La naranja mecánica (Anthony Burgess)

A Clockwork Orange (1962) 

Anthony Burgess (1917- 1993) 

Minotauro 
ISBN: 8445073966 
200 páginas 
Precio referencial: $ 9.500
 
 
   
   Este año se cumplen cuarenta años desde la premiere de la adaptación al cine del libro La naranja mecánica. Tanto la película como el libro han permanecido en el tiempo por su calidad, sin que la adaptación de Stanley Kubrick haya llegado a ser una fiel copia de la obra de Burgess. Cabe destacar que incluso el director no narra la historia original, sino que utilizó la versión americana en la cual se suprime el último capítulo, pese a los reparos del escritor. De todas formas, luego de varias décadas, tenemos un libro y una película de buena calidad que demuestra que las adaptaciones al cine desde la literatura sí son realizables de manera satisfactoria. 
 
   Centrándonos más en el libro, que es lo que nos convoca, La naranja mecánica está narrada desde el punto de vista de Alex DeLarge, un adolescente que junto con sus amigos Pete, Georgie y Dim –apodado el Lerdo en la traducción al español- se dedican a atacar gente y robar casas por medio de la ultra-violencia. El relato es llevado a cabo desde la subjetividad del personaje, el cual se presenta como nuestro “humilde narrador” víctima de la sociedad, de sus amigos, de la policía, etc. La ironía de Alex se enriquece con el uso abundante de la jerga nadsat, basada en el idioma ruso e inventada por Anthony Burgess especialmente para este libro. 
   El quiebre en la narración se produce tras la traición de los amigos de Alex. Éste, tras asaltar la casa de una anciana, es enviado a la cárcel acusado de asesinato, dando inicio a la segunda parte de la novela: 

“Hermanos míos y mis únicos amigos, aquí empieza la parte realmente dolorosa y casi trágica de la historia, en la staja (la prisión del Estado) número 84F. Ustedes no tendrán muchas ganas de slusar toda la cala y el horrible rascaso de mi pe que alzaba las rucas gastadas y crobosas contra el injusto Bogo que está en el Cielo, y cómo mi eme retorcía la rota haciendo ouuu ouuu ouuu, mostrando el dolor de una madre ante la pérdida del hijo único, fruto de sus entrañas, de modo que todos estaban deprimidos realmente joroschó”. 

 
   Durante dos años de buen comportamiento en la cárcel, Alex es seleccionado por el Ministro del Interior para someterlo a un tratamiento experimental para transformarlo en una persona indefensa e incapaz de cometer cualquier acto de maldad. El experimento lo condicionará de tal manera que nuestro protagonista nos narrará tristemente cómo ha sido coartada su voluntad.
   A través de este argumento, Burgess nos muestra una sociedad derrotada por la violencia, pesimista, que antepone el bien general por sobre la voluntad de las personas. En este caso el autor lo lleva al extremo al presentarnos un personaje amante de la violencia que, sin embargo, logrará encantar al lector y hacerlo reflexionar sobre temas universales, como lo es el libre albedrío. 
   Convendrá, para aquellos que no han leído el libro ni han visto la película, leer primero la novela, puesto que las diferencias con la adaptación pueden interferir en la lectura y en los intentos del escritor por hacernos sentir compasión por Alex DeLarge, nuestro “humilde narrador”.
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