Un joven en La Batalla. Manuel Rojas (Jorge Guerra C.)

Un joven en La Batalla. Textos publicados en el periódico anarquista La Batalla. 1912-1915. Manuel Rojas (2012)
Manuel Rojas (1896 – 1973)
LOM Ediciones
ISBN: 9789560003256
124 páginas

Precio referencial: $ 6000

 Siempre he sido un tipo disconforme.
Manuel Rojas.


El periódico anarquista ­La Batalla fue fundado por un panadero catalán llamado Moisés Pascual Prat, hombre apegado a su oficio, su taller y por supuesto su ideología. Gracias a esta publicación, de tinte libertario, se difuminó en el país el pensamiento anarquista entre 1912 y 1916, provocando que muchos en Chile que comulgaban con el anarquismo, y que trashumaban ideas rebeldes y la voluntad de remoción de las bases sociales operativas, empezaran a mostrar lo que creían, pensaban, sentían y las razones de su lucha. Uno de ellos, realmente el más recordado de ellos en este caso, fue el escritor chileno Manuel Rojas.
Este libro —aunque pequeño— tiene diversos tipos de discursos: poemas, artículos, crónicas y hasta pequeñas elegías a anarquistas carismáticos y acérrimos, los que se fueron antes de tiempo, como el sombrío Ernesto Serrano o el peregrino Daniel Antuñaño. En todos esos discursos, ya sea del mismo Antuñaño, del español Teófilo Ductil, de José Lejo Pica o de Rojas, entre otros, dice presente el sueño colectivo de una sociedad más justa, un ideal que transporta el pensamiento al papel, para luego quizás transferirlo a la acción. Está, por ejemplo, el concepto de patria universal que esgrima un pensamiento como este; la igualdad entre el hombre y la mujer, cuyo amor debe basarse en la abolición de la rutina y las exigencias exageradas. También una arenga contra los críticos que subyugan el gusto desde su propio Olimpo de sabiduría; y por supuesto la educación racionalista y la pedagogía anarquista que pregona la instrucción basada en la libertad de razonamiento, sin la fe impuesta de la Iglesia y la tenacidad del Estado, entre muchos otros temas.
  

 Quizás lo más importante de todo este libro es la figura de Manuel Rojas. Ya sea escribiendo con el apodo de M.R., Tremalk Naik o con su propio nombre, y solamente con 16 años, plasmó el germen de su posterior ficción y su particular estilo de escritura en artículos como “Efraín Plaza Olmedo”, “Algo sobre arte” o “Los Críticos”, o en líricas rebosantes de optimismo revolucionario, como “Salutación!” o “Florecer de mayo”. En esta edición, la íntegra copia de la ortografía tal cual a la de la época ayuda a conferir cercanía entre el lector y uno de los mejores escritores chilenos de todos los tiempos. Sus sueños sociales, su amor por sus hermanos y colegas, su aversión contra el sistema y el deseo de fraternidad entre los hombres se pintan aquí como si pudiera respirarse el ambiente social que él respiró.
Así y todo, este volumen tiene mucho más que la vida y primera obra escritural de Rojas; posee en sus páginas a esas personas que forjaron su forma de razonar el mundo y cimentaron su creación literaria, infestada benignamente de estos seres que después se transformaron en personajes de sus novelas Hijo de ladrón o Sombras contra el muro, por dar solo dos títulos emblemáticos. Se pasea en sus recuerdos, por ejemplo, Daniel Antuñaño, el anarquista argentino que fue expulsado de Perú por su entusiasmo ideológico, y que a su llegada a Chile empezó a planear la creación de una escuela que enseñara a sus alumnos a empaparse del conocimiento mediante el contacto directo con el fenómeno, con la naturaleza y sin nociones preconcebidas nacidas de experiencias ajenas. O Ernesto Serrano, el que fue —quizás injustamente— visto como un “soplón” y murió sin el más mísero reconocimiento de sus pares, exceptuando Rojas. 
 

El hombre para producir Arte Libre debe ante todo ser libre y en todos los tiempos el hombre ha sido esclavo; he aquí porque digo que el Arte producido hasta hoy día por el hombre apenas llega a ser Arte relativamente libre, íntegro, bello, amplio y sincero.

 

El cobertizo de la vía del ferrocarril que cruzaba la Cordillera de los Andes. El autor chileno lo construyó junto a otros cuando viajó de Argentina a Chile con solo 15 años. Créditos: Fundación Manuel Rojas
A pesar de lo dicho, este libro es inentendible si no se comprende antes la relación íntima que reflejaba Rojas entre el trabajo y el arte, en este caso representado por la literatura. Pero un trabajo más independiente, un tipo de trabajo en específico: el sin patrones, sin el soporte inextinguible al cuello, el desdeñado por los que viven de los oficios, muchos de los cuales exploró el escritor chileno, y uno de los que, a su vez, fue para él el más importante: la escritura. Porque con ella logró vivir en la autenticidad, logró plasmar sus historias y sus ideas, afirmándose como un hombre descontento, pero eternamente agradecido de sus sueños.
Jorge Guerra, el compilador de este libro, construyó de esta forma una obra cerrada circularmente, la cual invita a su apertura con un prólogo que introduce al libro y lo que en él se leerá, transporta los textos de ese tiempo y cierra con un epílogo en el que se muestra el carácter de las distintas facciones anarquistas (propagandistas y difusores), la difícil y esforzada vida de Rojas y la relación entre el anarquismo y su filosofía del escritor como  hombre de oficio, muy semejante o casi igual, para él, al de un carpintero o un linotipista.
De este modo, sin duda, en estas páginas se refuerza aun más uno de los sentidos más íntimos de la literatura, ese que dice que se debe acortar la distancia entre el creador —no de élite, no un dios acomodado— y el lector, en donde el primero se ha puesto escribir porque la vida, el trabajo de arnés esclavizante y las vicisitudes diarias constituyen el difícil destino de los artistas.
¿Te gustó este artículo?
More from Luis San Martín

La sed de sal (Gonzalo Hidalgo Bayal)

La sed de sal (2013) Gonzalo Hidalgo Bayal (1959) Tusquets Editores ISBN:...
Read More

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *