Un sueño llamado Quimantú (Hilda López)

Un sueño llamado Quimantú portadaUn sueño llamado Quimantú (2014)

Hilda López

Ceibo Ediciones

ISBN: 978-956-8071-98-0

112 páginas

Precio referencial: $14250

Febrero de 1972. La Empresa Editora Zig-Zag es comprada por el Estado de Chile. En ese momento gobernaba la Unidad Popular de Salvador Allende, quizás el último presidente convencido en la historia del país de que la educación y la cultura son derechos fundamentales de los pueblos. Un político que a partir de esta creencia decidió crear la Empresa Editora Nacional Quimantú (Sol del saber, en mapudungun), bajo un cambio que no era una expropiación, sino un acuerdo entre partes absolutamente conscientes.

Luego de firmar, habiéndose creado el nombre y reutilizado las oficinas ubicadas en Avenida Santa María en Santiago, comenzó una vorágine nunca antes vista en Chile, ni siquiera hoy, casi medio siglo después. En el ámbito editorial, tirajes agotados de más de 100.000 ejemplares de Hijo de ladrón de Manuel Rojas, quien alguna vez pensó que se cometía fraude al Fisco por la cantidad de dinero que recibía por derecho de autor; minilibros que valían lo mismo que una cajetilla de cigarros Hilton y que obreros llevaban al estadio junto a un sándwich; cartas de ciudadanos pidiendo que la editorial vendiera estantes, pues nunca antes habían tenido libros en sus casas; librerías para campesinos de provincias; colecciones de narrativa, poesía, teatro, ensayo de autores nacionales y extranjeros en distintos formatos y a precios indescriptibles; diseñadores y dibujantes para todos los gustos; revistas como Cabrochico, enfocadas en niños chilenos mal acostumbrados a las locuras de un pato millonario creado por un millonario estadounidense, o como Paloma, enfocada en las mujeres más allá de frívolos consejos de belleza o las tareas impuestas del hogar, temas típicos en publicaciones vigentes.

Lo inédito también se dio en la superficie laboral, con sindicatos únicos de trabajadores; Ejecutivos Laborales de todas las secciones que trabajaban parte de la jornada en las máquinas y otra parte en la administración y conducción de la empresa (por el mismo sueldo); más de mil trabajadores; o tres turnos en los cuales se cubrían las veinticuatro horas del día, con el fin de publicar y distribuir todo lo posible para no detenerse en la voluntad de fomentar la lectura y ampliar la acción intelectual de los chilenos.

Hilda López

Hilda López, autora, ex Coordinadora Ejecutiva de la Dirección Periodística y ex Directora de la revista La Firme de Quimantú

Una quimera, podría decirse. Pero una joven, interrumpida y sin embargo prolífica que alcanzó a durar casi tres años, cuando estalló el 11 de septiembre de 1973 y la Junta decidió terminar con esa insolencia educativa.

En este libro la ex trabajadora de Quimantú y protagonista de esa época, Hilda López, relata cómo fue que esta utopía en forma de editorial se desarrolló y fue finalmente asesinada en ascuas, aquella que fue la que más publicaciones ideó, imprimió y distribuyó en el territorio. Haciendo hincapié en que la empresa era llevada por hombres y mujeres de todos los orígenes y especializaciones (desde porteros hasta encargados de finanzas), a quienes admira y recuerda, la autora hace un recorrido íntimo que nadie que esté ligado al mundo de los libros en Chile debería perderse. Sobre todo porque este es un pasado que funciona como ejemplo a seguir en un momento en que el mundo editorial local empieza a encenderse.

logo de Quimantú

El logo de la editorial: “Una llave para abrir cualquier puerta”

Quimantú, después de todo, fue clausurada, aunque quizás existan libros dando vueltas por ahí, sus últimos resabios. Lamentablemente, hubo trabajadores muertos o detenidos desaparecidos que sufrieron ese destino por pensar, discutir, escribir, editar o dibujar demasiado. Este libro —con ilustraciones a color, papel couché y que no vale más de $15.000 a pesar de su construcción y formato (¿un guiño a esa edad de oro?)— es un monumento a una época en que la cultura fue considerada verdaderamente, sin premios de consuelo regalados por gobiernos intransigentes y efectistas. Un homenaje a una editorial que sucumbió rápido pero que dejó un legado fructuoso a las próximas generaciones.

Taller y trabajadores de Quimantú

Trabajadores en talleres de Quimantú

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2 Comentarios

  • Jaime marin landero dijo:

    consulto valor y forma de comprar el libro UN SUEÑO LLAMADO QUIMANTU

     
  • Luis San Martín dijo:

    Jaime: puedes comprarlo en la mayoría de las librerías del país o preguntar directamente en la editorial, dirección Salvador 1319, Providencia.

    Saludos.

     

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