Columna: Las mejores publicaciones chilenas del año 2014

Cada año los medios nos plagan de listas con los mejores libros del año (y apenas semanas después, los libros para leer en vacaciones). Nunca me gustan. Nunca coincido completamente. Siempre pienso que faltó o sobró tal o cual. Decidí, por ende, hacer el mismo ejercicio. Porque sí. Porque hubo publicaciones que me gustaron harto o mucho o ambas cosas al mismo tiempo y no quisiera dejar de destacarlas. Porque sé que más de alguna no estará en la prensa escrita, probablemente bajo la premisa de alguna línea editorial que jamás comprenderé y que sentiré que ahí hubo una pequeña traición con el autor que, con justicia, pudo ver destacado su trabajo y esfuerzo bien logrado.

Así que, sin más preámbulo y sin ningún orden de prelación, acá un rescate sobre ciertos lanzamientos de libros chilenos ocurridos durante este año, hecho por un simple lector. Advierto que la mayor parte de ellos son reediciones (cosa en que no reparé sino hasta que efectivamente llevé al papel esta pequeña lista), simplemente porque creo que durante este año ahí fue donde estuvieron las joyas de la literatura chilena.

El río, de Alfredo Gómez Morel, reeditado por Tajamar. Se trata de una novela autobiográfica de una belleza terrible, dura y crudísima, de un autor que era casi imposible de encontrar en librerías de viejo. Más aún, la publicación de El río acompaña a la anterior publicación que la misma editorial hiciera de El mundo, la tercera parte de esta trilogía. Claro, Tajamar queda ahora en deuda de publicar la segunda parte de esta trilogía (La ciudad), novela que también es prácticamente imposible de conseguir siquiera en el mercado de segunda mano.

Obras reunidas, de Augusto d’Halmar. d’Halmar es un escritor que, me parece, fluctúa entre una cierta invisibilidad y el reconocimiento a medias. Posee un par de obras realmente destacables como Juana Lucero y La pasión y muerte del cura Deusto. Y justamente ambas se encuentran en esta recopilación que incluye además La lámpara en el molino y La sombra del humo en el espejo. Se trata, como si esto fuera poco, de una edición lindísima, que en lo estético es un lujo y que está muy por sobre la calidad de impresión con la que se editan hoy por hoy los libros en Chile. La editorial es Origo, para mí prácticamente una desconocida, pero hasta donde sé este lanzamiento no tuvo nada de prensa. Algo de justicia intenté hacerle en esta pasada columna.

Marta Brunet. Obra Completa. Novela, Tomo I de Marta Brunet. La autora tiene un par de obras esenciales en el canon de literatura chilena. Es una escritora como pocas ha dado esta tierra y fue por mucho tiempo (y quizás aún, no lo sé) parte de las lecturas complementarias del colegio. De ella tenemos en nuestro sitio reseña de Montaña adentro y Bestia dañina, esta última de mi particular gusto y no tan conocida como creo que merece. Me parece que este rescate —que por suerte sí tuvo la visibilidad que el trabajo merecía— no puede dejar de considerarse entre lo más destacable del año.

—Como primer libro netamente nuevo, quiero destacar una publicación de una autora a la que alabé largamente en su momento, con el libro de cuentos Cosas que nunca te dije, otra vez publicada por Tajamar editores. María José Viera-Gallo se inscribió entre las mejores publicaciones del año, sin lugar a dudas, a pesar de mi reparo a los cuentos que cierran el conjunto, pero que no logran borrar todo lo bien escrito que está el grueso del libro.

—También me parece muy destacable el ensayo Nascimento. El editor de los chilenos. El trabajo de Felipe Reyes, publicado bajo el sello Mínimo común ediciones, para contarnos la historia de Nascimento el editor que definió buena parte de nuestra historia literaria durante varias décadas del siglo XX y cuyos libros aún hoy pueden encontrarse en librerías de segunda mano. Y sí, lo reseñamos acá en su oportunidad.

—Dudé bastante acerca de si incluir el último de Zambra en esta lista, con su reciente publicación Facsímil. Dudé principalmente porque considero que el autor estuvo por debajo de anteriores publicaciones suyas. Pero repensando el acierto que existe en la estructura de Facsímil, el profundo ejercicio literario que contiene, el juego en el que se hace participar al lector, todo ello me hizo caer en la cuenta que tiene méritos de sobra para ser un libro destacado del año, aunque como dije en la respectiva reseña, a pesar de la sombra que el mismo Zambra echa sobre él.

Añadido el 10 de diciembre, al darme cuenta de mi flagrante olvido:

El palacio de la risa, de Germán Marín, reeditado este año bajo el sello UDP se trata de una de las obras fundamentales del período post dictadura. Una novela sobre el recuerdo, la tortura bajo la dictadura pinochetista y las violaciones a los derechos humanos cometidas en la desaparecida Villa Grimaldi, a través del historial de aquel inmueble. Esta novela, publicada originalmente en 1995, era cada vez más dificil de encontrar en librerías y este rescate hace justicia a una de las mejores (si no la mejor) novela que afronta el tema de la dictadura en Chile.

Ahí está. De seguro se me queda más de alguno. El caso es que esta vez, cuando vea esta misma columna anual en los diarios, podré decir al menos que hice mi pequeño esfuerzo por destacar aquellas publicaciones que merecen serlo y que pueden quedar invisibilizadas.

 

 

Si alguien más se anima, suyo es el espacio para los comentarios.

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