Un hombre muerto en Deptford (Anthony Burgess)



Reseña enviada por: Károly Hamis

Un hombre muerto en Deptford (2008)
Editorial Alfaguara
ISBN: 9788420473673
Anthony Burgess (1917 - 1993)
361 Páginas
Precio referencial: CL $11.900



La historia oficial dice que Christopher Marlowe —dramaturgo, poeta, traductor de textos latinos— murió a fines de mayo de 1593, con apenas 29 años, apuñalado en el ojo por uno de sus acompañantes durante una discusión por quién debía pagar la cena.
     De ese modo absurdo moría en Deptford, en las afueras de Londres, Kit Marlowe: uno de los padres del teatro isabelino; predecesor literario y, a la vez, contemporáneo de William Shakespeare; creador de obras como Tamerlán, Doctor Fausto y El judío de Malta —esta última, la que tomó Shakespeare como base para construir El mercader de Venecia—.
¿Y quiénes eran sus compañeros de velada? Eso es lo más interesante: Nicholas Skeres, Robert Poley e Ingram Frizer; tres tipos turbios, relacionados con el mismo secretario de Estado de la Corona —Sir Francis Walsingham— y su servicio de espionaje. Lo que mantiene hasta hoy abierta las sospechas de que Marlowe, más que por presunta homosexualidad, ateísmo y radicalidad en temas políticos, fue asesinado por su oscura condición de espía.


Anthony Burgess ofrece aquí su propia versión de la historia, en la que los complots, el erotismo, las suspicacias, delaciones y crueldades se cuentan con un lenguaje que por momentos es directo y otras veces difícil de seguir, pero siempre hermosamente compuesto para ambientar una época sangrienta y floreciente.
Para muestra, un botón que incluye un guiño a Oscar Wilde, por aquello de «el amor que no osa decir su nombre»:
«…bajo un olmo cuyo ramaje crujía tumultuosamente con el viento que prometía un cambio de tiempo, donde Kit y Tom consumaron muy gentilmente ese amor que podía nombrarse en alta voz y que no era menester ocultar bajo el disfraz del francés o del latín. Yacían desnudos y la brisa agitaba tiernamente el vello ralo de la espalda de Kit, como se enfría el caldo con los labios fruncidos. Dios estaba a buen recaudo en su catedral. El amor borraba a Dios. ¿Será esto para siempre? No puede decirse tal cosa, mas tal vez exista una eternidad exenta del pacto divino que no signifique otra cosa que el final fingido del tiempo y que siempre se pueda perseguir en el engaste de los miembros. ¿Y qué nos depara el futuro? Mientras el tiempo finge su muerte no hay futuro».

  Como un presagio, Un hombre muerto en Deptford fue la última novela de Anthony Burgess, y se publicó el mismo año de su muerte. Para los que quieran encontrar similitudes de estilo con su obra más conocida, La naranja mecánica, se van a encontrar con su acérrima contraparte, lo que subraya la versatilidad literaria de uno de los autores más conocidos, más prolíficos y con el peinado más espantoso de la lengua inglesa.

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