Camino por el que has de andar (Fernando Pinilla Infiesta)

Reseña enviada por: Fernando Pinilla Infiesta
Camino por el que has de andar (2012)
Editorial Ledoria
 
9788415352396
Fernando Pinilla Infiesta (1962 – X)

195 páginas
Precio referencial: 15 euros
No se dejen engañar porque, aunque es verdad que la historia transcurre en la primera mitad del siglo XIV y está narrada desde los albores del siglo XV, aunque el relato se articula en torno a la figura de Juan Ruiz y la fabulada gestación del Libro de Buen Amor, aunque es verdad que el lenguaje está perfumado con un aroma arcaizante y destila ecos de otro tiempo… aunque sea todo eso verdad, no se tarda en advertir que la propuesta poco tiene que ver con una novela histórica o historicista al uso. Porque son, efectivamente, todas las anteriores, excusas sobre las que sostener reflexiones acerca de asuntos plenamente actuales, contemporáneos, acaso por intemporales: la libertad de expresión, la armadura que el conocimiento es frente al miedo, la convivencia con la diferencia, la devastación que la miseria provoca en el corazón de los hombres, la necesaria regeneración de la Iglesia, la dialéctica entre fe y razón, el poder curativo de los libros, la bendición de la literatura.
 A principios del siglo XV, Alfonso de Paradinas recuerda, en su celda del Monasterio de Veruela y poco antes de morir, los meses en que, más de 90 años atrás, tuvo trato con Juan Ruiz. Fue al entrar a servir de niño en la casa del obispo Don Gil de Albornoz, donde estaba recluido en penitencia el párroco de Hita, castigado por haber encontrado Don Gil ofensivo el texto que Juan Ruiz rimara. Durante aquellos meses fue Juan Ruiz para el niño preceptor y padre, y orientó para siempre la vida del muchacho.
 
 
El resultado es un relato que apuesta decididamente por la palabra y la reflexión frente al episodio o la anécdota, donde el latido del tiempo es largo, con poco espacio dialogado, y el detalle descriptivo se propone al servicio del fresco intelectual que acaba por ser la novela y que, como ya hemos dicho, trasciende el tiempo histórico del incipiente Renacimiento en que se plantea.
Con todo, la propuesta más atractiva está en que el desarrollo de la trama no sea lineal sino estructurada de manera circular, en torno a unos pocos capítulos, cuyos núcleos, ya sea un personaje, un suceso o un lugar, acaban por permitir distintas miradas sobre la misma historia que solo se cierra al completarse la lectura.
Sin pretender el rigor histórico, esta primera novela de Fernando Pinilla tiene, sin embargo, una decidida voluntad de verosimilitud narrativa. Porque, en efecto, aunque nada sabe la historiografía acerca de Juan Ruiz, aquí se le descubre lleno de vida y genio, replicando a la voz recordada de Alfonso de Paradinas, al que se ha hecho nacer en la provincia de Toledo, casi un siglo antes de la fecha atribuida por los eruditos. Y, alrededor, muchos de los personajes que pueblan el Libro de Buen Amor, junto con otros principales de la literatura o la política o la Iglesia, que para todos hay cabida en esta fábula sobre la necesidad de la instrucción como único camino hacia la libertad.
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