Patrimonio. Una historia verdadera (Philip Roth)

patrimonio portadaPatrimonio. Una historia verdadera (1991)

Philip Roth (1933)

Seix barral (2010)

ISBN 978-84-322-2764-6

237 páginas

Philip Roth, bajo el subtítulo de “Una historia verdadera”, nos hace entrometernos en los últimos meses de vida de su padre, Herman Roth, aquejado por un tumor cerebral. Pero hay algo sospechoso en ese “una historia verdadera”, en el acento que el título pone en lo confesional que nos hace mirar con recelo cada uno de los momentos e hitos en la historia del padre del autor en su camino ineludible hacia su muerte.

Herman Roth descubre la afección que de manera más o menos progresiva lo llevará a la muerte, a la edad de 86 años. Primero cree, bajo un diagnóstico errado, que se trata de una parálisis facial que abarca una mitad de su rostro, con las consiguientes dificultades para comer, tragar, hablar. Pero más tarde, con el progreso de su condición —que un médico preliminarmente le anunció que se marcharía a las pocas semanas o un par de meses a lo sumo— termina encontrando su real causa: un tumor cerebral que solo puede ser tratado con una compleja operación al cerebro y que en cualquier caso se trataría de una peligrosísima intervención, de resultado incierto y que, considerando la avanzada edad de Herman, se vuelve aun más peligrosa, invasiva y con menores expectativas de sobrevivir. Los peligros son tantos que, en consideración a la edad del padre, él y sus hijos terminan por decidir que la operación no es viable, que el riesgo es demasiado, que la recuperación —aún para el caso eventual de resultar todo lo bien que podría resultar— sería en sí misma demasiado dura, al punto de obligarlo a volver a aprender a hablar y caminar, por lo que todo ello los hace decantar por la opción de dejar las cosas como están, permitiendo que el tumor avance en su crecimiento, abarcando nuevas áreas de su cerebro, provocando más y más daño hasta llevarlo a la muerte.

Hay algo particular en las ocasiones en que un buen escritor, de buena prosa, vasta experiencia y con una alta inteligencia narrativa, se vuelve a inspeccionar momentos de su propia vida para llevarlos a la literatura. Lo que resulta de ello es a la vez tan íntimo que no podemos desconocer su poder y, por muchos momentos, su profunda belleza. Por otro lado, la pericia del autor al escribir nos hace sospechar profundamente cuánto hay de ficción y cuánto de “verdad” en esto que pretende ser una obra biográfica. ¿Importa realmente esta distinción? Probablemente no, aun cuando, como decíamos, el título nos fuerza a creer que sí posee una relevancia mayor y nos obliga a detenernos en esta pregunta incontestable.

Se trata de una novela triste, como solo pueden serlo aquellas que sabemos desde un comienzo que están predestinadas a un final aciago —en este caso, la muerte del padre—, donde no pueden haber trazos de felicidad sino que apenas de un amargo conformismo. Es ahí mismo donde radica, en este libro, la pericia y soltura de Roth, evitando el lloriqueo en esto que pudo irse por la borda y transformarse en un novelón irritante por su temática, logrando con fineza evadir la sensiblería (que el tema podría haber tolerado) y consiguiendo, gracias a la figura de su padre todavía firme en la enfermedad, una impresión de estoicismo ante la prueba más dura de su vida, aquella que sabe que perderá irremediablemente.

patrimonio
Los Roth: padre e hijos.

 

¿Es una historia verdadera? Lo es desde la subjetividad del autor, desde sus sentimientos maltratados, desde su forma de construir una narrativa que muestre la dignidad que él vio en su padre al enfrentar la muerte. Quizás los hechos no remitan a nada constatable. Que omitan partes relevantes, censuren peleas o dramas familiares para no enlodar el todo. Todo ello puede ser. Pero aun en la moderada intensidad con que Roth trata el tema se consigue elevar y dar belleza a un momento duro en su vida, y utilizarlo para hacer muy buena literatura donde, como dije, otro autor cualquiera con algo menos de pericia hubiese realizado un novelón repleto de lloriqueos como existen tantos. Es, en definitiva, otro libro de Roth, donde la familia, la identidad y el arraigo a las tradiciones vuelve a estar en el primer plano y no está, como cabría esperar de un autor que hubiese escogido el camino facilista, la temática de la superación de las dificultades, un heroísmo humano e inútil, o la sola fuerza del argumento.

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