Raro. Una historia gay de Chile (Óscar Contardo)

Raro (2011)
Planeta
ISBN: 9789562475938
Óscar Contardo
404 páginas
Precio referencial: $13.900

La música se vuelve tan emocionante que a él se le llenan los ojos de lágrimas. Y eso es lo más lindo de la escena, porque ella al verlo conmovido, 
se da cuenta que él tiene los sentimientos de un hombre, aunque parezca invencible como un dios.
Manuel Puig. El beso de la mujer araña.

 

En el mercado editorial a veces se publican libros que son capaces de sacar a la luz sucesos paralelos a las historias oficiales de los pueblos, nutriendo y difundiendo un relato propio, inédito y realista con respecto al patrón de sucesos que se enseñan desde la educación formal. Así, por ejemplo, guarecida detrás de la solemne conquista de los españoles y la supuesta “pacificación de la Araucanía” en Chile, está la sistemática masacre a los mapuche; detrás del esplendor en la Ilustración de las artes y las ciencias por magnánimos sabios, se encuentran miles y miles de mujeres desconocidas que también aportaron al surgimiento cultural; o como, en fin, detrás de la historia del amor cortés y su evolución a la actual relación romántica y sexual entre un hombre y una mujer, emerge la tormentosa historia de aquellos homosexuales cuya integridad y condición se ha querido perseguir, apartar e ignorar hasta el día de hoy.
Y es que Raro, del autor de Siútico (2008) y La era ochentera (2005), llega a contar y reivindicar —con fidelidad y sin sesgo— toda esta historia que se ha mantenido largo tiempo en las sombras. El periodista Óscar Contardo lleva a cabo un análisis recopilando una serie de fuentes fructíferas para estos fines: documentos judiciales, artículos de prensa, testimonios, textos literarios y biografías. Miles de voces que constituyen líneas de tiempo íntimas, ya sea de protagonistas famosos o simplemente de anónimos valientes que quisieron contar sus experiencias a través del más privado cristal, las cuales narran el trato que la sociedad ha dado a la homosexualidad, a la cual siempre ha temido.

 

Desde la época de la Colonia y los sodomitas asesinados por lo que los potentes resabios de la Inquisición consideraba “vicios del alma”, pasando por el estereotipo del macho recio creado por el imaginario del roto chileno en la Guerra del Pacífico, hasta la gran marcha que convocó a casi treinta mil personas a favor del matrimonio igualitario en julio del año pasado, este libro aborda la homosexualidad de una manera completísima. El texto echa mano a los prejuicios y repercusiones sociales de quienes a través de la historia no pudieron ni pueden tolerar, ni aun concebir, el modo de vida homosexual. Están ahí las ideas preconcebidas de toda la sociedad, como el prejuicio de que el SIDA es casi inherente a la persona homosexual, mito que hasta políticos renombrados se encargaron de difuminar cuando el virus surgió en Chile en los 80.
Se muestra el papel de la derecha conservadora, la persecución de los homosexuales a manos de varios gobiernos y del Régimen Militar, y sin duda, y aunque en la actualidad cueste creerlo, a la mismísima izquierda que se dice defensora de las oprimidos, cuya ideología se crió apegada al concepto de hombre popular alejado de todo amaneramiento que se pudiese confundir con afeminamiento. Una izquierda chilena que muchas veces desdeñó a sus miembros homosexuales porque para ellos la homosexualidad era un vicio burgués y solo daba mala fama.

 

Escena de la obra “El beso de la mujer araña”, inspirada en la novela homónima de Manuel Puig, reconocido escritor homosexual.

Después de aproximarse a este libro se hace evidente que la sociedad ha crecido al menos medianamente en el trato de la homosexualidad. Sin embargo, ¿esta maduración concibe a los homosexuales como personas comunes y corrientes, como cualquier hombre o mujer heterosexual?… ¿O es simplemente una presumida tolerancia que quiere emerger del “pensamiento progresista” de muchos, pero con la —férrea— condición de que la homosexualidad de cualquier hombre o mujer cercano a la vida personal se mantenga en el secreto íntimo de alguna familia e institución, sin ventilarse? Mal que mal, desde siglos lejanos, dice Contardo, se viene considerando a la homosexualidad como afrenta a la religión, como ofensa a la moral, como algo “anormal” e incluso como una enfermedad, etiquetándose a quienes son homosexuales como “maricas”, “invertidos”, “huecos”, “fletos”, etc., apelativos que el autor usa en su libro para dar cuenta, de forma irónica e ilustrativa, cómo se ha desdeñado a esta mayoría —que no minoría— sexual. Así y todo, ¿será hoy la época decisiva en que se considerará plenamente a la homosexualidad como opción, como forma de ser perfectamente legítima? Confiamos en que este imprescindible libro pueda, con la cantidad de información relevante que contiene, ayudar a ello.

Ahora solo basta citar el primer fragmento del manifiesto “Hablo por mi diferencia” de Pedro Lemebel, poeta que conformó el movimiento “Las Yeguas del Apocalipsis” y quien gritara en pleno acto político de la izquierda chilena, en 1986, este poema que habla sobre la diferencia fundamental con la que ha sabido vivir, que no lo avergüenza en lo absoluto y cuya validez defiende frente a todos, encarando cara a cara con un color político y a la sociedad entera, su opción y la de muchos:

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro (…)

 

 

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