Daniel Rojas Pachas: “Soy un gran lector de Beckett: me obsesionan el tartamudeo y el desencuentro”

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Desde Arica nos llega la escritura de Daniel Rojas Pachas (1983), cuyo proyecto parece muy relacionado con la identidad fronteriza de su ciudad. Escritor, profesor y editor, Rojas Pachas ha presentado una obra de rasgos experimentales, con versos resquebrajados, con un llamativo talento para proponer cortes y con juegos con la sonoridad de las palabras. Destacan sus poemarios Gramma y Soma y sus novelas Tremor y Random. En constante movimiento con su editorial Cinosargo y con la revista que tiene el mismo nombre, está terminando su quinto poemario Por angas o por mangas que será publicado en Bolivia y México, además de otra novela. Aquí nos habla sobre sus jornadas de lecturas erráticas, sobre la carne como tema literario, sobre diálogos transfronterizos y sobre las malas conductas en que incurren muchos libreros, entre otros asuntos.

Por Nicolás Campos F.

1. Una banda, una película u otra obra (que no sea un libro) que haya tenido un impacto decisivo en lo que escribes.

At the Drive-in, Pink Floyd con Syd Barrett, Devo, Brainiac y Talking Heads. En películas True Romance, las de David Lynch, sobre todo Wild at Heart y Mullholand Drive y Buñuel en su etapa francesa.

2. ¿Qué piensas de la categoría “escritor joven”?

Creo que el trato de escritor joven entre pares es algo circunstancial y espontáneo y que dura un corto tiempo, especialmente cuando uno empieza a escribir e inevitablemente te relacionas con colegas. En esas instancias siempre hay personas que influyen y tienen mayor experiencia que uno, sobre todo si uno empezó en esto a los veinte o menos, ya así uno perpetua el mote, se vuelve algo un poco cursi y no hay nada más patético que estar diciéndose “escritor joven” y jactándose del apelativo a los treinta cuando de pronto, no sé, en el caso de mi ciudad, hay chicos de diecinueve escribiendo a tu lado con propuestas súper interesantes. En términos de premios, antologías y si esto es institucional, es claramente un gancho de marketing para armar nuevos cánones o movidas que se suponen vienen a renovar o limpiar el camino como si lo anterior necesariamente tuviera que extirparse de cuajo con una reforma.

3. Una breve descripción de cómo son tus jornadas de escritura y lectura.

Erráticas, tanto para la escritura como lectura soy muy disperso, estoy generalmente trabajando en muchos proyectos al mismo tiempo: ensayos, relatos, poemas y a la vez tengo muchos libros dando vuelta en la mochila, al lado de mi cama, en la sala de la casa o en la librería que es además mi oficina, entonces voy dando el orden a todo en mi cabeza con un montaje muy aleatorio. Me he acostumbrado a ese caos, tengo muchas libretas llenas de apuntes y el momento decisivo es el pasar en limpio esto en mi notebook, lo que generalmente termino haciendo en los viajes, en aeropuertos o buses.

4.  ¿La envidia y el resentimiento juegan algún papel en tu trabajo? ¿Cuál?

Yo diría más bien la rabia y el asqueo, pues no tengo envidia de mis pares y tampoco vivo arrepentido pensando en los “qué tal si…”. Eso sí, no voy a negar que de vez en cuando se dan ciertas circunstancias medias proselitistas en la literatura, en el mundillo ese en que todos los que escribimos terminamos conviviendo, que me patean, no tanto por las personas involucradas, porque todos somos como fichas que se van sucediendo, sino porque la literatura es algo muy importante para mí y cuando noto algo injusto en el juego que amo no puedo dejar de sentir indignación, más aun cuando las situaciones son irremediables. Por ejemplo lo de Lemebel con el Premio Nacional, por nombrar algo macro. También ocurre en instancias más pequeñas y por lo general por la miopía e incompetencia de quienes tienen un miserable poder.

5. Las redes sociales suponen un nuevo escenario para el escritor: hay una nueva forma de exposición, posicionando a algunos incluso como presuntos líderes de opinión (en Facebook o Twitter). ¿Qué opinas de esto?

Es un juego de popularidad y simulacros. En lo referido al libro no niego que influya a la hora de que ciertas editoriales te pesquen o que la notoriedad en los medios genere el interés de una masa en lo que uno hace. Si tienes más de mil likes por comentario o tus opiniones generan tendencia, el mercado pondrá la mira en ti pues se asume que esos mismos seguidores luego consumirán tu trabajo, o que tu sola persona prestigiará el producto o lo hará llegar más lejos en tu ciudad o país, lo cual es un mecanismo que tienen ciertos sellos para ingresar con fuerza a territorios extranjeros. A mí me ha pasado, por ejemplo, con el interés de editoriales de fuera de Chile por mi trabajo, lo cual no es malo para uno, pero esto hay que acompañarlo de calidad, de una obra que lo respalde sino es mera pose o juegos de artificio. En mi caso han sido años de trabajo, de escritura silenciosa, de viajes lejos de casa y horas en el anonimato, pues sin la escritura el resto es pura parafernalia. Ahora algunos se llegan a comprar esta condición de popularidad fugaz y generan una existencia en lo virtual muy fuerte, nosotros mismos con la editorial tenemos un buen impacto en redes sociales y nos ha pasado llegar a Oaxaca o San Diego, a Cochabamba o la Habana, y tener gente esperando conocernos, pero al final del día te soy sincero: solo me importa mi esposa e hija, y cuando voy a comprar algo al centro de Arica si me topo con alguien que capaz que me haya dado un like por face, lo más seguro es que ni me salude o cruce palabra alguna. La pregunta me hizo pensar en la letra de la canción, “Video Killed the Radio Star”, actualmente escribo algo sobre esto.

6. ¿Cómo ves el estado de la crítica literaria en Chile? ¿Lees crítica literaria?

Sí, tanto la de prensa como la académica pues practico ambas. Tengo unas columnas en Antofa y Valpo, además estoy constantemente participando de congresos y al año coloco un par de papers en revistas universitarias, entonces estoy vinculado con el medio. Por otra parte, desde el 2003 estoy abocado a contribuir a crear un corpus de crítica, recepción de textos y visibilización de lo acaecido en el norte junto a otros colegas, de manera de ampliar el mapa de lecturas y explicar ciertos tránsitos de la escritura nacional, procurando así que obras nuevas y otras del pasado que han sido desatendidas continúen escamoteadas por falta de noticias o negligencia de la academia a nivel central y el conformismo del trabajo en provincia. Sobre el estado de salud de la crítica, creo que es precario. La crítica en prensa es tendenciosa y escasa y los pocos espacios que hay, que son de dos mil caracteres en medios muy específicos y tradicionales, no pueden hacerse cargo del grueso de la producción, tienes menos de diez críticos serios y constantes y hay que decirlo: muchos diarios ni siquiera tienen una página de cultura sino más bien de espectáculos, no existen tampoco revistas impresas dedicadas a la crítica, un medio central que tenga difusión y continuidad. En Lima tienen por ejemplo el Buen Salvaje, que es un pasquín con colaboraciones no sé, de Piglia, de Bellatín, y full crítica de los libros que han sido publicados en los últimos dos meses y las novedades de librerías y como si fuera poco, se reparte de forma gratuita afuera del Metropolitano. En el país, los blogs y las páginas cubren ese nicho, ahí tienes el trabajo serio de Carlos Henrickson o de Jaime Pinos. por nombrar a dos, pero fuera de ellos, otros comentaristas son solo pares comentando el libro de su amigo, el ejercicio del prólogo, el intercambio de elogios entre partners o el texto de presentación en tal feria o lanzamiento que se comparte en un gran diario mural. Hay mucho por sistematizar, creo que un buen espacio, serio y dedicado, es SIC de Víctor Quezada y Daniela Acosta, ellos también tienen a su cargo la Calle Passy, ese tipo de esfuerzos me parecen interesantes. Y en cuanto a la academia, siguen en muchos casos entre congresos vinosos estilo Sech y de espaldas a lo que está pasando en la narrativa y poesía de los últimos treinta años, es cosa de ver las temáticas de los congresos y las tesis.

7. Háblanos de algunos lineamientos de tu —permítenos llamarla así— poética. ¿Qué imágenes o preguntas o temas se reiteran en tus libros?

La memoria y sus dispositivos es algo que me interesa mucho, desde lo orgánico y biológico hasta los mecanismos, las grabaciones, los sistemas de almacenamiento de información, los formatos en desuso y los aparatos con sus software respectivos. En Soma trabajo con los mails y los estados de Facebook, las biografías de escritores mediocres que son muchas veces discursos sin edición que quedan flotando en múltiples tecnologías, un libro o la red, y mi novela Random, por su parte, trata sobre los tracks y el sistema aleatorio de la información a la hora de sucederse, tal como ocurre con los recuerdos que invocamos, y eso da estructura o más bien desestructura el relato y la forma de contar. Otra temática que me es muy querida es la degradación de la carne, la violencia y abuso sobre el cuerpo, más allá de todo esencialismo creo que la brutalidad es lo que nos distingue como especie y he explorado esos ribetes de la literatura del mal, un erotismo caníbal y descarnado. Por último la incomunicación, soy un gran lector de Beckett, me obsesionan el tartamudeo y el desencuentro. Pueden haber otras capas en mi trabajo pero creo que en las prosas y poemas que he publicado estos tres ejes son ineludibles en las distintas superficies de lo que escribo.

8. ¿En qué clase de escritor rehusarías convertirte? ¿Hay alguna forma de aproximación a la literatura que veas en nuestro mundo literario que te provoque rechazo?

Un escribidor de libros evento, esos que están en las ferias de libros firmando los textos de largas colas de lectores incautos porque tienen un contrato que los obliga y que cuidan sus opiniones en las entrevistas o cuando hablan contigo, o sea los que de algún modo han puesto en venta o arriendo su voz. Me parecen promotores de celulares o televisión por cable, no puedo tomarlos en serio, son una caricatura de lo que a mi parecer es un escritor.

9. La distribución de los libros ha cambiado: aumentó el influjo de las editoriales llamadas independientes. ¿Qué ves de bueno y malo en este escenario?

“De no ser por la editoriales independientes no se publicaría poesía en Chile y seguiríamos leyendo a la generación McOndo como si fuese lo último de la narrativa”: es algo que sueles escuchar y tiene bastante de cierto, lo más interesante en materia de narrativa, el grueso de la poesía y ensayo y las reediciones de clásicos imprescindibles o el rescate de autores y sus obras completas o póstumas lo están haciendo las llamadas editoriales independientes. Estas han ampliado el catálogo al que puede acceder el lector a costos que muchas veces no superan los diez mil pesos; eso se agradece pues el alcance de estas editoriales también suele ser mayor que el de las grandes editoriales, no tanto por los tirajes, porque estos no superan muchas veces los mil ejemplares, sin embargo, esa capacidad de autogestión y de riesgo que va asumida a la tarea de editar libros en un país que se precia de tener bajos índices de lectoría, tiene como correlato el poner en ejecución nuevas maneras de pensar la distribución y la puesta en escena del libro. Hay mucha asociatividad de por medio, se trabajan otros canales y complicidades, las editoriales monstruosas, si no tienen una cadena como Antártica, dejan ciudades como Arica en el abandono. Las editoriales independientes, en cambio, y los que están detrás de la dirección de estas, son aperrados, viajan con los libros, los hacen circular en librerías alternativas y como en nuestro caso, en el extremo norte, se inauguran corredores o núcleos transfronterizos. Nosotros tenemos diálogo y una red fluida de intercambio con el sur del Perú y Bolivia, del mismo modo, cuando faltan eslabones en la cadena que nos acerca a lector, las completamos y se organizan ferias como la Primavera o la Furia en Santiago, de las cuales también hay versiones o espacios similares en provincia. Nosotros tenemos, por ejemplo, el Tea Party (el nombre es en honor a la escena clásica de Alicia en el País de las Maravillas), que es un festival de poesía que partió siendo trinacional, actualmente vamos en la cuarta versión y ya sumamos invitados, no solo poetas sino también editores de Ecuador, Centroamérica y México. Te he nombrado solo cosas positivas, ahora hay mucho que se puede decir en cuanto a la proliferación de estas. Una de ellas es que usualmente proyectos tan disímiles como una cartonera se ponen en el mismo saco que LOM o la editorial de la UDP; en ese caso hay bastante por desgranar, pues las luchas de una editorial artesanal o un proyecto localizado que publica emergentes y tiene un tiraje de cincuenta ejemplares poco y nada tiene que ver con la gestión de una editorial que por discurso tiene una visión antagónica a las transnacionales, pero que de cualquier modo tiene una imprenta y asiste a la feria de Frankfurt todos los años. Con esto quiero poner de manifiesto que hay un amplio panorama en lo que se suele catalogar a simple vista como una editorial independiente, y no todos los campos de acción son los mismos, no estamos todos hermanados, nos topamos en espacios en común como las ferias o ciertas luchas gremiales pero las dinámicas y las dificultades que se afrontan en cada proyecto divergente de Arica a Punta Arenas, escapan a la vista del lector, y está bien eso, pues el lector debe primeramente tener acceso a una bibliodiversidad, sin embargo, en términos de políticas nacionales del libro y la lectura y el fomento a la producción del libro como objeto cultural, el Gobierno, el Consejo de la Cultura, Pro chile y otras instituciones vinculadas al tema, no pueden ignorar esas diferencias y el tener una noción de boom superficial, en la que se uniforma y todo luce muy bien como para la postal cultural o la idea de que se ha avanzado mucho en la materia. Esto tiende a crear una ilusión o burbuja de autocomplacencia, pues se olvida que muchos de estos proyectos que sirven para los indicadores del depósito legal y de la producción cultural en Chile, son llevados a cabo por una persona, una pareja o un grupo de amigos y hay detrás una economía y una industria en ciernes que en comparación con otros países, está en pañales aún.

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10. Algunas editoriales cuyos catálogos te llamen la atención.

Ruido Blanco de Ecuador, Blackie Books de España, Cascahuesos, Paracaídas y Animal de Invierno de Perú, Caja negra de Argentina; y de Chile hay varias, Ajiaco, Cuneta, Das Kapital, Montacerdos, Alquimia, Bordelibro de la Serena y Cinosargo.

11. Se suele hablar del pésimo hábito lector del chileno como un correlato del alto precio de los libros: ¿cuál es tu posición al respecto?

Hay muchos mitos en torno a eso, el IVA por ejemplo. Mucha gente se ha comprado esa cantinela y la verdad el drama real son los libreros que son la parte de la cadena más perniciosa pues ellos por un lado filtran, son la piedra de tope para muchas editoriales independientes, pues no asumen riesgos, algunos son como vendedores de comida chatarra, por ellos sólo se vendería autoayuda o libros evento, no hay curaduría y eso genera una especie de conductismo y adiestramiento en el lector sobreexcitado que no tiene muchas herramientas para saber discriminar y que llega a la librería esperando una recomendación. En un océano de libros termina aceptando aquello que le insuflan a fuerza. Los libreros también son la raíz del alza de los precios, proyectos como el nuestro, Cinosargo, en que los libros tienen un valor promedio de 3000 pesos, terminan al triple, a 9000 para que los libreros saquen su tajada del cuarenta por ciento y el distribuidor su otra tajada, por ende hay que cambiar más que las conductas detrás del hábito lector del chileno, las vías de acceso, que se recupere la biblioteca como espacio de interés, librerías alternativas, más ferias tipo la Primavera del Libro o la Furia, y promover estos espacios también en provincias con los productores locales de libros.

Las editoriales y los escritores que autoeditan, que deberían asociarse o profesionalizar su producción, en ese sentido los talleres de edición también son importantes, pues muchos autores que publican no sacan registros como el ISBN o incumplen la ley de imprenta y no hacen el depósito legal, dejando sus libros en calidad de inexistentes pues no llegan a las bibliotecas nacionales y les dan un argumento de peso a los libreros para vetarlos pues se complejiza su catalogación. Son muchas las aristas, pero creo que todas apuntan a permitir una mayor circulación del libro y una real bibliodiversidad que no esté manejada por un par de editoriales grandes y medios de prensa con sus rankings de lo más vendido. Personalmente no creo que el chileno lea poco, lee mal porque está desinformado pues eso le conviene a ciertos negocios y mercaderes. En otros países del continente encuentras clásicos en los quioscos a precios de oferta e incluso filosofía, comics, textos de especialidad. Nosotros como alternativa en el norte damos a conocer este fenómeno de la desinformación y la falta de acceso en todos los talleres que hacemos en colegios y hemos creado en nuestra ciudad librerías, ferias alternativas y donamos libros a las bibliotecas. Los jóvenes leen mucho y escriben bastante; Internet ha contribuido a eso con los foros, los ebooks, las redes sociales, los blogs, Tumblr, etc. Lo que falta, reitero, aunque sea majadero decirlo, es masificar estas alternativas directas y menos burocráticas o manipuladas para que el lector llegue al libro y tenga libertad de elegir y desechar.

12. ¿Qué estás leyendo ahora?

Estoy leyendo a Franzen, un libro de Martín Cerda que recién salió editado en Valpo, un poemario que me mandaron de Suecia, un poeta que vivió en el norte llamado Oliver Welden y las cosas que estoy editando para Cinosargo; los relatos completos de Oscar Barrientos Bradasic, mucha poesía ecuatoriana contemporánea para una antología que vamos a sacar y también El asalto de Reinaldo Arenas.

13. Parece haber cierto consenso generalizado en torno a ciertas obras decisivas en la formación literaria en general (los clásicos de siempre: Cervantes, Homero, Borges, etc.): ¿podrías nombrar cinco títulos que no entren en esta categoría y que hayan sido fundamentales para ti?

Los comics de Alan Moore, sin duda. Hay varios autores norteamericanos que me gustan: Barry Gifford, Kennedy O’Toole, Bukowski que es mejor leerlo en inglés, varios autores medios satanizados o mal leídos por un tema del escándalo asociado a su figura. Por ejemplo Gotfried Benn. Me gusta mucho también Gertrude Stein. Latinoamericanos, Puig y Arenas, que son conocidos, leídos pero masivamente no tan reconocidos como el boom y postboom. Creo que el drama con ciertos autores es que están en boca de muchos, en citas y alusiones pero en realidad no son tan leídos como parece. Es más la pose en torno a ellos y una obra única a la que siempre se alude.

14. Un autor o libro clásico que te pareció decepcionante.

Estudié Hispanoamericana así que tuve que pasar por todo el siglo de oro más de una vez, los leí, a algunos los disfruté, pero la verdad me generan alergia los Calderones, Arciprestes, Condes y demás.

15. Hay una frase, atribuida a Malraux, que señala que en París había intelectuales que no sabían ni abrir un paraguas. ¿Cuál es tu relación con el trabajo convencional? Si no fueras escritor, ¿qué estarías haciendo hoy?

Yo estudié cuatro años derecho, llegué incluso a procurar, o sea hice el cosplay de abogado y entré a los tribunales, no me dio el estómago. Y no porque sea demasiado sensible y me haya ganado el poeta que anida en mí, decidiéndome en último momento tomar la ruta escénica y virar hacia literatura. La verdad es que me di cuenta de lo podrido que había que estar para tener una disposición de ánimo muy particular y andar todos los días jugando a hacer lobby y escalar posiciones. Soy demasiado misántropo y cínico como para andar de cena en cena y en el partido con una sonrisa ganando favores codo a codo contra los demás. En el tránsito de pagar los estudios pues dejé botada la carrera jurídica y a mi familia no le gustó el asunto. Abrí una tienda de poleras estampadas de rock, mayormente logos e imágenes en esténcil de dos a tres colores, aprendí serigrafía de chico estando en la fábrica textil que tuvo mi viejo en Lima y luego en Chile. Decidí aplicar eso y armaba yo mismo los bastidores, iba a comprar la madera, me amanecía haciendo cuadros y pude costear la U. Durante ese período me casé y nació mi hija, tenía veintiuno y supe junto a mi pareja, que es tres años menor que yo, sobrellevar la dificultad de mantener un hogar, crecimos bastante en ese período. Hoy con la editorial soy como Jekyll y Hyde, y trato de conciliar las dos partes, ser un editor con consciencia autoral y pongo en práctica muchas de las cosas vividas y aprendidas de mis viejos que siempre fueron personas de trabajo que levantaron una empresa textil que funcionó en varios países, Colombia, Argentina, Perú y Chile. El año antepasado dejé la academia por la editorial, hice cinco años seguidos clases en la U y en un momento parecía iba a quedarme allí apernado dictando cátedra, pero me ganó el viajero, el espíritu nómade, la editorial sale mucho al extranjero a encuentros y ferias y nos va bien, además me siento a gusto, creo que encontré algo que disfruto y que es rentable y que me mantiene ligado a mi vicio perpetuo: los libros. Además tengo más tiempo ahora para estar con mi pareja e hija. Ahora, no te voy a negar que cada vez que por la editorial me enfrento a los aduaneros, me gustaría volver atrás, terminar derecho y especializarme en Comercio Exterior e importaciones y hacer cagar a tanto gil que se cree crítico cuando estamos pagando impuestos y moviendo libros de un lado al otro en la frontera.

16. Para bien o para mal nos estamos quedando sin vates, sin figuras totémicas como lo fueron Lemebel, Bolaño, Millán, etc. ¿A quiénes te imaginas encumbrados en esa posición?

Creo que por los tiempos que corren figuras como Lihn, Bolaño, Millán ya no existen, es muy apresurado decirlo, pero creo que Germán Carrasco en todo caso ya es una figura de ese tipo, le moleste a quien le moleste.

17. ¿Qué otros autores te interesan y crees que deberíamos entrevistar aquí?

De Chile Marcelo Mellado, Juan Carreño, Germán Carrasco, Francisco Ide, Juan Malebrán que actualmente vive en Cochabamba, Sergio Pérez Ojeda, Jaime Pinos y Javier Norambuena.

18. Para terminar, un video de Youtube que te haya llamado la atención o repitas mucho últimamente.

En YouTube por lo general veo cosas de humor o doy rienda a mi lado más ñoño de coleccionista de figuras; veo al Angry Video Game Nerd cuya página es http://cinemassacre.com/, episodios de Regular Show o los reviews de figuras de Shartimus Prime en su canal, así tengo una segunda opinión antes de desembolsar dinero en un mono y usar ese dinero para libros.

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