El niño que se desnudó delante de una webcam (José Serralvo)

El niño que se desnudó delante de una webcamEl niño que se desnudó delante de una webcam (2015)

José Serralvo (1984)

Los libro del lince

ISBN: 9788415070535

240 páginas

Dave Thimberthirdleg tiene una vida compleja. Con doce años y atascado en un hogar con un padre desaparecido, una madre drogadicta que “hace masajes” como eufemismo de prostitución y una abuela —la única que parece amarlo que recorre las calles de Chicago vendiendo baratijas en un carro de supermercado, no tiene evidentemente muchos estímulos por los cuales moverse y vivir. Ni siquiera la escuela, donde lo marginan y uno de sus compañeros lo obliga a comerse el sándwich de su merienda con un gargajo suyo como ingrediente. Más que compleja, la de Dave es una vida injusta y vil.

Son los plenos noventa, ese momento de la historia en que Internet comienza a arrogarse un protagonismo inédito en la vida de las personas; la mensajería instantánea, como ICQ  y MSN Messenger, hace su triunfal aparición para felicidad de muchos confinados y solitarios que empezaban a navegar la web en busca de necesidades muchas veces creadas. Aquí es cuando Dave, un inocente antes y después, un niño cuyo criterio se agota por motivaciones que no entiende y sin embargo persigue, decide conseguir una webcam. Lo único que hay que hacer es completar una encuesta de alimentación online para que luego de unos días llegue por correo, cual recompensa, aquel aparato que le otorgará posibilidades inusitadas para asomar la cabeza desde su miseria e intentar hacer amigos. Sin que nadie se entere —no con mucho esfuerzo, ya que en su casa nadie se entera de nada— la recibe y la prueba en su PC 486. Poco a poco comienza a pasearse virtualmente por buscadores como AltaVista y chats como Quark, ingresando en las salas que son de su interés y chateando con desconocidos cuyos nicknames van desde Hot_One_Yeah hasta Bad_Girl_Arizona. En una de esas noches de ventanitas emergentes con invitaciones a chat privados, el niño conoce a Little_Ronnie, un hombre que se dice cienciólogo y se convierte en una especie de guía espiritual, pero profundamente charlatán. Desde ese encuentro hace su ingreso a un submundo peligroso y volátil que lo utilizará a placer, literalmente.

Como pasa con Humbert Humbert en Lolita, esta historia está contada desde un estrado donde Dave Thimberdthirdleg, de veinticinco años, expresa irónicamente a un Comité y a un grupo de Senadores y Senadoras (“y si me lo permiten, amigos”) su verdad, toda su verdad y nada más que su verdad, ese lema que titula cada uno de los capítulos. En un tono profundamente afectado y con un estilo reiterativo que a ratos recuerda a Ray Loriga, el narrador recorre los orígenes de su trauma junto al desamparo que, conforme a sus experiencias, ha sabido palear con ayuda de esos avatares de MSN que ha conocido en la red. Inundado de referencias a la cultura pop, el relato es un cruento diario de vida y una acusación al sistema legislativo que permite que un chico de doce años consiga una cámara por Internet (y para Internet) y que uno de veinte no pueda tomarse un ron en un bar.

El protagonista, sin embargo, además de encontrar un trabajo como prostituto sometido a las Audiencias Externas de quienes se excitan haciéndole realizar todo tipo de piruetas sexuales, además de ser explotado por un hombre que lo ha vendido como mercancía para satisfacer a sus clientes, además de todo ello, conoce el amor. Y el amor viene directamente de la personalidad que esconde el nick Curious_Girl7, de nombre cívico Mary Jane, una niña de Nueva Orleans adicta a la lectura de Foster Wallace, muy sofisticada, con padres que la quieren y le hacen llevar una vida saludable muy distinta a la de él (de partida, sin nuggets pasados en aceite todos los días). Ella se convierte en el horizonte al cual aspira Dave, y la ansiedad por alcanzarlo en el motor de la historia. Conduce su amor por ella hasta las últimas consecuencias, aceptándolo todo a su pesar, arrojándose al vacío de una impersonalidad que gana espacio tanto en su psiquis como en la narración misma.

El libro del español Jose Serralvo semeja una especie de denuncia a un Internet desrregulado, un invento que creció desde entrañas que guardan en potencia aquello que no tiene cabida en lo que —cada vez con más sospechas— llamamos vida real. Pero al unísono es el relato sincero de un adulto que fue un niño, que ha sido abusado por otros adultos que también fueron niños, sobrepasando el bien y el mal en su interpretación y dando así validez a que en estos casos no existen los victimarios; solo víctimas más o menos conscientes de su condición.

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