Rayuela (Julio Cortázar)


Por: Valeria González C.
Rayuela (1963)
Punto de lectura
ISBN: 9789707311183
Julio Cortázar (1914-1984)
711 páginas
Precio referencial: $10.000


“Era duro renunciar a creer que una flor puede ser bella para la nada; era amargo aceptar que se puede bailar en la oscuridad.” 
Julio Cortázar
     La primera vez que Rayuela llegó a mis manos no tenía la intención que de pronto terminara comiéndose mi vida. Rayuela es de esos libros que no sólo los lees si no que ellos terminan leyéndote un poquito a ti, como si la historia escrita tuviera algo de tu historia aunque transcurra en un escenario tan diferente a la bohemia parisina y a las callecitas humeantes de calor y gente de Buenos Aires. Con aquel amor claroscuro, parisino, itinerante, aunque el escenario de lectura no sea más que palabras no dichas bien guardadas, o un año de distancia en un verano de lluvia casi eterna, uno termina sintiéndose más personaje que nunca.
Al comenzar a leer Rayuela, lo hice sabiendo que lo que tenía en mis manos era una primicia. Aquél libro que cambiaría un poco mi percepción de lo leído anteriormente, lo abría con cuidado, mirándolo desde lejos, como no sintiéndome lista para realizar su lectura. Y lo comencé con aquella fascinación, consciente de que descubriría algo que no había visto antes. Entonces, mientras yo sonreía, Rayuela me hablaba de las callecitas de Paris, de Ópera, de Jazz, de la rue de Seine, de Mondrian, de Joan Miró, de Morelli de la guayaba, de Montevideo, de Notre Dame, de América y Europa, de dos escenarios distintos entrecruzados por la vida de Oliveira, ese personaje de personalidad perturbante y envolvente que da vida a dos historia casi simétricas en ambos continentes.
Porque a través de una narrativa perfecta, y de llevar el lenguaje al límite transgrediéndolo, cambiándolo, jugando con el lector, invitándolo a cambiar la historia, a desafiar el orden tradicional de leer un libro, a ser no sólo parte de aquella tristeza y locura melancólica de cada integrante del club de la serpiente, de esa libertad e impulsividad de Lucía, del cansancio, desengaño y confusión de Oliveira, de la tranquilidad (¿cansada, resiganda o madura?) de Traveler, del vivir por vivir sonriendo, de aquella inocencia escogida de Talita, también Cortázar te hace parte de una verdadera revolución en la manera de escribir una novela Latinoamericana. Y aunque escribo esto un año exactamente de la primera vez que Rayuela llegó a mis manos, y que gracias a que los escenarios son totalmente otros logré quedarme con las calles de París y con el amor de Maga y Oliveira, con las sesiones alucinantes, sucias, mojadas y lluviosas del club de la serpiente y así dejar de huir de aquella historia que hace un año me ahogaba, ya que me hablaba inusualmente de esa otra historia que sin desearlo siquiera lograba trasladarme a esa realidad-fantasía, a aquella verdad-mentira de la que ya no deseaba ser parte.
    
Porque muy lejos de decirles que si este libro es bueno o no, si se los recomiendo o no, sólo puedo hablar del efecto personal que provocó, ese que me dejó con la misma sensación de las cosas inconclusas, de los besos no dados, de las palabras no dichas pero que sabes que algún día, quizás tarde quizás temprano, tendrás la oportunidad de hacerlo, aunque ya no logren el mismo efecto. Porque más que cualquier cosa es un libro hermoso, con palabras bellas, y lugares soñados, porque terminas por darte cuenta que lo bello no está en las grandes cosas, que una imagen bella puede ser el dilatar por horas la noticia inevitable e irrevocablemente triste gracias a la complicidad secreta de un grupo de personas, porque lo realmente hermoso está en una noche lluviosa, en una pieza húmeda, en los zapatos embarrados, en aquello que saberlo ahora o en un par de horas no cambiará el efecto. La belleza en un manicomio y la pequeñísima distancia con un circo venido a menos.
Porque Rayuela te regala un pedacito de muchas vidas, que nunca serán como la tuya y que sin embargo pueden volverse tu vida misma, porque Cortázar logra envolver al lector de tal manera que de pronto pareciera que uno fuera el regalo y el libro comenzará a rayar tu vida. Un libro que podrás releer mil veces, y siempre logrará hablarte de algo diferente. Puesto que aunque las circunstancias sean parecidas, al igual que cada uno de nuestros días, jamás será el mismo.
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5 Comments

  • Palabras precisas y exquisitamente escogidas. Una crítica notable, que plasma la magia de rayuela. Una novela tan imperfecta como la vida misma, que da el sentido a nuestra existencia. Una obra de arte. Un laberinto de nuevas emociones.

     
  • Me pasa algo parecido, hace exacamente un año que rayuela llegó a mis manos, y hoy vuelvo a tener ganas de releerlo, las cosas han cambiado mucho, pero al mismo tiempo son las mismas…<br />una novela enorme, rayuela no narra historia, no narra lo que sucedio, narra la vida misma, tal vez por eso trasciende tanto en cada uno. Cada uno tiene su busqueda personal, y el libro nos enseña eso, una

     
  • hincreible himaginacion que solo pocos hentienden su hexquisita hesencia! jajajja<br />comparto todo exactamente todo lo dicho!

     
  • Anoche terminé de leer Rayuela a la &quot;cortázar&quot;. El capítulo 56 me tenía al borde del abismo, o al borde de la ventana donde estaba Oliveira. Creo que Cortázar se desprende en tres personalidades dentro de la historia: Morelli y la obsesión literaria, que en el fondo es explicarte la estructura del libro, Oliveira y esa personalidad inquieta y metafísica, ubicua y ávida de un algo

     

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