La primera oscuridad (Óscar Hahn)

La primera oscuridad (2011) 
Óscar Hahn (1938 –  )
Fondo de Cultura Económica
ISBN: 9789562890885
96 páginas
Precio referencial: $7.500

 

Maldices lo pesado de tu obra
Mas ya no sientes delirio de ser.
La Ley.
 
Nunca —o casi nunca— hemos reseñado algún libro de poesía. Recordamos la reseña de P, un libro del poeta emergente José Tomás Labarthe reseñado por Juan Jabbaz hace unos meses, y Poemas para combatir la calvicie del recientemente premiado Nicanor Parra, pero realmente no podemos recordar más. A pesar de aquello, lo siguiente es cierto: valoramos la poesía seriamente, consideramos que es imprescindible como alimento intelectual y artístico. No por nada somos un país de poetas, y de un mar Pacífico extenso de inspiración para los mismos, con emblemas en la cumbre como los ganadores del Nobel, Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971). Por ello: fomentar la poesía es casi deber.
De modo que, para empezar a introducir al poeta y crítico que reseñamos ahora, es necesario decir que es un chileno de la generación del 60, preso en el Régimen Militar, traducido a varios idiomas (como el alemán y el inglés), con premios como el Altazor 2003 o el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2011: Óscar Hahn, quien alguna vez preguntó a todos los probables escritores incorporales: “¿Por qué escribe usted?”, y él respondió, él mismo se dijo:
 
 
Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín.
 
En fin, después de esta mención que se presta para el reconocimiento mutuo, sigamos: esta es una edición acabadísima, minúscula y tan minimalista que da gusto. Tiene una tapa interesante, con algo que parece ser la luna en primer lugar, la Tierra en segundo, y el sol en último lugar de perspectiva y,  paradójicamente, brillante pero tenue por lejanía, acostándose en el punto de fuga. Adentro cobija el texto una guarda, que son las primeras y últimas páginas que tienen algunos libros, esas con una textura y estilo distintos, en este caso con un matiz de café bastante acorde con la temática del libro. Además, algunas páginas están cosidas y no hay prólogo, no hay palabras preliminares, ni palabras del autor; solo está su poesía, su depurada poesía después de tanta trayectoria.
 
 
Eso por fuera, eso es la presentación a primera vista, imposible de no decir para un libro de poesía; sin embargo, el interior es otra cosa. Adentro hay un poemario inédito en el que palpita algo cósmico, demasiado intemporal para ser expresado racionalmente, país estrellado inalcanzable que se intuye desde la portada y desde las primeras estrofas. Sin embargo así, abundan las temáticas variadas: la postura deísta del hablante lírico; también la noción de que nosotros creamos a Dios y no él a nosotros, y por lo que todo lo que la raza humana ha ideado lo debemos a su ingenio connatural; la apelación a los posmodernistas y su hermética literatura; los sismos internos de la sociedad, de un Chile que ahora parece escondido pero latiendo; la percepción del gesto ínfimo de la mujer querida que retrotrae a la mente recuerdos de los múltiples alter egos que pueblan estos versos; las almas, las almas condenadas y colgadas como trofeos y… las cosas, los hechos cotidianos. Esas cosas, esos hechos cotidianos que tanto estimaba Neruda y que a Hahn no dejan de sorprenderle.
La verdad es que este es un texto que con certeza y sin artilugios ni muñequeos innecesarios vocifera el desencuentro del amor, apelando al nacimiento primigenio y a la eternidad inconmensurable, que no es más que una referencia a eso llamado “la primera oscuridad”, eso que no sabemos dónde está ni cuándo sucedió —si es que pasó—, eso que quizás no exista jamás para nosotros, ese “lugar” adonde queremos alzar la mano aunque nos cueste, el sitio por el cual los poros de la vida sangran de ignorancia.
Para no aguar lo que viene si lo consiguen, a decir una sola cosa: con esta colección precisa de poemas queda claro que para Hahn vivir no es lo mismo que existir.
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