El fumador y otros relatos (Marcelo Lillo)

El Fumador y otros Relatos (2008)
Marcelo Lillo (1963-?)
R.H. Mondadori (2008)
132 Páginas
Precio Referencial .cl $ 6.000

Marcelo Lillo era profesor de castellano en un colegio ABC1 para niños problema. Lidiaba con pequeños alcohólicos de nueve años y ganaba alrededor de un millón de pesos al mes. Un día se dio cuenta que la vida que vivía no era lo que él quería así que junto con su mujer vendieron todo lo que tenían. Contaron el dinero, hicieron unos cuantos cálculos y llegaron a la conclusión de que les alcanzaba para vivir durante cuatro años. Cuatro años fue el tiempo que se dio para poder vivir de la literatura. Tan perentoria fue su decisión que al mismo tiempo se compró un revolver y lo puso bajo su almohada. Si fracasaba en el tiempo ya dicho le daría un tiro a su mujer y se daría otro él. La pareja se fue a vivir a Niebla, poblado (o más bien caleta de pescadores) de unos dos mil habitantes. Desde ese momento Lillo se dedicó por completo a la literatura. No obstante lo anterior no conseguía ser publicado y se acercaban los cuatro años que él mismo se había dado. Finalmente lo llamó un editor de España, que le solicitó más de sus cuentos. Y los meses pasaban y nada sucedía. Cuatro meses antes de cumplirse los cuatro años ganó un concurso literario. Con el premio su tiempo se extendía otros diez meses, pero una vez llegados esos diez meses, amenazaba su Colt desde bajo su almohada. Finalmente lo llamaron de España. El sueño se había realizado. El escritor chileno, pueblerino, quien ya había renegado de la vida que llevaba y se disponía a renegar de la vida en absoluto si esta no le sonreía había conseguido nada más ni nada menos que llegar a las grandes editoriales de España sin siquiera antes haber sido publicado en Chile, y sin tener a su haber más que un puñado de premios por sus narraciones breves.
Ese es Lillo. Marcelo Lillo. Antiguo profesor de castellano, de colegio cuico –como él lo ha llamado en alguna entrevista– y actual éxitoso escritor.
¿Cómo son sus cuentos? Pues, como Lillo!!! Perentorios, definitivos, precisos, siempre al borde del quiebre, como si toda su realidad estuviese a punto de naufragar en cualquier momento y como si a sus protagonistas todo ese eventual naufragio los tuviesen sin cuidado. El fumador y otros relatos está constituido por diez cuentos, de breve extensión, que siguen de cerca la tradición Carveriana a la que explícitamente tributa. El lenguaje es conciso y tajante. Las historias mínimas. Los relatos cotidianos. Las anécdotas son inexistentes. Acá prima lo mundano, el día a día, el quiebre que no se ve, pero del que se sufren los efectos. Y con momentos que son silencios más que sucesos va retratando al hombre contemporáneo, hombre que pareciera vivir en cualquier parte, en cualquier sociedad, como si fuera un apátrida incluso de sus emociones y sentimientos, como si ya no quedara raigambre alguno entre los hombres. Una Colt 45 espera a Lillo para cuando la fortuna literaria deje de sonreírle, antes de ser demasiado viejo (así mismo él lo ha dicho). El mismo destino funesto parecieran tener asegurados todos sus personajes, como si olieran una muerte segura que les espera demasiado anticipadamente, y por eso ya nada importase realmente.
Cuando este, su primer libro, fue publicado en el año 2008 su nombre apareció por primera vez en las publicaciones especializadas. Se le entrevistó profusamente. Este es un hombre de comentarios tan políticamente incorrectos que resulta, sospechosamente, comercialmente correcto. Su lengua desmerece a su puño. Sus comentarios sobre otros escritores chilenos pueden tener mucho de verdad, pero parecieran ser dichos a tal punto para la galería que desmerecen su propia escritura. Me imagino que un escritor como él debe ser mucho más simple de venderse que a un típico come libros ratón de biblioteca –estoy seguro que se impactaron tanto como yo la primera vez que leí la historia de su pistola bajo la almohada y el plazo autoimpuesto–, pero no olvidemos sus relatos. Este hombre se desacredita con su lengua que a veces pareciera intencionadamente mordaz. Por suerte, tenemos de él su puño que escribe. Y luego de sus cuentos, casi geniales como he dicho, todo lo demás puede ser pasado por alto. Para mí Lillo fue EL descubrimiento de la literatura chilena de la última década. El mejor libro chileno del año 2008 fue este y el autor revelación fue Lillo. Y el 2009 volvió a lanzar un batatazo. Pero eso es materia de una próxima reseña. Por el momento, se los recomiendo, sigan a Lillo antes de que vuelva a toparse con su Colt 45, que ahí ya será muy tarde.
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4 Comments

  • amigo me podrias hacer un favor es q necesito krear un atesis sobre el kuento la vida de un cachorro me puedes ayudar??<br />porfavor

     
  • No me digas que le creíste lo de la colt45. Lillo no es mal escritor, pero peca de la pose y de la copia carveriana (oportunismo, se diría). Sus cuentos se dejan leer, aunque son más bien repetitivos. Obviamente no tiene el talento de Carver (o de Lish, siendo exactos). Me parece una exageración tu apología. Saludos.

     
  • leo el fumador a las patadas, quizas leer los cuentos aislados este bien, pero en su conjunto es insoportablemente repetitivo, todos los persoanjes ven tele, frases mal cuajadas, profundidades salidas de la nada, falsa solemnidad, banalidades por montones, etc, etc, si lillo es el gran autor chileno (y no un pastiche de autores gringos), entonces es el apocalipsis now

     
  • He ido aquilatando mi juicio sobre Lillo desde el primer momento en que hice esta reseña. Posteriormente a esta lectura (no inmediatamente) hice todo el recorrido por Carver, Wolff, Ford… todos aquellos autores que han sido enmarcados (con mayor o menor justicia) al Realismo Sucio. Tengo que reconocer que los dos comentarios anteriores también hacen sentido en mi. Hay pequeños grandes detalles

     

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