Volver.
Primero estaba el mar (2012)
Fondo de
Cultura Económica
ISBN: 9789562891011
Paula Carrasco (1967 - X)144 páginas
Precio referencial: $9900
Nuestra memoria es un mundo más acabado aun que el
universo; puede hacer vivir hasta lo que no existe.
Guy de Maupassant
Volver, una
novela pequeña, sin pretensiones exacerbadas, de una autora desconocida hasta
ahora y con elementos que, muchas veces, suelen ser los más atractivos y al
mismo tiempo los más provechosos: pocos personajes, un lugar que las hace de
espacio exclusivo en donde transcurren los hechos y un clima —en todo sentido— aplastante.
Los protagonistas de este libro son
cinco: un papá, una mamá, una hija y un hijo; o dos hombres y dos mujeres; o
puede expresarse también como una pareja de esposos y una pareja de hermanos. Junto
a ellos, el quinto gran protagonista es la mitología griega y la maldición de
los atridas, la que, por una desobediencia a los dioses, se perpetuó para siempre
de la mano de Tántalo, Atreo, Agamenón, Clitemnestra, Orestes, Electra… Todos personajes
de las tragedias, significativos ahora, y quienes hasta hoy, con miles de años
de antigüedad, deslumbran a muchos lectores con sus clímax y catarsis.
Pero entonces, ¿por
qué es la mitología griega importante?
Porque es precisamente esa ficción la que, irónica y trágicamente, atrapa de
principio a fin a Grei, la hija, la hermana, la mujer que compone la pareja de
hermanos, y además quien nos cuenta la historia. Ella, para adentrarnos, es
hermana de Dante (¿quizás Alighieri? Por eso del infierno, para ser injustamente
arbitrarios). Ambos son hijos de un padre discreto y una madre limitada e ida, perteneciente
a un mundo de rutinas y espantos. Los cuatro, juntos, viven en una isla
desierta, al parecer del sur de Chile, llena de tormentas, niebla y sobre
todo soledad. Un cuadro conocido, sí, pero pintado por Paula Carrasco de una
manera sórdida.
La trama es en donde radica la esencia
de este texto. Y sobre todo lo que viene con su narración en tiempo pasado, una
de las formas en las que todo es más auténtico e íntegro para el lector, pues
aparte de los hechos están las sensaciones, los sentimientos, las medidas de
los hechos efectivos, el retorno de todo… Y en este caso de todo lo que le pasó
a Grei y Dante, y a Dante con Grei, a Grei con su madre, a Dante con su padre,
y todas las posibles combinaciones matemáticas que pueden darse usando estos
cuatro pilares que se derrumban. Por supuesto sin olvidar a la isla.
Con todo esto,
sabiendo cómo crecen —o hasta qué punto— dos seres aislados, con qué pasiones y
razones, con qué noción del tiempo y de su pequeño espacio, se puede realmente
hacer y descubrir mucho. Más si a a
priori su condición de aislados puede ser un mero adoctrinamiento supuestamente
inocuo o la actitud arbitraria de quien eligió meterlos ahí, en esta alegoría
tan real como el mar que golpea la costa y el viento que golpea sin tregua a la
pequeña casa en la que viven; una realidad cruda como las “cosas de la vida”, esas que sus padres informan a Dante y a Grei, solo a veces, para que no se
olviden de tener curiosidad por algo más que su propio pulso vital.
Veo las rocas cercanas a la playa, donde rompen las olas con furia. Es el lugar más peligroso para los navegantes: la llegada o la partida. Donde el mar no te deja entrar o te expulsa fuera de su dominio. O, sencillamente, te retiene para siempre.
El sumergirse de a
poco en los lodosos misterios de la existencia, en los secretos que agobian el
destino de estos personajes, en la presencia de otra literatura y otras
historias, y en las preguntas que brotan como en las mejores fabulaciones, son aspectos
de sobra para abordar este libro. Para luego, quizás comprendiendo todo, volver
a leerlo desde el principio.








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