Lolita (Vladimir Nabokov)

Lolita (1955)
Vladimir Nabokov (1899-1977)
389 Páginas
Compactos Anagrama (2006)
ISBN: 9788433974075
Precio referencial .Cl $13.000

La Lolita de Nabokov es una novela erótica. Es también, y por sobre todo lo demás, un poema de amor, tortuoso, abyecto, cruel, violento, y también hermoso en su absoluta impureza y total entrega. Pero seguramente voy muy rápido suponiendo que todos, en parte al menos, conocen en términos generales de qué va esta historia.

Antes que todo, para quienes hayan visto la adaptación al cine realizada por Stanley Kubrick, olvídenla completamente, porque todo está trastocado y hasta esa Lolita ha sido aumentada en edad para no herir demasiadas sensibilidades, contemplación que Nabokov no tendrá en ningún momento con sus lectores.

Humbert Humbert, nuestro protagonista, es un hombre maduro, de buena posición, quien siente atracción sexual por las menores de edad. Sí, es un pedófilo reconocido e impenitente. Él, por cosas del destino y siempre en busca de alguna pequeña con la cual tener algún tipo de experiencia sexual llega a conocer a Dolores Haze (también llamada Dolly, pero principalmente conocida como Lolita), una pequeña de doce años de edad, de apenas cuarenta y ocho kilos de peso y menos de un metro cincuenta de estatura, de la cual él queda completamente prendado. Sí, es tan aberrante como suena y lo será aún más. Para poder estar cerca de esta niña se casa con su madre (viuda), con el secreto plan de asesinarla –de lo que realmente nunca se creyó muy capaz-, pero el destino le da una mano a su aberración y hace que, cuando la madre se entera de sus planes a través de un diario de vida que Humbert Humbert mantenía, muera atropellada por un vehículo que detiene su escape, dejándolo a él como única persona a cargo de la niña, como su exclusivo padre. El destino –si se me permite la analogía- pone al rebaño a cuidado del lobo. La historia continua con el viaje, de motel en motel, que emprende el protagonista con Lolita, no tan inocente como cabría pensar –pero, sin embargo, una niña- en un escape desenfrenado de lujuria, de la vida, de las convenciones sociales, de sí mismo. Es un rapto y un escape al mismo tiempo. Más tarde sobreviene la pérdida de su enamorada, un asesinato y las consecuencias de sus actos (nada de esto detallaré para dejar algo al eventual lector, pero aunque lo hiciera, poco o seguramente nada podría quitar del sabor dulce a dejar de este libro).

El arte de Nabokov es tan sublime que hace imposible no sentir empatía por H.H., y quizás eso sea lo más loable. Sabemos todo el tiempo que se trata de un aberrado sexual, de un hombre que está cometiendo uno de los crímenes más atroces imaginables, pero no podemos dejar de admirar su amor excelso, su entrega absoluta, sus infinitos sufrimientos, porque él es conciente de todo lo erróneo que hay en él, pero está imposibilitado de evitarlo y no es capaz de intentarlo siquiera. Es verdugo, cadalso y ejecutado al mismo tiempo. Victima y victimario de sí mismo. Es incluso más victima que la misma Lolita, si se me permite la digresión.

Lolita –como novela- es una de las más grandísimas odas de amor que se hayan escrito, porque es al mismo tiempo el amor más imposible, que se encuentra rodeado de más barreras, más tortuoso, obseso y más truncado. Y sus protagonistas llegan al final más cruel que se haya podido leer. Qué amor más profundo el de Humbert Humbert, que sobrevive a los años, incluso a la condición de niña de su amada. Qué lenguaje más hermoso el de Nabokov para expresar todo el tortuoso amor de H.H. por la niña mal amada. El sólo comienzo de la historia ya demuestra la musicalidad del autor, nos da un remezón y nos pone sobre aviso de qué es lo que tenemos entre manos. Se me hace imposible no agregarlo acá para que lo aprecien ustedes mismos:

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta

Y por favor, fíjense ahora en cómo esta composición posee aún más sonoridad en su idioma original:

Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.

Hay una engañosa cuota de moralidad en todo esto. Y ella radica en que el protagonista, una vez que se reencuentra con Lolita cuando ella ya es una adulta, lleva un hijo en su vientre y se encuentra casada con otro hombre, él aún la ama intensamente, tanto como antes, tanto como cuando era una niña. Con ello podría pensarse, si así se quiere, que redime su innatural sexualidad. Pero es una moralidad más bien aparente, porque no está ahí para afirmar un cambio en el protagonista (a quien nunca le dejan de atraer las niñas, independiente del hecho que siga amando a su Lolita), sino que simplemente es la tortuosa declaración que realza todo el sufrimiento amoroso de H.H.
Cuando lean este libro háganlo con el sombrero puesto. Les aseguro que querrán quitárselo una vez que lleguen a sus últimas páginas. En lo que a mí respecta, se ha convertido automáticamente en uno de mis nuevos favoritos.

G. Soto A.

Cofundador y administrador de Loqueleímos.com. Autor de "Liquidar al adversario" (2019, Libros de Mentira).

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3 Comments

  1. says: Anonymous

    Buena reseña, me encantó, tremendo libro, coincido que las adaptaciones cinematográficas no llegan a la altura de ésta tremenda novela.

  2. says: Ana Julieta

    Mira, yo que tengo 21 y aparentó 16 puedo decirte mejor que nadie lo que es soportar a los viejos verdes (cuando tenía 18 o 17 aparentaba unos 13 o 14, imagínate) sin embargo lo que tampoco soporto es que una reseña de un libro tan brillante se vea invadida por la mojigatería.<br /><br />Cuando yo tenía 17 una &quot;niña&quot; de 13 fue la que me corrompió por Internet y Dolores Haze no era

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