Diarios tempranos. Donoso in progress, 1950-1965 (José Donoso)

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Diarios tempranos. Donoso in progress, 1950-1965 (2016)
Ediciones UDP
José Donoso (1924- 1996) | Cecilia García Huidobro (editora)
ISBN: 978-956-314-352-2
712 páginas

… lo que espero en efecto no es otra cosa que dejar huella de un triple envejecimiento: el de los lugares mismos, el de mis recuerdos y el de mi escritura.

George Perec, Especies de espacios

A veinte años de la muerte del novelista chileno José Donoso, Ediciones UDP publicó un ejemplar de setecientas páginas, Diarios tempranos. Donoso in progress, 1950-1965, edición a cargo de la periodista e investigadora Cecilia García-Huidobro, quien hace unos días realizó una lectura de algunos fragmentos de este libro en la Universidad de Princeton, Estados Unidos. Acontecimiento no menor, puesto que las palabras de nuestro Premio Nacional de Literatura se pudieron escuchar nuevamente en una de las universidades encargadas de resguardar parte de su legado.

En total son ochenta cuadernos que se encuentran divididos en dos colecciones. La primera, y que fue la colección a la que tuvo acceso García-Huidobro para la publicación de este libro, llega hasta 1965 y se encuentra en el archivo de la Universidad de Iowa, mientras que la segunda, de 1966 hasta 1995, se encuentra en la Universidad de Princeton.

¿Cómo llegó José Donoso a convertirse en el escritor que fue? ¿Cómo logró el autor de Coronación (1957) y El obsceno pájaro de la noche (1970) una obra marcada por sus obsesiones? ¿Cuáles eran estas obsesiones y qué tan consciente estaba el autor de ellas?

Lo que primero queda claro tras leer Diarios tempranos es que Donoso fue por sobre todo un escritor de tiempo completo. En diez capítulos que separan y ordenan los fragmentos por temas —bocetos de su labor periodística, su vinculación con el teatro o disquisiciones sobre el oficio del escritor—, encontramos a una autor obsesionado por ser novelista, por encontrar una voz literaria propia: “…Tengo que ‘permanecer’ más en las cosas. Tengo que hacer, contar, vibrar el sentido de la pasión y de la carne, la sensación compulsiva y destructora que es. Tengo que permanecer y dar el infierno. Quizás no debo presentar una historia tan unida como Coronación“, o en otro cuaderno: “Anoche no pude dormir. El obsceno pájaro de la noche me atormentó hasta las 4 y media de la mañana”.

Siempre haciendo uso del lápiz y papel, con una letra minúscula y a veces ininteligible, José Donoso utilizaba sus cuadernos como un mecanismo para construir sus relatos y personajes, de quienes a ratos hablaba como si fuesen personas reales que se relacionaban con sus familiares o historia de vida. Consciente de la importancia y utilidad que tenían estos documentos en relación con su obra, Donoso escribía diariamente, a veces más de una vez por jornada, guardaba la correspondencia que recibía y copiaba la escrita por él mismo; también escribía en sus cuadernos los borradores de artículos y cuentos que luego traspasaba a máquina de escribir para seguir el largo camino hacia la publicación en revista Ercilla o en libros, respectivamente.

Muchos de estos relatos fueron quedando en el camino, atrapados entre las páginas de sus diarios. Algunos, los que se mostraron como relatos unitarios y acabados, fueron rescatados por Cecilia García-Huidobro pues, independiente de su calidad literaria, también aportan a comprender la obra del novelista.

Encontramos además diversas opiniones del autor sobre la novela latinoamericana y cómo se veía él en relación con sus pares, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo o Julio Cortázar. Comenta en 1965, por ejemplo, la obsesión de los escritores latinoamericanos por aspirar a los “alamares académicos”, búsqueda que explica la necesidad de temas importantes a la hora de escribir —se incluye—, “nuestra literatura-histórica, nuestra literatura-pedagogía, nuestra literatura-geografía, nuestra literatura-antropología.”

Tal como lo adelanta en su dedicatora, este libro es una precuela a lo que en 2009 hiciera la hija del escritor, Pilar Donoso, en Correr el tupido velo. Mientras la publicación de Pilar Donoso aborda la relación del escritor-padre con su hija y con su oficio a partir de los diarios de 1966 en adelante, Diarios tempranos da luces de los primeros ensayos de escritura, sus crisis creativas y la constante búsqueda de una identidad literaria. De lo que no podemos dudar, es que adentrarse en la lectura de los diarios de José Donoso, en cualquiera de ellos, significa sumergirse en el revés de su obra, conocer su vida para percibir cómo esta se va colando entre los rincones de su narrativa para transformarse, finalmente, en “una forma curiosa de autobiografía (…) como un calco de alguna cosa en mi interior.” (Pilar Donoso, 2010, pág. 389)

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