Número Cero (Umberto Eco)

Número CeroNúmero Cero (2015)

Umberto Eco

Lumen (Grupo Penguin Random House)

ISBN: 9788426402370

224 páginas

 

El Commendatore quiere crear un periódico. Simei, la mano derecha de este magnate —una sombra, como siempre, en lo más alto de la gran pirámide jerárquica—, contacta y contrata a Colonna, un hombre que se siente definido como un “perdedor” y que lo ayudará en esta tarea, además de hacer de editor jefe y escritor fantasma (o nègre) de un libro sobre las memorias de un periodista que trabajó un año en un rotativo que no verá la luz.

Domani (“Mañana”) se llamará el tabloide que intentará abrirse paso entre la maraña de publicaciones nunca imparciales para dar su propio punto de vista sobre el futuro, funcionando como un oráculo de una realidad distorsionada y asediada por los medios de comunicación. Adelantándose a los hechos. Versionándolos con técnicas de manejo de información.

Es bajo estas escalas de ficción y organigramas que se mueve el último libro de Umberto Eco: Domani como medio de comunicación, El Commendatore como mecenas, Simei como director y Colonna como editor general, más unos cuantos redactores excéntricos con un pasado oscuro (falsificadores, vouyeristas, paranoicos, distraídos, solipsistas y la autista de Maia, el nuevo amor del protagonista) que constituirán este proyecto cuyo fin oculto es incomodar sutilmente a las altas esferas de poder. No para desequilibrarlas, sin embargo, sino que con la firme idea de hacer un hueco para que se siente el financiador entre ellas.

Más allá de que el argumento se entrega rápido y lleno de datos históricos por absorber, el libro es una crítica sistemática al statu quo de unos medios de comunicación para nada independientes. En este sentido, podría ser perfectamente un ensayo con pies de página y bibliografía recomendada, y aun así posee irónicas y crudas descripciones narrativas que dibujan a una industria vejada por el interés del poder. Hay aquí una huella de los sociólogos que han estudiado los mass media, cierto guiño a Benjamin y su reproducción de las obras de arte y un aire a La era del vacío de Lipovetsky y la realidad social limitada de ciudadanos que deben elegir entre medios de información masivos que seleccionen por ellos las noticias de una cantidad infinita de sucesos, imposibles de abarcar por el ser humano contemporáneo.

Para saber qué poner en un periódico hay que fijar, como se dice en las demás redacciones, la agenda. Hay una infinidad de noticias que dar en este mundo, pero ¿por qué se debe decir que ha habido un accidente en Bérgamo e ignorar que ha habido otro en Messina? No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias. Y saber juntar cuatro noticias distintas significa proponerle al lector una quinta noticia.

Principalmente esto es Número Cero: una novela donde periodistas de carne y hueso se ven las caras reunión tras reunión para satisfacer el deseo de un millonario. Su trama, a momentos rayana en el thriller, a momentos negra, se sitúa en una Italia noventera y derrumbada una y otra vez por ataques reivindicativos de facciones duras, escándalos de corrupción y golpes de la mafia, todo ello desde la misteriosa muerte de Mussolini, el hecho definitivo que dio vida —y muerte— a los siguientes sesenta años de historia del país mediterráneo.

Con estos factores el autor da paso a un producto que en el fondo parece una excusa para opinar con estilo acerca de cómo funcionan los medios. Recuerda esa sensación de identificación inmediata del lector o televidente con quienes buscan responsables en las tragedias espontáneas, ese sentido cómodo de la ética del que está en el sillón leyendo el diario y/o viendo la tele, lamentando la suerte de los que sufren y condenando a los que hacen sufrir; ridiculiza aquella estrategia, esa madera de la que están hechos los informativos para encubrir noticias incómodas y no para “poner en apuros a demasiada gente”, titulando de vez en cuando asesinatos en núcleos familiares, auténticos voladores de luces; y comenta asertivamente, entre otras cosas, que nadie podría leer los libros reseñados en la sección cultural de los periódicos de amplia circulación, pues nadie caería en una recomendación tan manida por influencias. Ilumina el camino de Simei conduciendo a este ducho personaje a crear de cero un periódico que sabe de antemano lo que quiere, sin olvidar cuáles son las reglas del juego y cómo se pueden manipular para lograr la inclusión de su jefe en la dinámica.

Con todo, el verdadero motor de esta fábula es el loco de Bragadoccio, quien incorpora como hipótesis el deceso y presunto escape de Mussolini a Argentina o el Vaticano,  gravitando alrededor de los acontecimientos como piedra de tope de la acción. Este personaje verborreico y con el cerebro plagado de conspiraciones es el que lleva al protagonista a cuchichear entre lugares que fueron el escenario de secretos y maquinaciones de poderosos ligados al Estado y a la Iglesia, conectándose cada vez que puede con la Operación Gladio, grial de la salvación anticomunista al reunir a la CIA, a algunos tiranos nostálgicos de regímenes fascistas e incluso a ex nazis, para buscar contener a la ideología marxista durante la Guerra Fría tras el triunfo de los aliados en los cuarenta. Una operación que funcionó como control masivo de la opinión pública, con ataques de falsa bandera y atentados atribuidos a “extremistas” con el fin de no perder el manejo de una Italia con la figura del dictador como rector imperecedero de la política y la vida pública.

Casi un tratado sobre los medios en clave de ficción, este libro aporta una visión criteriosa de las enredaderas que unen a las administraciones de los países, los negocios y los medios de información, hoy en día evidentemente parciales con todo el pesar de quienes rezan a las democracias occidentales. Pero además de ello, constituye el retrato de un país que en cincuenta años se ha llenado de medias verdades, ocultas entre los intersticios de los horóscopos inventados y las páginas de espectáculos para “salas de espera de los dentistas”, con mafias que son casi un folclor y un Estado católico que pasó de orgullo a vergüenza. Una atrapante novela que habla de cómo el imaginario nacional italiano se acostumbró a la inercia fraudulenta del dinero y el poder como instituciones sacramentadas, cuyo rostro más representativo ha sido el ex Primer Ministro y dueño del club AC Milán, Il Cavaliere, Silvio Berlusconi. Aquel político famoso a quien jamás se nombra literalmente aunque en absentia se le echa de menos entre tanto hedor a corrupción.

¿Te gustó este artículo?
Tags from the story
, ,
More from Luis San Martín

Últimas noticias del Sur (Luis Sepúlveda y Daniel Mordzinski)

A Efe, Ka, Va y Ví,  sin cuya compañía esto solo sería...
Read More

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *