante, me parece, está en la necesidad por volver a saldar deudas con un lenguaje que—me arriesgaría a decir— forma parte del imaginario popular de un país que todavía posee una fuerte raigambre cristiana. En este sentido, El libro devorado viene a emparentarse en cierta medida con Nancy de Bruno Lloret —independiente de que pertenezcan a dos géneros distintos— en tanto indagan en esa fibra invisible de nuestra lengua.

“Estos poemas suben en parejas/ a esta barca humilde/ construida en acacia.// Estas palabras van de siete en siete/ y preparan su otra mejilla/ para cuando sean golpeadas.// Cada una de estas letras/ ha sido plasmada en dos piedras lisas/ sobre las cuales construiremos nuestros templos/ una vez que pare la tormenta” (pág. 33), se puede leer en el poema 27. En torno al lenguaje como una posibilidad edificante, como un lugar de disputa, el autor sostiene una propuesta que termina siendo una especie de mash-up en clave mesiánica. “De nuevo dejo el mundo y voy a la Palabra” (pág. 53), anota hacia el final, entendiendo que el único espacio que la poesía puede reclamar para sí es el de la lengua. El libro devorado es un segundo libro que muestra un trabajo mucho más depurado que su primera entrega (Introducción a la prolesía, 2014), más dedicado a buscar un lenguaje propio que a indagar en ciertos lugares comunes demasiado manoseados, versos que se sostenían apenas en ciertas consignas fáciles. Contra esa superficialidad, esta segunda apuesta tuerce la ruta para indagar y buscar otro código.

¿Te gustó este artículo?
More from Jonnathan Opazo

Yo recordaré por ustedes (Juan Forn)

Yo recordaré por ustedes (2017) Juan Forn (1959) Laurel 216 páginas
Read More

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *