Los Elementos: Voces y asedios al grupo Congreso (Rodrigo Pincheira Albrecht)

Reseña de:

Pablo Cabaña Vargas

 

Los Elementos: Voces y asedios al grupo Congreso

Rodrigo Pincheira Albrecht

Ediciones Nuevos Territorios

ISBN: 978-956-393-004-7

206 Páginas

 

Los Elementos: Voces y asedios al grupo Congreso es un libro con el propósito casi mesiánico de salvar una larga omisión. En las últimas décadas, periodistas, músicos y musicólogos han dedicado volúmenes biográficos y autobiográficos a Los Jaivas, Los Ángeles Negros, Los Prisioneros, Los Tr3s, Inti Illimani, Violeta Parra, entre otros. Pero respecto a Congreso, como ha sido una constante, la cultura de masas y las publicaciones oficiales mantuvieron un inexplicable silencio.

En ese sentido, una pregunta cruza a este libro de Rodrigo Pincheira Albrecht, investigador musical y profesor de la Universidad de Concepción. ¿Por qué Congreso no ha sido un grupo masivo, cuyas canciones se escuchan con relativa frecuencia en las radios o sus integrantes sean medianamente reconocidos por el público en general? Para dar respuesta a esa interrogante, el autor no cedió a la tentación de culpar a los medios, a la complejidad de sus composiciones y a sus letras a veces crípticas, ni se dejó arrastrar por el —hoy más cuestionado que nunca—, prejuicio elitista en cuanto a la incapacidad de las audiencias para entender y valorar en su justa medida la trayectoria de la banda.

Para acercarse a una respuesta, Pincheira utiliza una estructura variada y enriquecedora por su diversidad: entrevistas a los integrantes activos y pasados de la banda, ensayos o “asedios” a la banda, un notable relato de Álvaro Bisama sobre el deslumbramiento que generó la banda en un adolescente allá en “la luminosidad fría de la provincia” —Quilpué—, y algunos aspectos personales que vinculan al autor con la trayectoria de Congreso.

Durante la presentación del libro en la FILSA 2017, con la presencia de casi todos los miembros históricos de la agrupación, el autor se emocionó hasta las lágrimas recordando su amor por el grupo y la gestación de su obra, anécdota que permite ilustrar que ella es producto de la admiración y el respeto reverencial, rasgos que no le hicieron perder profundidad a la investigación, ni temblar la grabadora o la pluma al momento de ahondar en los, a esta altura, casi insignificantes conflictos que ha debido sortear la banda.

El corazón de Los Elementos: Voces y asedios al grupo Congreso son las entrevistas, no solo por constituir testimonios de primera fuente acerca de la historia del grupo y su proyección, sino que fundamentalmente, debido a que cada una de ellas trasunta una idea que vale la pena resaltar: la fuerza de la convicción que guió a cada uno de sus protagonistas en orden a sortear las barreras que el origen, la pobreza, la precariedad material, la carencia de contactos y de redes, los prejuicios y los acontecimientos políticos les fueron imponiendo, con el propósito de intentar vivir y disfrutar de su arte, no desde el punto de vista del éxito de ventas o la fama, sino que del resultado estético y muchas veces social de su trabajo.

En una de las entrevistas, el Tilo González sostiene que “muy íntimamente, Congreso acompaña al individuo, no en la multitud”. Esa frase puede leerse como una declaración de principios que, de manera tentativa, explicaría el motivo por el cual la banda no ha alcanzado el reconocimiento que merece, ya que su forma de entender la actividad musical —como una convicción, un acto de amistad en que prima la calidad del resultado, cuya poética apunta a la melancolía y a las pequeñas historias por sobre la épica y el sentimentalismo social o político, lo que sumado a la insobornable falta de vanidad de estos profesores universitarios que se hicieron a sí mismos—, necesariamente convierte en destinatario del mismo al individuo por sobre la masa y, por qué no decirlo, a aquél que tiene la posibilidad y la libertad de pensar, criticar, emocionarse y privilegiar la intimidad y el sosiego por sobre la materialidad y las inevitables prisiones cotidianas.

Interesante dentro de esta obra resultan los asedios a Congreso, consistentes en ensayos en que el autor analiza con profundidad aspectos técnicos vinculados con la música propiamente tal, y las letras de las canciones (haciendo hincapié en el carácter visionario de Francisco “Pancho” Sazo; letrista y creador de la poética de la banda, y en su heroica labor creativa para burlar la censura de los años 70 y 80), textos que si bien pueden parecer a primera vista muy técnicos, para los legos en la materia constituyen aportes para tratar de entender el cómo y el para qué de la labor musical concreta.

Así entonces, la aparición de Los Elementos: Voces y asedios al grupo Congreso constituye un hito esencial dentro de la historia de la música chilena, por su carácter inédito, definitivamente necesario y actual, ya que la crítica ha considerado a La canción que te debía —el disco que la banda lanzó el pasado 2017— como uno de los mejores del año, lo que demuestra que para Congreso el arte implica riesgo e indiferencia hacia las modas, y una actitud de muda e imperceptible desesperación que le impide descansar en un lugar o repetir fórmulas, entendiendo que cada nuevo proyecto es una forma de desapego radical en que la experiencia acumulada y el necesario olvido se conjugan, para seguir acompañando a cada uno de sus seguidores en la intimidad, en ese espacio donde se está a buen recaudo de ruidos, furias y entusiasmos pasajeros.

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