El lector (Bernhard Schlink)

Reseña remitida por:
 Joaquín Pérez A.

El lector (1955)
Bernhard Schlink (1944)
Editorial Anagrama
ISNB 978-84-339-6666-7
203 páginas
Precio referencial: $7900

 

Pareciera ser que el amor por una mujer no abandona el corazón de un hombre nunca, o quizás este se extingue por temporadas invernales en las que, más tarde que temprano, reaparece épicamente como un fénix en el horizonte. Y aparece en el lugar menos común o en el momento menos esperado, como le sucede al protagonista de la novela El lector, Michael Berg.
La historia de Michael es la historia que todo joven quisiera tener a su edad. Por un lado sufre de una hepatitis que lo pudo haber retenido un año más en el colegio; pero a cambio, sufre el amor tierno y violento de Hanna Schmitz, una mujer adulta que lo ayuda en un momento de colapso de su enfermedad. Desde ahí, sus reuniones comenzaron a volverse diarias: Michael salía de la escuela y se iba a la casa de Hanna en donde combinaban su tiempo entre la lectura de grandes obras sagradas (sagradas en el sentido de su monumentalidad) y el erotismo de una relación sexual profana. Así como la circunstancia los unió, esta se encargo de separarlos por un tiempo.


Extracto de la película The Reader, basada en el libro reseñado.


Esta novela está enmarcada en un espacio temporal bastante amplio en donde se recorre la plenitud de la vida del protagonista en su contacto con Hanna, que pasó a convertirse en pilar de su existencia mientras esta estuvo con vida. Asimismo, el libro se divide en tres partes, las cuales corresponden a cada etapa de la vida de Michael en relación con Hanna, las que podemos clasificar como una primera etapa de juventud, una segunda etapa de adulto joven y una tercera etapa de adulto. En cada etapa el tipo de relación que se lleva a cabo entre los dos personajes principales es radicalmente distinta, en donde se varía del contacto pleno y absoluto (sexual) hasta una no-relación clarificada, creo yo, en la segunda parte de la novela.

El lector es un libro que es de muy fácil lectura, en donde uno queda atrapado muy rápidamente gracias a una prosa ligera, sin tecnicismos ni palabras que reflejan una cultura superior, que nos entrega Bernhard Schlink. Quizás sea mi relativa cercanía de edad con el protagonista la que me generó tal abyección hacia la historia, o quizás era la simple paz interior en la que me encontraba al momento de leer esta novela la que me hizo entregarme por completo al libro. Lo concreto es que la historia está muy bien acabada y muy bien expresada, dividida en segmentos simultáneos al desarrollo de la historia, en especial a la vida de Michael.
Lo interesante es que a pesar de ser una historia muy bien relatada, o muy sencilla en su crónica, la profundidad de cada personaje es lo que hace que este libro sea uno de los buenos libros del siglo XX. En el caso del protagonista, su psicología está complejamente bien llevada; suponiendo siempre de que es él mismo el que, años después, relata toda esta historia. En momentos, el desarrollo de la novela es más dinámico, con una sucesión rápida de acontecimientos sin una mayor reflexión por parte de los personajes sobre lo que están viviendo. Pero así también, existen momentos en que el personaje detiene el vertiginoso avance de la trama para reflexionar sobre el actuar que llevó en aquel entonces, o hace un análisis desde el presente mismo de la situación para ponderar sobre su acción a futuro. O sea, el autor del libro combina diferentes estilos de psicologías en un mismo personaje, creando así a un Michael Berg que no tan solo es una persona que recrea sus vivencias sino que también las mira con un acercamiento a ese tiempo muy eficaz. Por otra parte, Hanna es un problema sin resolver, especialmente después de conocer las decisiones que toma tanto en sus declaraciones ante el tribunal y ante su propia existencia en la cárcel. La psicología de ella no la podemos entender muy bien ya que la conocemos desde el protagonista, y son sus acciones  los canales de transmisión en donde ella nos refleja su carácter y su genio.  Pareciera por momentos ser una cumbre de inocencia, pero en instantes se vuelca hacia un ser postrado ante su amargura, volviéndose violenta, agresiva y con un matiz de locura inentendible.
Aunque algo ya se pudo adelantar, la obra se desenvuelve en la época anterior a la Segunda Guerra Mundial (aunque no se hace mención en ningún momento de ésta). Se podría decir que está llevada dentro de los primeros años del régimen nazi, pero tampoco se ven luces de su impacto en el desarrollo de los personajes; al menos en la primera parte. La única relación existente entre los personajes y el mundo político está cuando Hanna Schmitz entra, voluntariamente, a trabajar a las SS, abandonando la ciudad, su trabajo y su odisea amorosa con Michael. Luego, el climax de la novela se desarrolla en un juicio llevado en contra de varias mujeres que habían estado a cargo de un campo de concentración en Cracovia, entre las cuales se contaba a la propia Hanna Schmitz. Michael también estaba involucrado en tal juicio pero como estudiante de derecho y, más concretamente, como estudiante de un seminario especial, en donde una de las actividades es analizar el juicio llevado a cabo hacia estas mujeres. En encuentro se vuelve sorprendente por un instante y tormentoso en los momentos posteriores, para Michael. Sus compañeros veían con desagrado o con admiración el juicio, pero él lo veía como un dilema, como una divagación entre el amor que aun brotaba en pequeñas dosis y el juicio en el que estaba siendo parte. 
La genialidad está en las problemáticas que propone la obra. Esta nos muestra a una sociedad alemana post segunda guerra que hace un vuelco a la memoria y que enjuicia a sus responsables. Pero yendo más al núcleo, la novela enfrenta la dignidad que posee la naturaleza del hombre y de la mujer y su férrea defensa ante un mundo externo y ajeno al propio, individual y cercano. Hanna es la muestra fiel de una dignidad que se sobrepone a la propia verdad, una dignidad que enfrenta a lo colectivo y que privilegia la condición propia de un individuo. Este personaje es, quizás, la propia visión ante el espejo de una sociedad alemana que siguió una idolatría hacia un referente que no perseguía como objetivo el hecho concreto o la verdad concreta. Y el juicio es una búsqueda de esa verdad, una mirada a la historia para enfrentar esas convicciones solidas y hacerlas derrocar. Finalmente, en Hanna pareciera ser que su dignidad valía más que su libertad, por lo que tuvo que entregar gran parte de su vida a vivir encerrada en la cárcel.
El personaje de Hanna sigue impactando por su fortaleza, y el enigma que guarda consigo y que descubre el propio Michael sorprende de sobremanera. El lector es un libro necesario; necesario para quien se interese por la historia, por la mística, por la literatura, por la sociología, etc. Aborda una temática que, a una sociedad como la chilena, se nos asemeja bastante, por lo que sería importante considerar esta lectura en los colegios de este país así como también en los países que vivieron dictaduras que desataron un atropello a los derechos humanos. Mas allá de la visión y la importancia histórica del libro, este libro se nos hace recomendable por la sencilla razón de que enfrenta dilemas importantes de la condición humana, enfrenta situaciones en las que un joven, o un adulto, enfrenta sus amores pasados y cómo estos se superan o se llevan dentro tortuosamente hasta el punto en que no podemos realizar otra vida que no sea con aquella persona con quien ya no existen puntos de encuentro.
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