Emaús (Alessandro Baricco)

Emmaus (2012)
Alessandro Baricco (1958 – X)
Anagrama
ISBN: 9788433975560
149 páginas

Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
Y se decían el uno al otro: —¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras?
San Lucas, 42:24:13 – 42:24:35
 

Después de dieciséis años de la publicación de Océano mar, quince de Novecento y trece de su obra maestra, Seda, Baricco sacó a la luz Emaús en 2009, otra novela corta que hace perdurar el mismo estilo que ha mostrado en sus libros anteriores, pero de una manera más sofisticada; a veces con entreveros en frases cortas o párrafos construidos in crescendo que son rematados con una palabra potente y capaz de aclimatar situaciones.

 

Esta historia, dentro de lo posible, es bastante común. El narrador, Luca, Bobby y El Santo son cuatro amigos italianos entre 17 y 18 años de una familia de clase media-media-media, si pudiera decirse para enfatizar. Son católicos, van al colegio, hacen caridad en un hospital cambiando sondas genitales de enfermo en enfermo y tienen una banda. Todo bien —quizás no tanto, porque la vida siempre es la vida— hasta los límites en que aparece Andre, la joven cuya libertad merece respeto, con la capacidad de transformar el entorno con su presencia y acometer su influjo en este grupo particular. Sin importar que los integrantes de este hayan sido criados en la resistencia de las tentaciones, el control de la pasión y la sabiduría, siempre certera, del Evangelio.

 

Naturalmente, vamos a la escuela, todos los días. Pero esa es una historia de envilecedora degradación y de inútiles vejaciones. No tiene nada que ver con todo lo que somos capaces de definir como vida.

Ella, la divina Andre, es la piedra angular de la novela. Porque además de todo su misterio intrínseco, es el símbolo de una clase alta que estos muchachos desconocen. Una clase donde el dolor y la muerte son trascendentales, el tenis es un deporte usual y la fe está desvanecida en un día a día desenfrenado e hipócrita. Al revés, las prácticas y dudas de nuestros personajes se enfrentan a la prédica dominical, y el dolor y la pérdida es ración diaria, como la depresión que sufre el papá de Luca que parece querer morir cuando mira por el balcón después de comer. Para el narrador, la diferencia entre las dos esferas es insalvable: mientras los primeros viven la ligereza superficial de la vida, los segundos tambalean sobre un piso de creencias ancestral e incuestionable.

 

Asimismo, no cabe duda que el título es importante para entender los hechos.  En la mente del narrador, el pasaje bíblico sobre los dos discípulos que se dirigen a Emaús es el predilecto, pues ahí se cuenta cómo Jesús se aparece, comparte y ellos no son capaces de darse cuenta hasta que ven un gesto conocido al repartir el pan.

“¿Cómo hemos podido”, se preguntan discípulos y personajes.

Algo simple y al mismo tiempo profundamente significativo, que solo llega a entenderse después de leer y pensar el libro entero, hasta su última palabra.

 

Siglo XVII, anónimo
Nos gusta la linealidad, pero no sería suficiente para que nos gustara tanto esa historia, que, en cambio, tanto nos gusta, porque también hay otra razón, ésta: en toda la historia, ninguno de ellos sabe. Al principio el propio Jesús parece no saber sobre sí mismo, ni sobre su muerte. Luego los otros dos no saben sobre él, ni sobre su resurrección. Al final se preguntan: ¿Cómo hemos podido?

 Las casi 150 páginas de esta breve novela de Baricco son la vida común de una amistad frágil que está a punto de precipitarse hacia la incapacidad de comprender el mundo, claro está; también es la aproximación a la pérdida de la inocencia. Un proceso imposible en la perspectiva de lo que se les ha inculcado, en este caso sujeto a dudas a partir de la madurez que se gana con las caídas y el arribo del amor, por qué no, pero también por la condición santificada de cada uno de estos cuatro, del narrador y el Bobby sin pizca de miedo, de El Santo éticamente perfecto y el Luca atormentado, cuyas personalidades y decisiones diferidas conforman un relato en donde algunos se traicionan, otros se arrepienten a tiempo y todos se estrellan contra el asco del pecado.

Nada, dije. Estaba pensando que si alguna verdad existía en toda aquella historia, ni siquiera él la conocía ya. Estaba pensando que no tenemos ninguna posibilidad de comprender nada, sobre nada, en ningún momento. Sobre nuestros padres, sobre nuestros hijos —tal vez sobre todas las cosas.

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