Cuentos completos (Vladimir Nabokov)

Cuentos Completos (2001)
Vladimir Nabokov (1899 – 1977)
Alfaguara
ISBN: 9788420423524
816 páginas
Precio referencial: $16.000
     Cuentos Completos es precisamente lo que su título indica: la colección total de los relatos breves escritos por el autor. Esta edición contiene, además, un par de relatos inéditos que han sido encontrados con el paso del tiempo.
          Nabokov es un autor difícil; su desapego por detenerse a narrar una anécdota, su talento para descansar toda una novela en los recursos literarios que utiliza, en la composición, en la estructura, lo convierten en un autor no muy sencillo de abordar. Con esta colección podemos —gracias al inalterado orden cronológico que ha establecido su propio hijo— apreciar, paso a paso, cómo Nabokov fue creciendo en cuanto a recursos a través del tiempo, cómo iba abordando sus obras, cuáles eran sus temáticas.
El arte eximio que creó Nabokov no fue una crítica de lo existente sino una manera de desencarnar la vida, disolviéndola en un fulgurante espejismo de abstracciones.
 Mario Vargas Llosa
 
      El conjunto es bastante disímil en argumentos pero, como temática está latente, por sobre todo, aquello que más apreciaba el autor: el estilo. En esta especie de literatura-literaria el autor recrea un sin fin de paisajes que sirven solo de decorado para ir probando su trazo. No es posible que alguien como yo englobe todo este conjunto con solo unas palabras, así que deseo detenerme en dos de sus relatos para mostrar un poco de lo que estamos hablando (ambos contienen spoilers, así que si son de los que piensan que un relato seecha a perder si conocen de qué va, simplemente sáltense los siguientes párrafos):
       Guía de Berlín: es un bellísimo relato en el que un interlocutor va haciendo a otro una detallada guía sobre la ciudad. Se supone que estamos frente a una guía turística, pero todos los detalles que se cuentan (las tuberías en las calles, el tranvía público, los oficios que se repiten, el bar en el que están, etc.) son a tal punto mundanos que difícilmente pudiesen entusiasmar a un turista. Finalmente, en un último párrafo, el foco cambia desde la conversación a un niño en el mismo bar donde esta transcurre.
—Carece de interés —afirma mi amigo con un bostezo lúgubre—. ¿Qué importan las tortugas y los tranvías? En cualquier caso, el asunto en sí es aburridísimo. Una aburrida ciudad extranjera y además cara, por no hablar de…
        Y como tanto le gusta hacer a nuestro autor, en un solo párrafo cambia todo el prisma a través del cual se ha mostrado el relato y lo convierte en uno sobre los recuerdos, la vida pasada, sobre todas aquellas menudencias del pasado que llenan nuestra memoria, que en el momento actual no tienen ninguna importancia (recordaremos el transporte público en cuarenta años más, los lugares que visitábamos, el recorrido que día a día hacemos a nuestros trabajos, cómo era la gente en aquel entonces), pero que el día de mañana, cuando ya no existan al igual que las conocemos, serán completamente significativos, más que cualquier otra cosa. Este es un relato bellísimo en estructura, creación y originalidad. Una de las formas quizás más simples e inmediatas de acercarse al universo que construye Nabokov en sus novelas.
         Las hermanas Vane: Otro de esos relatos que existen solo en cuanto su estructura, tan propios del autor. El protagonista conoce a un par de hermanas que en el tiempo fallecerán —en distintos momentos del relato—. La segunda de ellas, además de llegar a ser su amiga, era una especie de esotérica, creyente en la comunicación con el más allá, con los muertos, los acrósticos, el espiritismo, cosas de ese estilo. El protagonista le tiene afecto aunque no comparte nada de eso. Durante todo el relato está la latente negación del narrador sobre todo lo que esta última hermana le cuenta, y se construye entonces un relato con un peso muy fuerte en todo el tema espiritista. Cuando se entera que ha muerto la segunda hermana pasa una noche horrible, sugestionado por todo lo que ella alguna vez le contara, creyendo que vendría a verlo y se manifestaría de alguna manera, pero nada pasa, y finalmente llega la claridad del día y él se ríe de sí mismo, de su credulidad, de su mente fantasiosa. Eso hasta que leemos el último párrafo del cuento, jugando nosotros mismos al acróstico, tomando cada primera letra de cada palabra, donde hay oculto un mensaje de las hermanas ya fallecidas. ¿Qué quiero destacar? Que Nabokov cuenta toda una historia (amena, curiosa) solamente para que ese último párrafo pueda existir, y la cuenta de manera tal como para crear una expectativa que se revela al final. El truco es excelente y dificilísimo de llevar a cabo, tanto que los traductores simplemente abandonaron la misión de llevarlo a buen puerto al momento de hacerlo en español. Sí, el acróstico en español, el principio y fin de todo el relato ya no existe. Hay que buscar la versión en inglés para leer el mensaje “del más allá”.
I could isolate, consciously, little. Everything seemed blurred, yellow-clouded, yielding nothing tangible. Her inept acrostics, maudlin evasions, theopathies -every recollection formed ripples of mysterious meaning. Everything seemed yellowly blurred, illusive, lost.
Acá el enigma está resuelto. En todo caso, no sé si este conjunto de relatos sea la mejor manera de empezar con Nabokov, pero sí al menos les asegurará un buen conocimiento de quién es y cómo escribe el autor. Como siempre, de un nivel superlativo.
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