El Roberto y la Julia (Mario Silva)


El Roberto y la Julia (2009)
Mario Silva (1955)
Mago Editores
ISBN: 9789563170856
150 Páginas
Precio Referencial $ 7.000
Luis Rivano, Méndez Carrasco, Alfredo Gómez Morel, Luis Cornejo; todos estos escritores tienen en común poco y nada más que la fuerza de sus temáticas: los bajos fondos. No constituyen un movimiento, no poseen conceptos literarios comunes que se expongan en su narrativa, ni nada más que los una que una noción de realidad que se sitúa incluso fuera de los márgenes de la marginalidad. Mario Silva, autor contemporáneo, escritor autodidacta, se ha circunscrito a ese mismo vigor narrativo y se ha abocado a aquella misma literatura, libre de todo complejo y teorización, preocupada, eso sí, de la fuerza del objeto narrado más que de las formas y su estética.
Roberto es un muchacho de alrededor de diecisiete años que vive en una población pobre de Chile. Va en tercero medio en un colegio técnico, donde estudia electrónica, para lo que demuestra algunas aptitudes. Es, además, y esto principalmente, líder de un grupo de barristas de fútbol, de la “Garra”. Bebe, fuma. No se droga. Pasa sus días casi exclusivamente en la calle, con los amigos, bebiendo, riendo, conversando. Sus padres no existen. La madre lo dejó abandonado, se marchó hacia el sur. El padre está muerto. Él vive en una pequeña pieza, en una casa donde le dieron un lado. Le gusta jugar Nintendo y el Colo-Colo (el más popular equipo de fútbol chileno). Lo que más odia en este mundo es a los chunchos (como llaman a quienes son partidarios del equipo rival). Julia, por el contrario, es una muchacha de más menos su edad. Vive con Chalo, su tío. Tiene un hermano pequeño del que se hace cargo. Ella es hincha del equipo rival.
Como podrán imaginarse, viven en un barrio sumamente conflictivo, donde las balaceras, las peleas a cuchillazos, la droga, la pasta base especialmente, son el pan de cada día. Y, sin embargo, de pronto se conocen y no obstante tener algo que los aleja tan radicalmente (como es ser aficionados a los equipos rivales por antonomasia, con la importancia vital que tiene para estos muchachos tal hecho), terminan queriéndose y, desde ese cariño, que confronta con sus amistades, les nace la necesidad de que el día de mañana sea mejor que el de hoy, les nace una pequeña ambición de crecer.

 

Es difícil juzgar este tipo de novelas, porque no se prestan muy bien para la calificación que habitualmente uno podría hacer; no se someten a ningún tipo de pretensión estética más allá que la de representar con fidelidad la crudeza de una vida de abandono y marginalidad, la precariedad de la situación en que viven muchas personas hoy mismo, en este mismo instante apenas un par de kilómetros más allá de nuestra precisa ubicación. Desde ese hecho deliberado es necesario cambiar el mecanismo de medición. Trocarlo por otro donde se pueda valorar la efectividad de lo querido por el autor. Y digámoslo desde ya, esto es mucho más que una mera vuelta de tuerca al argumento de Romeo y Julieta, enfocándolo en dos barristas extremos de dos equipos rivales, con la correspondiente lucha de poder entre sus simpatizantes. No, no es eso. Es más bien el sinsentido de la pobreza, del dolor ante la inmersión en un mundo del cual pareciera no haber salida, de aquel que no es parte del empuje del país, ahí donde no llegan los programas sociales de ningún gobierno, y donde no se refleja aquel supuesto crecimiento anual, ese mundo que nos recuerda el verso de Nicanor Parra: 
Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona
Y de pronto, alguien considera que ahí hay suficiente belleza, que en esa pobreza dolorosa hay poesía, que en esos rostros ojerosos hay algo dignísimo de ser contado. Y opta por no llenarlo de flores, sino que nos aporrea con él. Es desde ese punto de vista que considero que debe ser valorada esta novela. Y bajo ese aspecto resulta largamente triunfal, renovando una temática de larga data, trayéndola a nuestro presente.
Lo único que es de lamentar, es el poco cuidado del texto en la edición que me tocó leer; pero eso no está a cargo del autor.

 






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