Ella vive sola: una aproximación a la obra de Anne Carson

Por: Jorge Moreno Pinaud

 

 

 

Desde 2010 el trabajo editorial de Cuadro de Tiza ha buscado forjar relaciones entre poesía y pensamiento desde una tensión y conmoción crítica respecto de la realidad y el lenguaje, lo que ha dado como resultado un catálogo de plaquettes que condensa excelentes textos de poesía y ensayo de autores nacionales y extranjeros.

Respecto de este último trabajo se publican dos plaquettes de Anne Carson (Toronto, 1950) traducidos por la poeta chilena Soledad Marambio: El ensayo de cristal (2015) y Variaciones sobre el derecho a guardar silencio (2016). La escritora canadiense además posee una extensa obra que incluye tanto poesía (Short Talks, 1992), narrativa (Autobiography of Red, 1998) como ensayo (Eros the Bittersweet, 1986 o Economy of the Unlost, 2000).

El ensayo de cristal (The Glass Essay), publicado por la autora en 1995 se incluye en su libro Glas, Irony and God. En este texto la voz poética dialoga con la obra y la biografía de Emily Brontë, con la cual recorre los últimos años de su vida, sobre todo el quiebre amoroso sufrido. No obstante, al regresar a la casa materna durante una visita que realiza a su madre, el dialogo se triangula y la voz poética arremete sobre su pasado, interroga su propia identidad en una situación desigual de género y lo conecta con las reflexiones de Brontë esparcidas en su obra literaria: poemas, diarios, en su novela Wuthering Heights, también sobre la biografía que realizó Charlotte Brontë sobre su hermana.

Este proceso de introspección que recuerda la lectura de El cuaderno dorado de Doris Lessing, la voz poética lo denomina Desnudos: una serie de imágenes que interrogan su yo, de las cuales no exige una interpretación, sino que las mantiene como un campo tensionado de fuerzas sobre la subjetividad.

Los Desnudos articulan las múltiples sensaciones y discursos de la voz poética, cuyo centro son las reflexiones sobre el amor roto, la madre anciana que con sus mañas y machismo permiten a la hija darse cuenta del discurso del otro patriarcal, la reclusión del padre en una clínica psiquiátrica, la rabia, la frustración, los recuerdos de una vida familiar atravesada por las relaciones sexistas entre sus padres y retorno a la vida de Emily, su reclusión, su odio a la humanidad, su poesía.

Este camino que perdura mientras la voz poética se encuentra en la casa materna, termina por su regreso a lo cotidiano, y los Desnudos han dejado de aparecer. Mira a sus vecinos, ve comenzar la primavera, recuerda unos pasajes de Charlotte sobre la muerte de su hermana, y retorna un Desnudo, y la voz poética ya no le pertenece a un yo, se convierte en un nosotras.

Variaciones sobre el derecho a guardar silencio (Variations on the Right to Remain Silent) en tanto, es un ensayo incluido en la revista A Public Space el 2008, donde la autora sobre la práctica de traducción, específicamente sobre el momento en que un traductor sabe que una palabra es intraducible, lo que denomina silencio metafísico. A pesar de ello, para Carson existe un instante más profundo en el cual el traductor se da cuenta de que la palabra que no puede ser traducida es porque no pretende serlo: una palabra que se detiene a sí misma, que guarda silencio en el tránsito.

En el ensayo, Carson lo ejemplifica en cuatro momentos: en un pasaje de la Odisea en el cual aparece el nombre de una planta de los dioses que es imposible de analogar a una existente. El segundo, con la historia del proceso contra Juana de Arco, particularmente los interrogatorios, en los cuales los acusadores le plantean preguntas que ella responde intentando traducir las voces que ha escuchado desde niña y que asocia con la divinidad. El tercero, a partir de una serie de entrevistas al pintor Francis Bacon, cuyas explicaciones respecto de su proceso de pintar Carson lo relaciona con el intento de forzar las posibilidades materiales de la pintura hacia una búsqueda de la realidad. El último ejemplo es extraído de las traducciones de Hölderlin de las obras de Sófocles, Edipo y Antígona, para llamar la atención sobre su manera particular de traducir del griego antiguo al alemán de su época.

La función de estos ejemplos para Carson es indagar sobre lo que ella denomina la rabia contra el cliché, sobre los modos de decir, sobre las palabras que repetimos incansablemente. Juana de Arco, Bacon o Hölderlin nos entregarían respuestas sobre esta rabia, cuyo proceso sería la catástrofe, un modo de caos que hace trizas las convenciones de la lengua. Los modos de traducción de estos serían operaciones para combatir el cliché, contra la lengua propia, para volver a decir de nuevo lo que siempre se ha dicho.

Por ello, la traducción es un tercer espacio entre elegir la catástrofe (que unos pocos optan) y el nombrar (el cliché, lo que la mayoría de nosotros realizamos a diario), para así imaginar un momento para nombrar lo nuevo, para renombrar lo que siempre ha estado ahí. Como ella misma expresa:

Frente a una palabra que se detiene a sí misma, en ese silencio, uno se siente que algo ha pasado y ha seguido avanzando, que alguna posibilidad se ha liberado.

Con estas dos plaquette, la editorial Cuadro de Tiza nos permite comenzar a conocer a una autora importante y, a la vez, introducir nuevas voces a la escena literaria chilena, cargada de sexismo y de reflexiones acordes a las restricciones carcelarias del consenso académico chileno.

 

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