El Aleph (1949)
Alianza
Alianza
ISBN: 9788420633114
Jorge Luis Borges (1899-1986)
208 páginas
Precio referencial: $10.250
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges, ese ser que pareciera haber sido parido por una biblioteca, el mismo que quedó progresivamente ciego a medida que su vida -llena de filosofía, Historia, historias y hombres reconocidos, desconocidos y hasta inexistentes- se iba extinguiendo mientras María Kodama le leía para no perder su ración diaria de ficción, era un escritor de esos que al leerse jamás se olvidan. Un autor tenaz y de quien comúnmente se dice que vivió imbuído en los libros y no en la vida misma. Uno de aquellos cuyos relatos, por decir lo menos, son en algún momento necesarios, los cuales a su vez necesitan que quien los aborde supere un umbral de atención y otro de datos, portales a traspasar adecuados para entenderlos a cabalidad.
Con respecto a esto, y aunque cueste creerlo, lo siguiente es una verdad que circula poco: nunca, en toda su fecunda carrera, escribió una sola novela de su completa autoría. Todo fueron cuentos, poesías, ensayos, guíones de cine y hasta un pequeño católogo de seres extraños creados por la imaginación humana, propios de la criptozoología, el cual fue escrito en colaboración con Margarita Guerrero. Pero lo suyo no fue una prosa larga, de muchas páginas, por lo que no se caracterizó por ser un autor con hijos de longitud considerable. ¿Fue capaz de decir demasiado al plasmar poco? ¿Fue esa precisión conmovedora la que nos trajo fantasías que solamente podían brotar de su mente?
En este momento, simplemente vale poco contestar a tales preguntas. Lo cierto es que sus cuentos, entre los que se cuenta El Aleph (el cual da el título a este compilado), nos hablan sobre mundos antiguos, mitologías olvidadas, creaturas excéntricas y sueños de imágenes sordas. Son una amalgama entre la Historia que tanto conoció y admiró y la ficción que cultivó con esmero: una combinación muy usada hoy en novelas históricas que hablan sobre personajes demasiado manoseados por letras biográficas pero que en el argentino dio como resultado relatos cercanos a la perfección. Y es que él también creyó en ella, pues nunca dejó de revisar cada uno de sus imperecederos escritos, seguramente –como muchos- temiendo el leerlos por cada error potencial.
El Aleph reúne 17 cuentos. Algunos como El inmortal, un relato de escalones narrativos en el cual aparece un hombre que por el afán de no morir llega a una ciudad cuya geometría paradójica e inabarcable fue construida por trogloditas que poseen una facultad que no muchos quisieran después de todo. La casa de Asterión, la historia del minotauro de la antigua isla de Creta en el mar Egeo y sus cavilaciones respecto a sus condiciones y facultades, contada a la manera de Borges. Deutsches Requiem, sobre un alto dirigente nazi condenado por sus crímenes o El Aleph, uno de los más extenuantes, donde se narra la reacción inimaginable que provocaría mirar un artificio que contiene la suma de todo –que por supuesto es mucho más que la adición de todas las partes, desde el Universo y sus componentes hasta lo que está en los niveles más bajos, los que nisiquiera pueden ser observados por los insectos más nimios. Un verdadero golpe neuronal.
Pero lo dicho sobre algunos de los componentes de este libro en ningún caso reviste ni siquiera una esquirla de suficiencia. Es solo una superficial y somera descripción de lo que en esos cuentos puede encontrarse; no es más que un puente para entrar al entramado de Borges, a su literatura y a una de las obras con las ficciones más entrañables de la Argentina, extensibles a la entera Literatura Universal. La sólida demostración de que en esta parte del mundo se escribe con fervor e inteligencia.



















