La diversidad de la ciencia. Una visión personal de la búsqueda de Dios (Carl Sagan)

La diversidad de la ciencia. Una visión personal de la búsqueda de Dios (2007)
Edición Planeta

Carl Sagan (9 de noviembre de 1934 – 20 de diciembre de 1996)

300 páginas

Precio referencial: $40.290

“Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen al público de la ciencia me parece aberrante”.

 

Hoy se cumplen 75 años del nacimiento del gran astrofísico y divulgador científico estadounidense, Carl Sagan, y quiero en este momento rendirle un modesto homenaje. Su nombre es conocido a nivel mundial porque dedicó toda su vida a la investigación astronómica en particular y científica en general, y a la difuminación de los saberes de esta área hacia la buscada mayoría de los que no forman parte del bloque ínfimo –hoy, gracias a él- del plano de la ciencia que se mantenía hermético en cuanto a los descubrimientos y teorías. Deben recordar ustedes la serie documental que se transmitía en televisión abierta para Chile, llamada Cosmos y la película de ciencia ficción, Contacto, basada en un libro del astrónomo. Ellas dos son sólo ejemplos de todo el tiempo en vida que dedicó Carl Sagan a cumplir su objetivo.
El libro póstumo que en esta ocasión nos ocupa es hasta el momento el único texto de Sagan que he podido leer por completo. Lo leí en muy poco tiempo y fue un golpe fulminante a las ideas que en ese tiempo tenía. Es, sin duda, una tarea no poco compleja el reseñarlo, pues está compuesto por la transcripción de una serie de conferencias que dictó el científico en diferentes lugares de EE.UU, cuya recopilación corre a cargo de su esposa Ann Druyan, y de una serie de preguntas y respuestas que se llevaron a cabo pasadas ya las palabras del investigador de origen judío.

 


En este libro el autor hace un paseo filosófico por el concepto de divinidad a lo largo de la historia y nos deleita además con datos científicos que muchas veces pueden ser ignorados si es que uno no se encuentra en la literatura con un hombre como éste, la cual incluye fotos en colores de galaxias, nebulosas, sistemas solares y gráficos explicativos que tratan de informarnos a grandes rasgos de los avances de las diversas ramas científicas. 

Nos enseña en estas páginas estelares que la humanidad a lo largo de la historia se ha comportado de una manera egocéntrica, pues ha puesto al planeta que habitamos siempre en el centro de todo. Considera la idea de Aristóteles y Ptolomeo diciendo que su concepción de la Tierra como centro del Universo dio el punto de partida a la soberbia del hombre en relación a su posición en el inmenso cosmos, para pasar luego al vanaglorio conocido de las ideas revolucionarias de Copérnico y de Galileo. Y es que es verdad, no somos más que un puntito azul pálido (“a pale blue dot”) que contiene y ha contenido sangre, guerras, llantos, amor, odio, a mi y a ti mismo, cuyo circular desplante a su vez se ubica en una Vía Lactea que es inconmesurable y que es también una pequeña fracción de una grandeza que aún espera por ser recorrida. También nos cuenta en su libro sobre el proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence), que consiste en la utilización de computadoras de todo el mundo para la búsqueda de vida extraterrestre, legado cuya importancia considero fundamental, pues de esta manera todos podemos participar desde nuestras casas del entusiasmo de un planeta que se caracteriza por ser curioso. 
Sin embargo, y alejándose de la ciencia –o acercándose, según como se mire- el astrónomo nos habla también de la existencia de Dios, de la búsqueda angustiosa de lo divino y del sentimiento religioso que significa mirar de noche al cielo estrellado, actividades que han ocupado al ser humano durante todo su caminar. Por último, también nos comenta sobre el destino de la Tierra y los pasos a seguir en la aprehensión del cosmos a través del intelecto, capacidad y facultad humana que admiró en vida e idea que nos trata de inculcar durante el transcurso de la lectura. Es, y en resumen, una mirada personal de la experiencia del autor con el Universo que lo rodea, la cual se extrapola inevitablemente a las experiencias de todos los que habitamos en el pequeño y pálido puntito azul.
Somos polvo de estrellas, nos dijo y nos repitió muchas veces. Hoy debemos estar orgullosos de eso.
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