Canon: Cenizas y diamantes de la narrativa chilena (Camilo Marks)

Canon (2009)

Camilo Marks (1946 – X)
Debate – Chile

ISBN: 9568410376

229 Páginas
En Chile las cifras dicen que se lee cada vez menos y peor. No sé si el escenario se repetirá tan rigurosamente en el resto de los países de habla hispana; espero que no. Este país alargado tiene una amplia historia literaria. Paralelamente, y probablemente como consecuencia de lo anterior, también posee un decente número —históricamente hablando— de críticos connotados. Al día de hoy, entonces, no solo ha disminuido la lectura, sino que también el oficio del crítico bien preparado, sesudo, que sepa dar justificadas razones de sus dichos más allá del simple gusto.
Camilo Marks debe ser una de las pocas, si es que no la única excepción en el panorama actual chileno de aquellas a las que pueden accederse por la prensa escrita. Lleva una vida dedicada a la crítica, a la literatura, al arte del saber leer. Si hay una persona capacitada para acometer la arriesgada intentona de realizar un canon de la narrativa chilena este es, por tanto, Camilo Marks. Y digámoslo desde ya, un intento como este, de retratar las cúspides de la narrativa de cualquier país siempre será una aventura con amplias posibilidades de naufragio.
Una de mis permanentes discusiones con LSM (otro de los reseñadores de LQL) se basa en el valor de la crítica literaria. Él sostiene que esto de la literatura no es una ciencia, que no puede medirse con valores rígidos, preestablecidos, académicos y que, por ende, la crítica tiene poco o ningún valor real. Yo, si bien considero que lleva buena parte de razón en su planteamiento, considero que la medición sí es posible, que existen amplios criterios de valoración de una obra, que podemos incluso errarlos, pero que dicho estándar es posible llevarlo a cabo. Por ende, la crítica tiene un gran valor, por cuanto implica en parte la apreciación razonada y justificada de una obra. Y que de todas maneras, la crítica literaria es para aquel que desee adentrarse avezadamente en la literatura, si a cualquier lector le basta con el placer que produce la lectura de un buen libro ahí está el todo. Bueno, acá va otro motivo, uno de los talentos del buen critico, que de tanto leer se ha vuelto, además, buen escritor, ameno narrador, cordial profesor.
En el Canon de Marks, su autor jamás se sube a ningún pedestal de superioridad, por el contrario, manifiesta desde un primer momento su intención de escribir un libro para el lector común y corriente, no para el académico ni para el estudiante de literatura. Y déjenme adelantar mi opinión: lo logra rotundamente. Marks hace un recorrido por la historia de la narrativa chilena, basándose en criterios personales, a veces un tanto cronológicos, en otras por cercanías y afinidades entre los autores comentados. Va desempolvando autores desde el principio de la independencia de Chile, iluminándolos a la vista de nosotros, los simples lectores, intentando hacer justicia contra el olvido. Posee un par de grandes virtudes: no tiene en absoluto un tono académico ni sesudo (incluso cuando es evidente su bagaje literario, y más aún, no evita adentrarse en las novelas que va destacando) sino que por el contrario es de muy grata lectura y, segundo, no ensalza por ensalzar, no pareciera en ningún momento estar tratando de sacar de la tumba autores desconocidos por el simple hecho de vanagloriarse, no está haciendo el ejercicio elitista de enrostrarnos uno y otro autor que no conocemos, sino que, por el contrario, está dándonos a conocer lo que él, por su valor literario, piensa que no deberíamos dejar de leer. Lo que es mejor, con sus motivos logró irme encantando con los autores que citaba y novelas que reseñaba, haciéndome querer leer sus recomendaciones. En varias ocasiones nos indica que lo que no quiere hacer es un índice de autores, una suerte de guía telefónica. Que me disculpe Camilo Marks, pero gracias a su tono cercano no pude evitar tomar lápiz y papel y anotar con mi puño y letra a cada uno de las novelas que él iba recomendando, tratando de dejar registro para añadirla a mi lista de lecturas pendientes.
El resultado es el dicho. Si esto es la crítica, pues que siga viniendo, porque a mí y espero que a ustedes también, lo único que logrará es que quieran seguir y seguir leyendo.
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