Ayer
(1935)
Editorial MAGO (2009)
Editorial MAGO (2009)
ISBN: 9789563170863
Juan Emar (1893 – 1964)
Juan Emar (1893 – 1964)
138 páginas
Precio referencial: $7.140
Sumamos a la ya reseñada novela Miltín 1934 y al libro de cuentos Diez, de Juan Emar, la breve novela del mismo, titulada Ayer, publicada por primera vez en 1935 y reeditada el 2009 por Editorial MAGO.
Para quienes no han revisado las reseñas anteriores, bastará recordar que
nuestro autor, Juan Emar, seudónimo de Álvaro Yáñez, durante la década del
veinte estuvo fuertemente ligado al grupo artístico Montparnasse; que vivió en
París y que, a su regreso, aprovechó la opción que le brindaba el diario La Nación (cuyo dueño era su padre,
Eliodoro Yáñez), para publicar sus Notas
de arte, entre 1923 y 1925. Todos estos datos, biográficos y aparentemente superfluos,
explicarán gran parte de su obra, entre las que se encuentra Ayer.
En sus páginas, nuestro narrador relata un día
cualquiera que comienza con el juicio y consiguiente ejecución de Rudecindo
Malleco, a vista de todos los pobladores de San Agustín de Tango. Luego el
narrador comparte sus pensamientos al observar a un barrigón en una sala de
espera, al ir a comer, al pasear por el zoológico, al visitar a sus padres y decidir
entre aceptar o rechazar un sospechoso desafío de su familia. Nos cuenta lo que ve y piensa al ir a cenar,
sentir deseos de orinar, ir al baño, mirar una mosca… para finalmente irse a
casa.
Sin embargo, con el avanzar de las páginas, nos damos
cuenta de que nada de eso importa. Nada de lo que pueda contarnos el narrador
nos llevará a un desenlace inesperado –al menos en cuanto a los acontecimientos-.
Ayer, al fin de cuentas, es el transitar por el pasado, en este
caso por un día de la vida nuestro protagonista. Para nuestro narrador, el presente es la evocación del ayer, narrar sus
experiencias tratando de mantener la línea temporal que se suele seguir en el avanzar
por la vida. Sin embargo, pese a su esfuerzo casi sobrehumano, el protagonista expresa la imposibilidad de reflejar de manera fiel una
realidad que al ser vista desde la subjetividad del poeta, del pintor, o de una
persona cualquiera, se ve inevitablemente distorsionada.
Sigue siendo el panzón. Un poeta se habría enredado. El panzón regresa a casa. El pintor y el poeta, no. Mas como hay que regresar, cueste lo que cueste, para desenredarse, el primero hace una mancha, el segundo un poema.
Desde la extraña experiencia en el zoológico, donde nuestro
protagonista, su mitad –como
llama a su pareja– y unos monos entonan hermosas melodías, o donde una
avestruz se desdobla frente a la mirada de nuestro narrador; hasta la conversación
con el pintor Rubén de Loa, hombre obsesionado por retratar todos y cada uno de
los verdes posibles en este mundo (¿para qué?, pues para complementarlos con
todos esos rojos que al parecer, van
solos por el mundo); experiencias todas que reflejan la forma de ver no
solo el arte, sino que también la vida del autor, porque talvez eso es
el Ayer de Juan Emar, querer
demostrarnos que la vida del pintor, del poeta o la de ese panzón sentado en
una sala de espera, no difieren mucho entre sí. Porque, al parecer, la vida no es
más que un constante observar, evaluar, recordar, evocar; asir una realidad
desde la individualidad del sujeto. Quizá por lo mismo quien acompaña durante
todo el día al protagonista, su mitad, para nosotros no
es más que eso, su acompañante. Digo quizá, porque no son más que conjeturas que intentan extraer de esta novela una especie de arte poética, que en sus páginas se manifiesta como una inevitable mezcla de vida, palabras, imágenes y colores.







1 comentarios:
¡qué buena reseña! Creo que "Ayer" es un buen pie para comenzar con Juan Emar, porque los relatos son muy llamativos y además se capta de inmediato el sentido de humor del autor, y se conoce su vocabulario personal.
Me sirvió montones para empezar a leer "Cartas a Guni Pirque", para entenderlo un poquito más :)
Felicitaciones!
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