Por: Valeria González C.
L'Élégance du hérisson (2006)
Seix Barral
Muriel Barbery (1969-X)
368 páginas
Precio referencial: $11.900
Seix Barral
Muriel Barbery (1969-X)
368 páginas
Precio referencial: $11.900
La elegancia del erizo me cautivó desde el primer momento. Tenía una edición bonita, con la cara inquisidora de una niñita que me miraba desde la portada y que yo no descifraba de qué podía tratar. Desde su portada me hablaba de una estética clara, limpia, simple y pura. Como el canon de belleza oriental instalado en el inconsciente colectivo, que a través de las páginas del libro podemos ir descubriendo a través de los ojos de Paloma y de la mano de Renée, dos mundos distintos, intocables, unidos sólo por lo bello.
Muriel Barbery en su libro nos habla de lo convencionalmente bello, de lo simple, del arte, de la literatura, del cine, la filosofía y la música, aquella belleza innegable a los ojos de todos pero ignorada por muchos. Aquello que reside mucho más allá de lo tangible, aquello que convertimos en hermoso cuando nos sacamos las máscaras, cuando dejamos de pensar en lo superficial y en el orden establecido cargado de estereotipos. Pero también nos habla a través de un humor crítico, que logra verdaderas sonrisas, de los lugares comunes de la clase acomodada francesa, descripciones inocentes y ácidas de situaciones no tan difíciles de extrapolar al mundo en el que cada uno de nosotros se desenvuelve.
Porque de la mano de Paloma, una pequeña, que siendo sincera al principio me desagradaba quizás acostumbrada a la inocencia y a la facilidad con que una niña de esa edad ve el mundo, pero que sin embargo logró cautivarme ya que cansada del mundo en que vive, la burguesía francesa, decide acabar con su vida el día que cumpla 12 años, pero antes decide darle una oportunidad a todo lo que le rodea,, y a través de su “diario de pensamientos profundos” y “acerca del movimiento” nos muestra toda la sensibilidad que posee para ver todo eso que no nos percatamos porque solemos mirar y no observar, porque sordos del ruido externo, no logramos escuchar lo que las cosas nos dicen, y ciegos de la sobreinformación a la que estamos sometidos olvidamos ver lo que tenemos frente a nuestros ojos.
Y es así como aparece Renée en la historia, la portera de los condominios donde vive Paloma, jugando un rol que la sociedad le impone, viviendo clandestinamente. Sólo quien tenga la sensibilidad suficiente para observarla un momento podrá darse cuenta de la riqueza que esconde tras esa apariencia huraña y descuidada que intenta dar en contra de su naturaleza para no romper el orden de lo establecido en la sociedad en que se desenvuelve.
Es por las infinitas esencias que puede dejar el libro a cada uno de los lectores, es que yo los invitaría a leerlo, porque a mí, una niña que ama los libros pero que sin embargo por condiciones no logra devorarse muchos de ellos, éste la encantó. Logró que no quisiera soltarlo, al principio leyendo lentamente como intentando no perderme nada, como tratando de entender muchas de las teorías filosóficas, artísticas o incluso de lingüística que someramente esbozaban las protagonistas las cuales me resultaban desconocidas, como tratando de disfrutar en mi mente del movimiento de los abedules, de la cerámica japonesa, del sabor del sushi descrito, de las camelias, de analizar cada uno de aquellos movimientos que Paloma lograba ver y que la hacían aferrarse un poquito a la vida. La elegancia del erizo es un libro de fácil lectura pero que te obliga a disfrutarlo, quizás al avanzar las páginas y comenzar el desenlace no fue todo lo esperado, quizás porque ya no quería que acabase, quizás porque esperaba más debido al encanto, pero me hizo comprender otra de las grandes máximas que trata de esbozar el libro: lo importante no es el final, si no lo que uno hace antes de llegar a él.












