En el camino (Jack Kerouac)

On the road (1957)
Anagrama

Jack Kerouac (1922-1969)

368 páginas

Precio referencial: $11.410

Hagas lo que hagas sólo eres una piedra

Pateada a la siga de que vaya o de que venga.

Chinoy. Trovador chileno.


El libro de lo que nunca se van a quedar un sólo minuto tranquilos en su metro cuadrado, de brazos cruzados en una rutina aburrida y demoledora, estáticos en algún lugar que los coma y los consuma para no dejarlos ir jamás. La biblia exquisita de una generación impertérrita que se entregó a las drogas blandas y duras, a la filosofía oriental, al jazz frenético e iluminador, a la poesía y a la vida desenfrenada que parecía tan efímera y hermosa. La historia particular de los establecidos que paradojalmente se inscribieron sin stablishment, en una época posterior a una guerra que quitó demasiado. Un clásico universal, un imprescindible para cualquier viajero de la vida y de las carreteras.

En cuanto a lo anterior, no les voy a decir que solamente eso es lo que existe en el camino de En el camino, porque como a todos los personajes que conocerán, nos queda mucho más.

El principio de lo que resta por decir es Sal Paradise (Jack Kerouac), un aventurero que quiere arder de emoción, como si quisiera encontrar la Verdad a pura pasión, sumando y sumando minutos de éxtasis junto a Dean Moriarty (Neal Cassady), viajando desde Este a Oeste en la ruta 66 de sus EE.UU., y también hasta el mágico sur mexicano, obligando a los lectores como yo, poco familiarizados con la configuración geográfica del país del norte, a buscar un mapa detallado de ciudades y estados para no extraviarse entre tantas ramas y desvíos. Periplos que parten desde Nueva York hasta San Francisco –o Frisco, como dicen ellos-, pasando por Des Moines, Omaha y Dénver, lugar en el cual se juntan todos los hipsters amantes del bop, tierra cuyas calles recibe los ángulos de cada uno de los protagonistas, desde Ed Dunkel hasta Marylou, cuyas almas se reúnen para formar una gran y extravagante figura geométrica. Una de las ciudades principales de la novela en la cual y a la cual nuestro Salvatore canta sus angustias:



Allá en Dénver, allá en Dénver

No hacía más que morir


Todas estas páginas son la gran travesía de un montón de locos que no quieren más que bailar, viajar, sudar, cantar, reír, llorar, sufrir, amar hasta morir, anteponiéndose a la generación hippie que los sucedió e hizo, probablemente bajo injusticias de las modas, más historia que su espíritu beat. Un mundo increíble en el que amigos tan extraños como Dean, quien se mueve repetida y rápidamente hasta en los espacios más pequeños y se sienta en una cama con las piernas cruzadas toda la noche mirando al adorado Carlo Marx que está frente a él en la misma posición, tratando de engendrar ideas y bellezas por medio de una quemazón de ojos infinita. Una ficción que impele a depositar confianza en lo más simple y hermoso para afirmarse en aquéllos lisos pilares en los momentos más negros.

Para terminar, y a modo totalmente sincero y personal, quiero intimarles diciéndoles que este libro se convirtió de inmediato en uno de mis favoritos, por el mero hecho de que a mi cabeza, aunque quiera mil veces -cosa que dudo, se le hará prácticamente imposible borrar de su faz gris todo lo que recordó, aprendió y vivió junto a todas las experiencias que son parte de cualquier joven inquieto que se precie de serlo.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

En el camino en un libro tremendo. Dean Moriarty es el paradigma de la generación Beat. Un tipo en constante movimiento, viendo todo con sus ojos como por primera vez, como si desease liberarse y escapar hasta de la última atadura y sin tener ni la más remota idea sobre qué hacer con esa supuesta libertad. Esta generación, la generación beat, la verdadera generación post guerra, la generación de los 50', es aquella que de una manera u otra provocó la existencia del movimiento hippie y la liberación sexual . No sólo es que acá en este libro esté reflejada, sino que es un movimiento que practicamente nace DESDE la literatura, siendo su principal exponente Jack Kerouac, quien además le dio el nombre a esta generación; generación Beat. Este relato además tiene mucho más de real que de ficción. Y se deja leer con mucha simpleza. Se cierra la última hoja y dan ganas de aplaudir. Como se dijo, un imprescindible de la literatura.

Saludos.
S.
www.loqueleimos.com

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