La última niebla (María Luisa Bombal)

La última niebla (1935)
María Luisa Bombal (1910-1980)

Rayo

ISBN: 9780061711848
160 páginas
Precio Referencial $7.000

—Se ha pegado un tiro. Puede que viva.

La última niebla es un murmullo. Un murmullo femenino. El de una mujer que vive bajo un matrimonio arreglado. Publicada por primera vez por allá por el 1935, esta novela es la voz y conciencia de una mujer, voz que existía poco y mal hasta ese entonces en la literatura chilena y latinoamericana. La literatura ha sido largamente campo de hombres. Y no digamos que seamos nosotros, los hombres, quienes hemos ganado aquel bastión… Pero esto da para otra larga divagación que no quisiera afrontar aquí, más que nada, porque la autora de esta cortísima novela tiene méritos propios, sin siquiera considerar su género, para dedicarle párrafos y párrafos.
—¿Para qué nos casamos?
—Por casarnos —respondo.
Daniel deja escapar una pequeña risa.
—¿Sabes que has tenido una gran suerte al casarte conmigo?
—Sí, lo sé —replico, cayéndome de sueño.
—¿Te hubiera gustado ser una solterona arrugada, que teje para los pobres de la hacienda?
Me encojo de hombros.
—Ese es el porvenir que aguarda a tus hermanas.
 
La última niebla es una novela narrada en primera persona, seguramente única manera en que una novela como esta hubiese realmente funcionado. Es la historia de este narrador y personaje que vive bajo un matrimonio que ha sido contraído por conveniencia. Esta mujer vive, luego, una aventura, la que nunca sabrá si ha sido realidad o ficción. En tanto, la niebla lo va cubriendo todo, desde la casa hasta el ambiente que la rodea, haciéndolo desaparecer todo excepto su propia voz, aquella voz que nos cuenta su anhelo por aquel encuentro adultero que fue, o que cree que fue, de su amor por el amante, de aquel motor de vida. La narración es queda, como si realmente se tratase de un murmullo, como si la autora más que contarnos quisiese meternos en la mente de la protagonista. Toda la novela está escrita en un estilo a medio camino en la corriente de la conciencia, lo que produce esta sensación de intimidad, cercanía con lo que le sucede a la protagonista, con todo este amor aparente, que nace de un acaso que no sabe muy bien si existió o no. Amor eminentemente trágico, así como su final.
Lo abrazo fuertemente y con todos mis sentidos escucho. Escucho nacer, volar y recaer su soplo; escucho el estallido que el corazón repite incansable en el centro del pecho y hace repercutir en las entrañas y extiende en ondas por todo el cuerpo, transformando cada célula en un eco sonoro. Lo estrecho, lo estrecho siempre con más afán; siento correr la sangre dentro de sus venas y siento trepidar la fuerza que se agazapa inactiva dentro de sus músculos; siento agitarse la burbuja de un suspiro. Entre mis brazos, toda una vida física, con su fragilidad y su misterio, bulle y se precipita. Me pongo a temblar.
Entonces él se inclina sobre mí y rodamos enlazados al hueco del lecho. Su cuerpo me cubre como una grande ola hirviente, me acaricia, me quema, me penetra, me envuelve, me arrastra desfallecida. A mi garganta sube algo así como un sollozo, y no sé por qué empiezo a quejarme, y no sé por qué me es dulce quejarme, y dulce a mi cuerpo el cansancio inflingido por la preciosa carga que pesa entre mis muslos.
Esta novela brevísima (en ninguna de sus ediciones la he visto superar las cien páginas) emparenta a Maria Luisa Bombal con otro símil latinoamericano: Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo, ellos que con sus novelas que no adscribieron a ninguna escuela preconcebida, que vinieron a dar una vuelta de página con su estilo y temática a la literatura de sus respectivas naciones, y, de esa manera, a la literatura latinoamericana. Existe un una síntesis en su narración que se justifica plenamente en la fuerza de sus palabras. Ambos publicaron escuetas novelas para luego desaparecer del ámbito literario por años y años, sin que pareciera importarles el terremoto secreto y silencioso que habían provocado. No crearon escuela, ninguno de ellos, y por eso a tal punto son únicos.
La voz narrativa de María Luisa Bombal es sutil, femenina hasta decir basta, inteligente y libre de artilugios narrativos que puedan hacer sentir al lector que ella está ejerciendo el oficio de escritor. Más bien pareciera que deja su propia esencia de mujer en sus novelas.

Acá está otro de aquellos pasos -quizás uno de los más importantes- que sirvieron para dejar atrás al criollismo imperante, al naturalismo que reinaba en la época. Más aún, traslada la temática desde el hombre contra su entorno a otro: las relaciones entre las personas, entre hombre y mujer específicamente en su caso, y principalmente, a la temática de la incomunicación entre géneros, al lugar de la mujer en la sociedad. Yo diría, además, sin ninguna clase de feminismo afectado.

Les dejo un par de links para que puedan profundizar en la novela:
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1 Comment

  • Gracias a esta reseña pedi (me pidieron) un libro de antologías de Bombal y me encantó, no solo la última niebla si no cada uno de sus escritos, que si bien habia leido antes ( en la básica, hasta hice una representación de La amortajada) no había sabido apreciar y valorar.<br />Hermosos los extractos elegidos para la reseña!<br /><br />Vale.

     

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