El Gran Diseño (Stephen Hawking y Leonard Mlodinow)

The Grand Desing (2010)
Crítica
ISBN: 9789879317242
Stephen Hawking (1942-X) y Leonard Mlodinow (1954-X)
228 páginas
Precio referencial: $23.000

A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre.

Pío Baroja

El Gran Diseño (2010) es el último libro de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow, dos físicos y cosmólogos, quienes, con su paulatino acercamiento a las polémicas teorías como la Teoría de Cuerdas o la Teoría M, han causado convulsión en el ámbito científico –especializado y de opinión masiva-, además del conocido remezón en ciertos sectores religiosos que han sentido los embates de un hombre de razón muy respetado por el mundo entero y del escritor de Star Trek: The New Generation, antiguo miembro del Caltech (Instituto de Tecnología de California).
Como excelentes divulgadores científicos, al principio del texto Hawking y Mlodinow se aseguran de que se presente a los lectores una clara y somera descripción del avance de la filosofía y la ciencia –siempre unidas- desde el tiempo de los jonios (Pitágoras, Tales de Mileto, Anaximandro), pasando por el conocido puente desde el pensamiento de Ptolomeo hasta el modelo de Copérnico, las posteriores leyes de Kepler, los descubrimientos de Galileo, las leyes del movimiento de Newton y las más recientes teorías de Einstein. Con un evidente estilo humorístico, ambos autores van desgajando cada una de las obras vitales que se escribieron para cambiar la Historia, haciendo interceptar con ellas diferentes anécdotas y conflictos de ese entonces entre la ciencia y la religión, los cuales perduran hasta hoy en día.


Pero la polémica principal que rodeó el lanzamiento de este libro lleva relación con la probabilidad de si acaso Dios es necesario para la creación del Universo. A este respecto, uno de los títulos de los libros anteriores de Hawking, Dios creó los números (2005), denotaba cierto rol importante en el cual encajaba Dios y su creación. De esta forma, los números y el lenguaje de las ecuaciones para expresar las leyes “creadas”, siendo todo esto lo basal, serían, fijándonos sólo en lo dicho, los términos en los cuales se ordena la naturaleza, lo cual implicaría cierta creación de todo lo que aquellos constituyen. Focalizándose solamente en el rótulo del texto, era evidente que había un pensamiento apararenemente taxativo...Sin embargo, ¿qué quedaba por decir?
En esta suerte de intenso ensayo, que a veces es muy complejo –como para releer los aparentes enredos si no eres experto en la materia- y otras bastante didáctico, los autores se abren paso entre los temas que brotan de las preguntas fundamentales que ha perpetuado la Humanidad, cuyas respuestas, aún no contestadas, serían las revelaciones importantísimas; en cuanto al pasado, al ahora y al lejano y difuso destino de la raza humana.


Es así como se empieza de lo elemental: ¿Tenemos o no un creador? Si lo tenemos, ¿éste diseñó las leyes que los filósofos griegos comenzaron a descubrir y que, hasta hoy en día, no han sido plenamente desveladas? Por supuesto, también hay cupo para reflexiones más específicas, a propósito de si, por ejemplo, el libre albedrío es exclusivo de nosotros o no. Para viajar sobre todos estos cuestionamientos, los autores no olvidan partir de las bases de una de las ramas con más milenios sobre sus hombros: la filosofía. De manera que llevan a cabo esta tarea sabiéndose unos rigurosos hombres de ciencia absortos en el teorizar y entendiendo la retroalimentación entre las hipótesis viejas y las nuevas.
En alusión a estas preguntas, se dice claramente que, en un principio, todas las culturas achacaron los grandes sucesos naturales y las aparentes regularidades del Cosmos a seres mitológicos; ciertos entes superiores que los crearon a ellos y a todos los seres que comparten nuestro mismo entorno, es decir, la Tierra, el Sistema Solar y, ya más avanzado en la victoria de la sabiduría, la Vía Lactea y el Universo, que carga con 13.700 mil millones años sobre sí, mucho más de lo que nosotros hemos reflexionado sobre este lugar. Para esto, la apelación es dirigida hacia las leyes del pensamiento antiguo, luego a la filosofía clásica, con el fin de desembocar en la Teoría de la Relatividad de Einstein –como decíamos- y, por último, en el confuso mar de la casi incomprensible teoría de cuantos o física cuántica, según la cual, para ilustrar con un ejemplo, las historias de los caminos entre dos puntos son infinitas e impredecibles: en cuanto a esto, ésta hipótesis, junto al Principio de Incertidumbre de Heisenberg y muchos otros ilustrados en el libro, es una de los tantas que contiene postulados que hacen susceptible a la mecánica cuántica de ser más complicada de entender que el mismísmo género femenino.


Junto con las ideas de sus antecesores –Demócrito, Newton, Feynman, etc.- se trata de llegar a una hipótesis final sobre la creación, sobre El Gran Diseño, la cual es obviamente transitoria, aunque no menos increíble; la idea es descubrirla después de comprender la inclusión del tiempo como cuarta dimensión, la deformación del espacio-tiempo y su relación con la gravedad de Einstein o el Juego de la Vida creado por el estudiante de Cambridge, John Conway, en el año 1970. Y es que, en fin, aquella hipótesis no será anunciada en este momento, puesto que lo realmente atractivo sería encontrarla en el libro en sí y no quedarse con las ingentes interpretaciones y tergiversaciones de los medios de comunicación u otros sectores menos conocidos.
Gracias a un glosario de los términos técnicos usados en los métodos teóricos y un índice onomástico, el recorrer este maravilloso libro se hace agradable a medida que se avanza, pues todo el trayecto es una explosión de conceptos pero a la vez un saber necesario de ser atendido. En cuanto a esto, es preciso aclarar que lo dicho en este texto no es sólo humo seductor para atraer a quienes busquen respuestas (como muchos han dicho) o, en algún caso, para que Hawking y Mlodinow consigan dinero con estupideces inaplicables. Es un pozo de la acumulación de conocimientos incalculables y valiosos que debiesen plagar las mentes de todos los que vivimos en este planeta, a la vez que una potente crítica para quienes pretenden conocerlo todo sin contemplación alguna hacia la provechosa ignorancia; la madre, el motor que incita al ser humano a escarbar más y más en sus raíces.

16 comentarios :

Kensan_x dijo...

Un excelente libro, hay que decirlo. Anoche he acabado de leerlo, y ha sido un gran placer intelectual.
Muy buena reseña por lo demás.

Saludos!

Anónimo dijo...

Me lo voy a comprar y leer. Solo por el hecho de que "El gran diseño" está escrito por un "Gran cientifico", me resulta casi obligatorio leerlo.

Lo que leímos dijo...

Kensan y Anónimo:

Ojalá hayan disfrutado/disfruten del libro. Es uno de los mejores que he leído de divulgación científica.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Estoy leyendo el libro, y efectivamente tiene momentos donde parece imposible seguir el hilo de la narracion, ya que la complejidad de lo que transmite es tremenda. Pero en general es un libro muy didactico, facil de leer y sobre todo muy interesante.

Anónimo dijo...

una precisión...stephen es inglés, no estadounidense como se indica.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la aclaración, Anónimo.

LQL.

andriusz520 dijo...

El libro es un gran diseño.

andriusz520 dijo...

El libro es un gran diseño.

andriusz520 dijo...

El libro es un gran diseño.

Anónimo dijo...

LEER NOS HARA LIBRES RECUERDENLO , UN LIBRO ESTUPENDO SIN DUDA,NO PUEDE FALTAR EN TU LIBRERO, GRACIAS A ESTOS DOS CIENTIFICOS QUE NOS TRATAN DE EXPLICAR LA TEORIA CUANTICA QUE NOS RESERVA MUCHOS MISTERIOS MAS ALLA DE LA RAZON Y QUE AUN ESTAMOS EN PAÑALES
URIEL CONTRERAS LOPEZ

Anónimo dijo...

excitacion cientifica

Anónimo dijo...

Libro maravilloso

Anónimo dijo...

anonimo:
simplemente sorprendente

Anónimo dijo...

Hawking tiene razón, no hay un creador, al que llaman dios, el universo se crea asi mismo.

Anónimo dijo...

Un pesimo libro hay que decirlo, les invito a leer este ensayo sobre eso: http://www.tendencias21.net/El-gran-diseno-editorial-de-Stephen-Hawking_a5047.html

Anónimo dijo...

Dos grandes físicos. Un gran libro. Aunque estaría bien que se adentraran de manera profunda en la filosofía y teología católica para que conocieran el concepto que tienen ellos de Dios, porque no concuerda con el dios a que hacen alusión en su libro. Con eso se evitarían estos eruditos físicos muchas críticas.

Publicar un comentario en la entrada