El sastre de Panamá (John Le Carré)

john-le-carre-el-sastre-de-panama-plaza-janes-940201-MLA20271366246_032015-FEl sastre de Panamá (1997)

John Le Carré (1931)

Plaza & Janes

ISBN 84-01-01070-5

439 páginas

 

Harry Pendel es un reputado sastre que tiene su local en Panamá. Se jacta de tener entre sus clientes al presidente, ministros, empresarios y influyentes bancarios; todo lo quen en buena parte es verdad. Sus trajes, además, poseen una alta reputación por su calidad y, finalmente, la marca que ha construido, resulta carísima, suntuosa y por lo mismo ideal para aquel mundo altivo y excluyente, el de la cúpula política y el de aquellos que manejan el dinero. En su local se reúnen todos los “hombre de mundo” de Panamá. Bajo su techo se conversan y ventilan todos los aspectos sociales y políticos de la vida panameña y especialmente sobre el Canal de Panamá, del que prontamente se retirarán los E.E.U.U. para entregarlos a la administración del país local.

Y es así como un buen día, un espía londinense ingresa a la sastrería y, demostrando cabal conocimiento sobre aspectos harto oscuros de la vida de el sastre Harry Pendel, lo recluta y lo instruye a montar toda una red de espionaje, más que nada motivado por la jactancia de Harry Pendel sobre sus muchos contactos y conocimientos del mundo de la alta política.

Es así como Harry Pendel comienza a trabajar para la corona inglesa, un tanto contra su voluntad pero al mismo tiempo con una buena cuota de gusto, traspasando información sobre las especulaciones sobre el destino del canal de Panamá.

El problema es que todas sus especulaciones resultan mentiras: en Panamá no hay ningún levantamiento popular que se esté formando tras las sombras, ni hay grupos organizados financiados por diferentes fuerzas políticas, contrario a lo que el sastre Harry Pendel indica.

—No, no hay ninguna Oposición Silenciosa. Hay beneficios. Hay corrupción. Hay poder. Hay ricos y desesperados. Hay apatía. —De nuevo su voz docta, el tono meticulosamente libresco, la pedantería del autodidacta—. Hay gente tan pobre que si empobreciese más, moriría. Y hay política. Y la política es la mayor estafa. ¿Todo esto es para el señor Osnard?

—Lo sería, si fuese lo que desea oír.

Y este personaje, Harry Pendel, es sin lugar a dudas lo más poderoso del relato: no se trata de un simple mentiroso que intenta resguardar su posición social y éxito en la vida, no solo es un hombre apremiado por el dinero que encuentra una forma de seguir con su tren de vida y salvar algunos embrollos importantes en los que se ha metido, es más que todo eso, es un generador de información, un personaje que va creando y urdiendo la trama sobre la que se desarrolla la historia y de esa forma es, como ningún otro tipo de personaje, el motor y sentido de toda la narración.

Por supuesto, como solo puede pasar con las mentiras, estas rápidamente van creciendo más y más, involucrando a más y más gente, ya que el servicio de espionaje se vuelve más voraz y más demandante, lo que solo lo lleva a profundizar sus mentiras y a crear un complejo sistema de falsos informantes e informaciones incomprobables, que ni siquiera logran ser detectadas por el ojo inquisitivo de Londres.

—¡Tampoco tiene que traicionar a su país! Es sólo cuestión de obligar al Tío Sam a permanecer al pie del cañón. Mantener las tropas in situ. Mantener las bases. ¿Qué más puede pedir? Ayudará a Delgado impidiendo que el Canal caiga en manos de sectores corruptos; ayudará a Estados Unidos informándonos de las maquinaciones de los panameños y sacando a la luz razones de peso para que las tropas norteamericanas sigan aquí. ¿Has dicho algo? No te he oído.

Es así que, a pesar de que la intriga se radica en quién manejará el canal una vez que los militares estadounidenses abandonen el área y esta sea devuelta a Panamá, o si, por el contrario, se quedarán los estadounidenses a continuar con su padrinazgo, lo interesante siguen siendo los esfuerzos cada vez mayores de Harry Pendel por continuar en marcha con su plan que le permite ganar dinero inventando una ficción que convenza a Osnard, su jefe y espía, y asimismo a Londres, a quien finalmente este último reporta.

Se trata, en resumen, de una novela de espionaje, pero que tiene una gran particularidad que la hace valiosa en aquel personaje principal que es un generador de información y que, como tal, inventa la trama sobre la cual se va desarrollando la misma historia a narrar, esto con altas cuotas de humor y aventura, lo que es todo un logro.

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