Fondo de cultura económica
Nicanor Parra (1914)
392 páginas
Precio referencial: $7000
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y de aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!
Chileno. El poeta chileno por excelencia. Nicanor Parra es conocido porque cada palabra suya, cada verso suyo es una ráfaga de polémica —voluntaria o no— frente a muchos de los temas irrisorios posibles, que para él vienen siendo prácticamente todos: desde el comunismo, el fascismo y la religión, hasta la vida con sus vueltas, el ser humano con sus peripecias e incluso él mismo. Por esta misma razón se ha ganado la simpatía de muchos lectores empedernidos y de otros no tan entusiastas durante toda su trayectoria poética. Sin embargo, también ha causado repulsión, pues cuando los dardos —entiéndase estos como poemas espinosos o artefactos burlescos— van desde una mano hacia todos los flancos, el dueño de la extremidad es el culpable y el punto fijo de todos los ojos apremiantes.
Pero nuestro Parra no es un ser monocromático. Es una bomba de contradicciones atractivas. No sólo tiene alma de poeta, sino que también de científico. El viejo de mirada pícara y sonrisa agradable también estudió Física en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, campo que perfeccionó en Estados Unidos especializándose en Física Nuclear y que concretó magníficamente estudiando Cosmología nada más ni nada menos que en la Universidad de Oxford, Inglaterra. Lo dicho es muy significativo, pues con esto los hechos nos quieren contar sobre su carácter y personalidad, motores centrales de sus irreverentes poemas, los cuales viven en una estrechez constante entre ficción y realidad, entre lo más abstracto, indecible y artístico frente a lo más real, manifiesto y racional. Es una pugna reproductiva entre el Hamlet que hasta el día de hoy traduce con esmero el poeta y el Sir Isaac Newton que tanto admira en sus teorías de acción-reacción, cuyo coito produce un engendro que es el Principio de Incertidumbre de Heisenberg —que a mi parecer no nos trajo más que pocas certezas en una fórmula— y una hija que llora en el valle de las lágrimas, en el valle de los opuestos de Lao-Tsé, cuya filosofía nuestro hombre venera con respeto.
Es curioso (¿cierto?) que en estas líneas no hable del libro en sí y me centre con entereza en lo que es Nicanor Parra y lo que lo rodea. Con respecto a esto: en primer lugar, daré en el segundo lugar la razón por la cual la reseña lleva en inicial término su nombre y no el cómico titulo de la obra de la que hablamos. Segundo lugar, disculpen, pero fue imposible no acatar el “¡stop!” de su temple antes de decir unas pocas palabras sobre el compilado, que a todo esto recomiendo precisamente por su excelente recopilación de los mejores poemarios y poemas de Don Nica, fiel reflejo de todo lo que fue, es y probablemente será, y además por el bajo precio —para la galería, claro está— al que pueden encontrarlo en las librerías. Consíganlo como puedan, y si están impacientes y no pueden aguantar el no tenerlo sobre su mesita de noche, pregunten en todas las bibliotecas; ellas lo quieren bien.
En fin, y como le decía hoy a una buena amiga, un hombre cuyos ingeniosos versos son intraducibles y casi intransmitibles, pues van dirigidos en su mayoría y sin querer al chileno medio. Por esto es una pena lo realmente dificultoso que puede llegar a ser que alguna vez triunfe frente al Premio Nobel. Pero no se aflijan, es posible que él ni se entere de esta realidad, y que si lo hace, no le importe demasiado.
Porque Parra con su inteligencia y su magia se ganará el corazón voraz de todos ustedes, es urgente que antes de morir lo conozcan, lo lean y comprendan todo lo que es para la literatura y todo lo que su extensa obra significa.





1 comentarios:
Es curioso que en la conversación de hoy pensáramos en un Nobel para Parra, siendo que también criticábamos la Academia como una institución de validación. Sin embargo, a veces es necesario abusar de ella, utilizarla, hacer de la relación poeta-Academia una relación parasitaria, para que la gente que sólo se ciñe a ella pueda conocer la poesía de Don Nica.
Yo no pido tanto, con el Premio Nacional me conformo (para Parra obviamente, no para mí). Porque este "poeta chileno por excelencia" escribió una poesía hecha a la medida de cada uno de nosotros, es que debe ser entendida y valorada primero acá, en nuestra tierra.
Muy buena reseña, sobre todo por la alusión a mi persona.
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