Cine y visualidad: Historización de la imagen contemporánea (Robert A. Rosenstone)

Reseña remitida por: Joaquín Pérez

Cine y visualización: Historización de la imagen contemporánea (2013)

Editorial Universidad Finis Terrae
Robert A. Rosenstone
111 páginas

Precio referencial: $7000

Este es un libro que viene recién salido de la imprenta y que podría, quizás, si se lee comprensivamente, cambiar los actuales paradigmas con los que se escribe historia y con los que se enseña el pasado. Abordar los sucesos que nos antecedieron no es tarea fácil, y la academia se ha encargado de mostrarnos una historia latera, aburrida y que no genera una mayor empatía entre quienes no pertenecen, en alma o fácticamente, a tal disciplina. Como en alguna parte del libro señala, que un libro de historia sea vendido a mil personas se considera un éxito editorial, pero no hemos considerado ni siquiera mínimamente que, por ejemplo, solamente en Santiago habemos más de cinco millones de habitantes. Entonces… ¿éxito? ¿Qué éxito?
            Por otra parte, estamos ante una época postliteraria, según las mismas palabras del autor, la cual ya no privilegia como en el siglo XIX la palabra escrita como la única verdad frente al conocimiento, sino que ahora está la imagen, el sonido y sobre todo la imagen animada. Por lo mismo, el cine histórico es una nueva variante dentro del paradigma epistemológico de la historiografía que permite una mayor conexión entre el pasado y la persona que lo mira desde el presente, ya que no solo hay palabra escrita sino que también hay una reconstrucción completa del pasado, con sus colores, sus vestimentas, costumbres y cultura en general.
Es por eso que, a juicio del autor, el cine histórico provoca una integración mucho mayor entre quien ven un filme y el pasado que se está representando.
 
Fantasmas recorren el mundo de la historia. Imágenes que titilan en pantallas, grandes y pequeñas, nos dicen todo lo que necesitamos saber sobre el mundo, incluyendo el mundo del pasado. En una era posliteraria, ya no habrá necesidad de periódicos y libros. Los historiadores usarán el cine, el video y la Internet para crear un nuevo imaginario histórico que nos mostrará a todos, al fin, que la historia es una cuestión de conexión personal y emocional con lo que ha ocurrido antes. ¡Historiadores del mundo uníos! No tenéis nada que perder más que vuestras notas al pie (p. 97).

En este pequeño libro, el periodista y Magíster en historia Pablo Marín ofrece la traducción de cuatro ensayos de su par norteamericano; los dos primeros analizan esta misma analogía entre lo que hace un director de cine y un historiador tradicional, junto a una somera clasificación del cine histórico. El tercero ofrece una mirada más íntima del historiador en la que este realiza una confesión acerca de su acercamiento a la historia y la forma en que llegó a formular esta nueva metodología. Y el cuarto, que se enmarca dentro de un contexto de manifiestos por la historia, incita de manera muy lúdica (con un epígrafe similar al clásico manifiesto de Marx y Engels) e invita a los historiadores del mundo a “liberar a la historia de su propia historia y crear formas de narración histórica para hoy y mañana, formas de historia adecuadas a la sensibilidad de los tiempos”.
 
Película Reds (1981), en cuya preparación estuvo involucrado el mismo Rosenstone y que utiliza para sus análisis en los artículos
En suma, tenemos cuatro artículos que insertan a este autor en el mundo hispanoparlante, poco conocido hasta entonces en ese nivel. Pero más allá de aquello, tenemos a un historiador absolutamente heterodoxo que pone su enfoque en la masividad de la historia más que en aquella aparente profesionalización o rigurosidad en la que se encuentra la historia analítica-escrita.
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