Ya sólo habla de amor (Ray Loriga)

Ya sólo habla de amor (2008)
Alfaguara

Ray Loriga (1967-)

184 páginas

Precio referencial: $14.900


Al borde de la locura hay muchas cosas,
un mundo entero que se extiende hasta el infinito.

Sebastián ya sólo habla de amor, y de nada más, pues absolutamente todos sus caminos –mentales y físicos- llegan a Roma, o mejor dicho, y digámoslo con todo el derecho al revés, a Amor. La conserje lo sabe y sus antiquísimas vecinas también, pero él se lo pregunta todo el tiempo. Por otro lado, las mujeres amables no desconocen esta realidad, pues durante sus cuarenta años ha tenido muchas y ahora todas le son indiferentes, menos una; claro, así suele suceder con los libros de Ray Loriga, aunque en algunos de ellos el nombre no se nos revela y en este sí, aunque yo no lo diga en esta ocasión.
Éste libro en particular es el último del español, y como tal a mi no me defraudó, contemplando la sensación que me dejaron los muchos otros que he leído de él y considerando que en un arrebato dilapidador bajé de la micro, miré inmediatamente hacia una librería vacía y desconocida y gasté todo lo de la semana en estas páginas, con una satisfacción que permanece hasta el momento que escribo esto. Se nos muestra en aquéllas la historia de Sebastián, un escritor y estudioso que alguna vez fue “exitoso” en cuanto a los aspectos que rodean la vida de un ser humano promedio. Sebastián tiene uno de esos caracteres que se distraen con facilidad ante cualquier tema y objeto potencialmente analizable. Como excéntrico no puede entender el entusiasmo y las sonrisas que esbozan los que no te conocen en el primer segundo de la primera conversación –pues entiende, gracias a lo perspicaz que es, cuán falsas son las más-, y tiene un álter ego llamado Ramón Alaya, argentino de nacionalidad y polista de profesión, además de fornido, animoso, musculoso y escindido entre su gracia y su abdomen de fierro.
Durante la mayor parte del libro se nos esbozan estas características que ya hemos anunciado poco a poco y a grandes rasgos, hasta el momento en que piensas en que realmente este libro no es como los otros que has leído, pues empiezas a especular si Ray Loriga dejó en el tintero todo su pasado desequilibrado e inmaduro –en el sentido socialmente estigmatizado- que existe en “Tokio ya no nos quiere” o si trajo algunas pequeñas cosas de “Trífero”, las cuales no se manifestaron en su esperpéntica y majestuosa calidad en “Ya sólo habla de amor”. Sin embargo, esto no es así en su totalidad, pues llega una parte específica del libro que te hace enaltecer todo lo que no podría haberte gustado o lo que podrías no haber entendido, y comprendes por fin que el impresionante diálogo entre Sebastián y uno de los pocos personajes que hacen su aparición en el libro se relaciona con lo más sublime que posee este autor, que compensa todo lo que te dejó con un gusto a un poquito más que poco: un humor que te saca de las concepciones cotidianas por medio de lo igualemente cotidiano y que te vuelve loco con su genialidad; y una gran capacidad de ilustrar conversaciones, siempre tan escueta y precisamente. Si descubren después de leerlo a qué parte en particular me refiero, espero sientan la necesidad de comunicarlo y lo comenten a la brevedad, sino, simplemente no lo hagan. Como dije en alguna reseña anterior, no me enojaré.
En fin, otra buena novela de Ray Loriga, que muy probablemente los deje sólo hablando de amor durante algunas semanas.

3 comentarios:

José Esteban dijo...

ray me contó que a mediados del próximo año saca otro libro...

ojalá igual de bueno como todos los suyos, y ojalá hable de otras cosas, además...

saludos

Anónimo dijo...

¿No te dijo alguna otra cosa más?
Y cómo le conoces?

José Esteban dijo...

hablamos de su última pelicula, del libro que se viene, de los descontinuados y sobre que esta viendo que se reediten (como "caidos del cielo" y "dias extraños", me contó de este último que la idea era precisamente reeditar junto a días aun más extraños, pero que el editor no quiso, cagandose de pasada a toda america latina que lo quería leer, como se lo manifesté, me dijo que iba ver si insistía), tambien hablamos de como él hace cine, de el escribir y de otras cosas...

nos conocimos en el parque arauco cuando vino a presentar el libro, en la semana de la feria del libro, no fui el dia antes a la estación mapocho ("mapucho" le decía él) porque iba a haber mucha gente; me presenté como fan de él y estuvo muy interesado, asi que invitó unas chelas en el parque arauco mientras fuguet firmaba libros y hablaba con los suyos.

si no estoy mintiendo ;)

saludos!

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