Los siete locos (Roberto Arlt)

Los siete locos (1929)

Roberto Arlt (1900-1942)
Losada
ISBN: 9789500306201
351 páginas
Precio referencial: $5.000

“El hombre es una bestia triste a quien sólo los prodigios conseguirán emocionar. O las carnicerías.”
 
El narrador, dramaturgo, cronista e inventor Roberto Arlt fue uno de esos especímenes que supieron remecer con sus letras el ambiente intelectual de las épocas más convulsas y poco sorprendibles, como lo fue el Buenos Aires de principios del siglo XX, ya imbuido en la modernidad que aparencialmente exultante avanzaba de forma vertiginosa, dejando tras de sí grandes ventajas en pos de la vida cotidiana, pero también graves inseguridades.
Cuando Roberto Arlt comenzó a publicar, el cúmulo de críticos y teóricos de ese entonces se sintió amenazado por la peculiar forma de escribir del porteño, profiriendo hacia el cielo, como alguna vez contó el uruguayo Juan Carlos Onetti, que él no sabía utilizar de buena manera las palabras ni sabía tratarlas ni modelarlas, pasando a llevar convenciones del lenguaje ordenado y culto. En fin, que él no sabía escribir. Sin embargo, su escritura –que pareciese ser un tornado furioso que golpea con cada tiránica imagen al que lee- era solamente una nueva forma de expresarse y, con ello, de extraer de la consciencia individual hacia la consciencia colectiva el sentimiento generalizado de cada uno de sus coterráneos.
 
             En 1926 salió a la luz, luego de algunas dificultades de “tipo editorial”, El juguete rabioso, la opera prima y la obra más conocida del argentino, cuyos cuatro grandes capítulos vendrían a inaugurar el estilo de un autor que refleja rasgos de su propia vida en lo que narra. Como puerta de entrada a una forma de literatura que mostrará el aspecto social y psicológico entrelazados, en ella se nos cuentan las peripecias de Silvio Astier en la ciudad: una situación económica deplorable, infaustos, desafortunados trabajos y amistades que parcialmente sostienen al protagonista en un ambiente hostil, el cual solo se podría caracterizar como el día a día letal en su leve consistencia y pesada constancia.
Tres años más tarde, en 1929, con un Arlt más reconocido a nivel local, se publicaría la novela Los siete locos, primera parte de los acontecimientos que continuarán en el libro Los lanzallamas, de 1931. En sus pequeños capítulos, titulados cada uno con una palabra clave (ya sea el hecho, la emoción o el retrato de lo más importante que se relatará), estamos ante la historia de Augusto Remo Erdosain, un hombre imaginativo que es víctima de golpes sucesivos –reales o mentales- después de que ha estafado a la compañía azucarera en la que trabaja. No tiene el dinero que debe cancelar a la empresa, pues lo han descubierto, y su esposa lo deja por un capitán, por lo cual siente que su integridad entera está cada vez más debajo de esa gris capa de angustia que cubre a la totalidad de la ciudad argentina.
Pero al estafador, al desgraciado, al entristecido ser humano apaleado la existencia le tiene preparada una última oportunidad de mirar hacia al frente, una salvación deliciosa: una sociedad secreta muy especial, cuyo máximo gestor ideológico es el Astrólogo, la cual se nos caracterizará poco a poco por medio de las conversaciones del personaje principal con el misterioso hombre, punto centrífugo desde donde nace la idea y también a través de las reuniones a las cuales asiste, donde conoce personalmente y con más interés y ahínco a los otros cinco hombres.
 
 

Así, en Los siete locos presenciarán cómo el proyecto de la pequeña comunidad empieza a expandirse como un virus dentro de la vida y los pensamientos de Augusto Remo Erdosain, haciéndolo dudar acerca de la efectividad de tales medios oscuros y al borde de la ley, pero al mismo tiempo ayudándolo a levantarse más fuerte y digno de las caídas que tiene que sufrir invariablemente en el ambiente en el que se desenvuelve. Junto a todo ello, conocerán detalles de los pasares atractivos y particularísimos por entremedio de los párrafos del libro por parte del mencionado Astrólogo, del esquizofrénico Barsut, del Rufián Melancólico, del farmacéutico Ergueta, del Mayor, de El Buscador de Oro, de la Coja, del Hombre que vio a la Partera, etc.
Esta novela podría cobijarse fácilmente bajo cualquier generación inventada por cualquier estudioso, categoría, corriente literaria específica o lo que se quiera. Se dijo, se dice y se dirá de ella que es esencialmente existencialista, pues muestra muchos aspectos que tienen relación con la tendencia filosófica de la primera mitad del siglo XX. Tal vez se le adjunten rasgos de novela propia del modernismo o de relato eminentemente compuesto de crítica social dura.
Pero no…Los siete locos es solamente ella misma, una alucinante novela de Roberto Arlt, ése escritor de Buenos Aires que, no contento con su entorno, lo retrató como realmente era y lo despedazó de forma imaginaria. La  historia de un hombre que se ve preso por condimentos típicos de la vida tales como el tedio, la alegría momentánea y el dinamismo de la alternancia entre estas dos emociones contrarias y a veces complementarias. Un libro difícil de conseguir y, que valga decirlo, se transforma en un delirio al poder disfrutarlo.

 

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