Claudia Apablaza: “Me da mucha lata leer a Hemingway”

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En esta ocasión conversamos con Claudia Apablaza (1978), autora de Goo y el amor (2013), Siempre te creíste la Virginia Woolf (2011), Diario de las especies (2008), entre otros. Obras que abordan las nuevas formas de comunicación en una sociedad hiperconectada y las hibridaciones que esto posibilita en vidas cotidianas cada vez más complejas y,  como señalaría cierta jerga académica, desterritorializadas: escritores cuyas vidas dependen ridículamente de las redes sociales o las crisis de una chica que es bombardeada por mensajes de una compañía de servicios telefónicos por deudas impagas. Compiladora del libro Voces -30. Nueva narrativa latinoamericana y pronta a estrenar su proyecto editorial Libros de la Mujer Rota, hablamos sobre sus influencias, proyectos y perspectivas acerca del estado actual de la literatura en Chile.

1. Una banda, una película u otra obra (que no sea un libro) que haya tenido un impacto decisivo en lo que escribes.
Massive Attack

2. ¿Qué piensas de la categoría “escritor joven”?
El escritor joven en Chile es el escritor veinteañero, el que tiene menos de treinta o treinta y cinco años. No sé lo que se puede pensar en relación a eso. Es una categoría etaria. Se es o no se es menor de treinta y cinco años y punto. Algunos a veces salen con un discurso de que odian al escritor joven porque la edad no cuenta y que la escritura es la que puede ser fresca y joven y blablabla, pero esa postura me parece un desastre, una lata, se intenta de elevar la juventud a una categoría heroica al solo mencionarlo y dejar bajo ese signo un montón de cosas que no pegan, se abusa de ese concepto y no se piensa en estéticas o ideologías de trabajo. Puede haber escrituras rupturistas, tradicionales, barrocas, realistas, políticas, etc., pero escrituras juveniles es un tema de mercado solamente.

3. Una breve descripción de cómo son tus jornadas de escritura y lectura.
Son caóticas, leo para tres editoriales, edito para tres editoriales, además de mis lecturas personales, más las de la microeditorial que estoy armando, más las de mis alumnos, los libros de algunos amigos. creo que en la semana estoy navegando siempre entre unos veinte textos a la vez.

4. ¿La envidia y el resentimiento juegan algún papel en tu trabajo? ¿Cuál?
No, para nada. Supongo que tengo una propuesta alternativa a la del gran mercado y a las modas (sobre todo las chilenas que me parecen tan evidentes: infancia en dictadura, el estilo postcarveriano, los textos asépticos), y más que desde la envidia, trabajo desde la ironía y la iluminación (#ella). Los proyectos alternativos siempre son proyectos conscientes, desde otro lugar, más que desde el deseo de ser el otro. Su origen no es el otro, sino que lo genuino y la conexión con procesos personales y/o la sintonía con otros proyectos similares al tuyo. Cuando te enfrentas a ese gran otro que no te sientes identificada o no avalas, obvio que lo demuestras en conflicto, aparece esa dinámica de choque, pero solo como evento, ya que el origen nunca es ese.

5. Las redes sociales suponen un nuevo escenario para el escritor: hay una nueva forma de exposición, posicionando a algunos incluso como presuntos líderes de opinión (en Facebook o Twitter), ¿Qué opinas de esto?
Las redes sociales son plataformas visibles que dan espacio al que quiera (y que obviamente tenga Internet, lo que acota la brecha de inmediato) de usarlas, manipularlas, expresarse, dialogar, leer, escribir, publicar, utilizar sus formatos, etc. Es un espacio infinito y tremendamente potente para escribir, desarrollar nuevos proyectos y leer libros que a veces no puedes comprar porque hasta los de las editoriales independientes son tremendamente caros.

6. ¿Cómo ves el estado de la crítica literaria en Chile? ¿Lees crítica literaria?
Leo a veces, pero prefiero leer teoría. No creo que en general esté bien aplicada la teoría ni que haya sistemas teóricos claros y nuevos en la crítica en Chile. Sí hay algunos iluminados a ratos que le dan el palo a sus propuestas, pero por lo general la veo muy tentativa, poco consciente. El otro día organizamos un evento en Estudio Panal, diálogo en relación a la crítica hoy en Chile, llamado “Variaciones sobre la crítica”, y vi en esos diálogos buenas luces de lo que podría llegar a ser un sistema crítico más complejo, pero que podría ser, se está armando, está en proceso. Vi en esos diálogos más a la crítica que en la crítica misma. Es decir, creo que los críticos, así como los escritores, se tienen que poner a pensar, a leer, dialogar y esto puede tener buenas salidas.

7. Háblanos de algunos lineamientos de tu —permítenos llamarla así— poética. ¿Qué imágenes o preguntas o temas se reiteran en tus libros?
Las preguntas por los formatos y las formas en que un texto se hace presente o aparece en relación a esos formatos, cómo las estructuras y temas están en una compleja relación; también el influjo de las tecnologías o los seres tecnologizados; las relaciones afectivas, el desarraigo, el antilocalismo, el ridículo.

8. ¿En qué clase de escritor rehusarías convertirte? ¿Hay alguna forma de aproximación a la literatura que veas en nuestro mundo literario que te provoque rechazo?
La mencioné en la respuesta 6. En general de escritores que están pendientes del mercado y escriben desde ahí para agradar a editores y lectores.

9. La distribución de los libros ha cambiado: aumentó el influjo de las editoriales llamadas independientes. ¿Qué ves de bueno y malo en este escenario? Cuéntanos además sobre tu proyecto editorial.
De lo malo veo que está la tentación de algunos editores de ser sucursales de grandes editoriales y se dicen independientes, el mercado es muy potente y se mete en las venas de algunos editores sin que se den cuenta. Hay que estar muy alerta, hay que estar en un ejercicio constante de revisión y diálogo dentro del equipo editorial para no caer en eso.
El sello que estoy armando se llama Los libros de la Mujer Rota. Es una editorial que tendrá dos colecciones, narrativa y ensayo, ambos contemporáneos y de rescate, y que busca publicar voces nuevas y propuestas conscientes de época. Eso sí, inaugura la editorial un libro de poesía, la boliviana Hilda Mundy y su libro Pirotecnia, este gesto inaugural es para explicitar que la poesía es la base de todas las escrituras. Pero será el único libro de poesía que publicaré por ahora.

10. Algunas editoriales cuyos catálogos te llamen la atención.
Alpha Decay, Hueders, Calabaza del Diablo, Mansalva, Blackie Books, Milena Caserola, Boost House, Vehicule press, Dakota, Sudaquia, Mal Paso Editores, Caja Negra, Edicola, Melville House, Vintage Books, etc.

11. Se suele hablar del pésimo hábito lector del chileno como un correlato del alto precio de los libros: ¿cuál es tu posición al respecto?
Me parece que el precio de los libros en Chile es carísimo porque los procesos de produccción son carísimos, más el IVA, las imprentas también son un negocio, más el deseo absolutamente comercial de algunos que se dicen editores y que encarecen algo que en el costo les sale a 1000 pesos, ya que lo único que quieren es ganar dinero. Es todo un conglomerado de barsas que por lo demás prefieren echarse plata al bolsillo antes de pagarle a sus autores. Los lectores son una víctima de toda esa mafia.

12.- ¿Qué estás leyendo ahora?
El recurso humano de Nicolás Mavrakis y Discursos desde la juventud contemporánea de Álvaro Bley (libro inédito que ya se viene).

13.- Parece haber cierto consenso en torno a ciertas obras decisivas en la formación literaria en general (los clásicos de siempre: Cervantes, Homero, Borges, etc.): ¿podrías nombrar cinco títulos que no entren en esta categoría que hayan sido fundamentales para ti?
Las almas muertas de Gogol.
Las cosas de Georges Perec.
Poemas y antipoemas de Nicanor Parra.
Memorias de una joven formal de Simone de Beauvoir.
Proyecto de una psicología para neurólogos de Sigmund Freud.

14. Un autor o libro clásico que te pareció decepcionante.
Me da mucha lata leer a Hemingway.

15. Hay una frase, atribuida a Malraux, que señala que en París había intelectuales que no sabían ni abrir un paraguas. ¿Cuál es tu relación con el trabajo convencional? Si no fueras escritor, ¿qué estarías haciendo hoy?
Me molesta mucho esa sentencia. Soy parte de un espacio de autogestión y cultura, Estudio Panal, y obvio que en esos espacios tienes que desarrollar todos los oficios. Creo que tendría un microrestaurante vegetariano. Aunque me encanta esto que dijo Anais Nin: “…pero no siempre estoy en lo que llamo un estado de gracia. tengo días de iluminaciones y fiebres. tengo días en que la música en mi cabeza se detiene. entonces remiendo calcetines, podo árboles, hago conservas de fruta, pulo los muebles. pero mientras estoy haciendo esto siento que no estoy viviendo”.

16. Para bien o para mal nos estamos quedando sin vates, sin figuras totémicas como lo fueron Lemebel, Bolaño, Millán, etc. ¿A quiénes te imaginas encumbrados en esa posición?
A veces pienso en eso, y creo que los autores chilenos que me gustan mucho, porque desarrollan proyectos literarios complejos e íntegros, son Paula Ilabaca, Héctor Hernández Montecinos, Ileana Elordi, Matías Celedón y Germán Carrasco.

17. ¿Qué otros autores te interesan y crees que deberíamos entrevistar aquí?
Esos que mencioné recién.

18. Un video de Youtube que hayas visto últimamente.
Videos de raggamuffin, porque el autor que leo ahora habla mucho de ello.

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