
A Efe, Ka, Va y Ví,
sin cuya compañía esto solo sería un libro.
sin cuya compañía esto solo sería un libro.
Últimas
noticias del Sur (2012)
Ediciones de la Flor
ISBN: 9789505159093
Luis Sepúlveda y Daniel Mordzinski (1949 - X
// 1960 - X)128 páginas
Precio referencial: $18000
Distribuye en Chile Editorial Catalonia
…copitas de aguardiente que bebimos en un silencio
acostumbrado, sin desconfianzas, porque en la Patagonia y en la Tierra del Fuego el buen
silencio es parte de la comunicación…
En todo sentido este es un gran
libro, cuya mejor edición, sin lugar a dudas, pertenece a los argentinos de Ediciones
de la Flor, los mismos de Mafalda y Liniers. Físicamente,
el porte que tiene es más o menos el que tiene el típico texto de tapa dura para la mesa de centro, 20x28 centímetros. ¿Y su
extensión en páginas? Mediana, 128 páginas con palabras en una tipografía lo
bastante bien elegida como para ser leída por cualquier persona de cualquier
edad, acompañadas por unas imágenes realmente impresionantes. Y cuando se dice
de sopetón “impresionantes” es por su calidad, su significado y sobre todo por los
nítidos personajes y paisajes que en ellas son retratados.
El contenido en sí demoró mucho en
gestarse. En primer lugar, sus autores decidieron llevar a cabo un viaje hacia la Patagonia chilena y
argentina; uno de esos periplos tan forzosamente nacidos del escape y tan poco
“turísticos” que no hay cama segura ni un lugar estable por más de tres días. Segundo,
quisieron convertir su travesía en un legado escrito, pero pasó el tiempo,
felicidades y desgracias, y ellos lo olvidaron. El resultado de estos pasos
erráticos fue esta especie de crónica novelada acompañada de fotos acordes a la
historia, en donde lo expresado permite al lector ir al mismo tiempo que Sepúlveda y Mordzinski, cumpliendo esa vieja
premisa según la cual el que lee una buena narración puede sentir que viaja,
vuela y se mueve rápido por las páginas.
Después de que se
nos cuenta cómo lograron marcharse de la ciudad, la región perdida que se retrata
es el remoto sitio austral de la mística sureña más pura y dura, el que está para
los autores bajo el paralelo 42° sur, aquel lugar desde el que, para abajo y
siempre para abajo, todo cambia. La integridad del libro empieza a crecer desde ahí, porque
después de cruzado ese paralelo la distancia aparente entre el cielo y la
tierra está tan apretujada por la pampa —en el caso de algunos lugares de Argentina— o la frondosa vegetación —en el caso de Chile— y la continua muda de nubes, que el
hombre se siente pequeño como realmente es: una mosca en la inmensidad, pero
una mosca que puede otear el horizonte y captar y sentir lo más extraordinario
de la soledad.
![]() | |||||
| Daniel Mordzinski y Luis Sepúlveda |
Es allí, luego de superada esa
barrera, que nuestros dos itinerantes empiezan a vivir y a contarnos, tiempo después, el recuerdo de esas experiencias. Conocen a variopintos personajes,
como el Tano, sumido en la búsqueda empedernida de un violín en
medio de la nada, el forzudo del bar con un pasado oscuro, o El Duende de El Bolsón, uno de los seres más entrañables y fantásticos de esta narración.
Ellos y muchos más, con sus costumbres y sus historias particulares, son los
que van construyendo el estilo llano que aquí toma a su cargo Luis Sepúlveda, pues
para él parecen ser los elegidos para representar la faz humana de este último
lugar del planeta.
—Puede ser, pero tiene orejas puntiagudas y una nariz de duende —alegó mi socio.
—Hermano, aquí todos tenemos orejas raras porque en invierno los sabañones son cosa seria…
Así y todo, esta narración
esplendorosa no trae solo el color rosa. Por supuesto los autores también
vienen a hablar de los indeseables, los que usufructuaron y usufructúan hasta
hoy de la Patagonia,
los mismos que en el último cuarto del siglo XX en América Latina, no contentos con privatizar los servicios de
las ciudades, quisieron privatizar las provincias y hasta lo más ínfimo de los rincones
todavía inmaculados, usurpando lo que tuvieran al alcance de sus poderes,
arrebatando medios de transporte únicos (como el tren), aniquilando etnias o
haciendo grandes negocios a costa de una tierra alejada a miles de kilómetros
de sus cunas. Un mal rancio que si no contaban en esta ocasión quizás
no pudieran denunciar nunca más.
En cualquier caso, en
los hechos siempre prima esa especie de tristeza optimista propia de
la mejor literatura. Con decir que el último lugar de cuya visita se habla es
un pueblo pequeño e importante, pero olvidado. Un pequeño territorio mágico de
casas construidas hace casi cien años, en donde gracias al ingenio de dos
extranjeros se hizo la primera película de ficción y el primer documental de
Chile —por cierto, con poquísimos espectadores en su primera exhibición—. Este
lugar, con un nombre hermoso, es Porvenir, la primera ciudad en la parte chilena
de Tierra del Fuego, pueblo acostado sobre el Estrecho con aguas de color metal
oscuro y dejado a su suerte en el otro flanco, mirando eternamente a la pampa violenta de negros nubarrones.
| Las calles de Porvenir. Al fondo, el Estrecho de Magallanes. Febrero 2012 (Créditos: Víctor López) |
En la Patagonia aseguran que dar vuelta atrás y retroceder trae mala suerte, así que, fieles a las costumbres de los lugareños, seguimos adelante porque el destino está siempre adelante y a nuestra espalda solo debemos cargar la guitarra y los recuerdos.
Después de interesarse
en este libro, puede que el lector quede con una sensación extraña, una pregunta
torturadora, que es no saber si todo lo que se cuenta es realidad o ficción. En
este punto dubitativo es cuando llegarán a decirnos, Sepúlveda con su pluma y
Mordzinski con su zoom, que no vale la pena dilucidar si es uno o lo otro, pues
solo basta con saber que la
Patagonia, la
Tierra del Fuego, la pampa, las montañas, los animales, las gentes del Sur,
los fiordos, la nieve, el viento voraz, son todo junto y revuelto un universo
próspero en sí mismo, el delicado porvenir del tiempo.








1 comentarios:
:) es un hermoso libro
V.
Publicar un comentario en la entrada