Sherlock Holmes (Sir Arthur Conan Doyle)

Seguramente hay muy pocas personas en el mundo que no han oído hablar de la dupla Holmes y Watson. Traducido a prácticamente todos los idiomas y adaptado al cine una multitud de veces el famoso detective debe ser uno de los personajes más reconocidos de la literatura mundial. Para mí Holmes representa mis inicios en el mundo de la literatura y me recuerda mucho a mi niñez. En mi casa había un tomo de las Obras completas de Sir Arthur Conan Doyle lanzadas por Editorial Aguilar por allá por los años 50, esta editorial publicó un auténtico tesoro en colecciones completas de autores clásicos (Agatha Christie, Alejandro Dumas, Oscar Wilde entre muchos otros) y hoy en día es común ver algunos ejemplares en ferias de libros usados con precios bastante elevados. Creo que la parte nostálgica de mi persona, esa que no quiere dejar de ser niño, se manifiesta en la auténtica obsesión por completar la colección de Conan Doyle (es muy difícil de encontrar) y en el intertanto he ido reuniendo tomos de otros autores, si tienen oportunidad de echar mano a uno de estos ejemplares no pierdan la oportunidad por que realmente vale la pena. Acá les dejo una foto que pude encontrar en la web (de Agatha Christie pero es la misma edición).

Actualmente, por lo menos en Chile, es muy difícil encontrar estas colecciones tan completas de autores que de a poco van pasando al olvido. Tuve la suerte, hace muy poco tiempo, de comprarme un lector de ebooks y poder retomar la lectura de Sherlock Holmes. A pesar de que a estas alturas es poco lo que me queda por leer de él, es muy entretenido releer algún relato o sorprenderse con alguno nuevo y transportarse al Londres victoriano, cuando el mundo era bastante más sencillo y una mente observadora y perspicaz podía desentrañar los más misteriosos crímenes. Holmes fue uno de los primeros en aplicar los métodos de la criminalística moderna para resolver asesinatos, robos u otro delito. Experimentos químicos, recolección de pistas, sumado a cerebro prodigioso (que ya le gustaría a cualquier policía de CSI) le bastaban a Holmes para resolver cualquier misterio y así entregar respuestas a sus aproblemados clientes.

Mucho se ha dicho acerca de que Watson sería el alter ego de Arthur Conan Doyle, lo cierto es que, a diferencia del personaje, este médico de profesión y escritor por vocación terminó con bastante antipatía hacia su creación. La primera vez que trató de matarlo surgieron hordas de fanáticos (seguramente padres de los actuales defensores de series canceladas) y la presión social, a través de cartas y acciones públicas, lo obligaron a resucitar al detective para dar su “último saludo en el escenario” y así calmar a los fanáticos (me incluyo) que leerían a Holmes por siempre. Tiempo después escribiría que el detective era como ese actor que se resiste a abandonar la escena adicto a los aplausos del público. Lo cierto es que Holmes, con su enorme éxito, eclipsó las otras creaciones de Doyle (algunas bastante buenas) y, muy a su pesar, lo dejaron encasillado como un escritor de novelas policiales.

Al finalizar no puedo dejar de recomendar, para los que se “inician” con Sherlock Holmes, dos de las novelas que más me gustan: “El sabueso de los Baskerville” y “El valle del terror”. Dense un tiempo para disfrutar de unas aventuras sencillas y entretenidas, no se arrepentirán.
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